La relación del cine español con Weinstein, el productor del escándalo

Harvey Weinstein, acusado de abusar sexualmente de varias mujeres, ha sido una pieza clave en el éxito internacional de figuras como Penélope Cruz o Pedro Almodóvar.

La relación del cine español con Weinstein, el productor del escándalo

El productor Harvey Weinstein con Penélope Cruz, a quien ha producido desde su llegada a Hollywood. Foto: Getty

Para ganar un Oscar es necesario “que Weinstein distribuya la película o ir a la iglesia a rezar mucho”. Durante más de dos décadas, la respuesta pronunciada por Pedro Almodóvar a la manida pregunta de periodista “¿cómo se gana la preciada estatuilla?” fue lo más preciso que estuvo nadie de definir el poder de Harvey Weinstein en la industria. El primero encantado con el símil eclesiástico fue el propio productor, que no dudó en citarla durante su última visita –conocida– a nuestro país. Dios o Weinstein. Weinstein o Dios. Solo partiendo de esta analogía se entiende que durante un periodo de tiempo, que comienza en los noventa y que llega hasta nuestros días, no se hayan hecho públicos con anterioridad los numerosos testimonios de mujeres que denuncian haber sido víctimas de acoso sexual por parte del considerado como el rey del cine independiente. Más de 80 premios de la Academia cosechados por sus filmes así lo atestiguan.

The New York Times ha destapado un largo historial de chantajes a sus empleadas, tanto anónimas como actrices de la talla de Ashley Judd o Rose McGowan, a quienes ofrecía impulso profesional a cambio de favores sexuales. Ocho de las mujeres que fueron víctimas de los abusos llegaron a acuerdos económicos extrajudiciales para no hacerlos públicos, según sostiene el periódico. Una vez destapado el escándalo, Weinstein ha sido despedido de su propia compañía, enterrando junto a su prestigio personal una brillante carrera profesional. Descubridor de referentes como Quentin Tarantino o Steven Soderbergh, el papel desempeñado por su productora y distribuidora independiente Miramax también fue fundamental para el reconocimiento internacional del cine español. Pedro Almodóvar, Antonio Banderas o Penélope Cruz deben buena parte de sus carreras a la apuesta que un día hizo por ellos el ya defenestrado Harvey Weinstein.

Javier Bardem, Harvey Weinstein, Patricia Clarkson y Penélope Cruz en la premiere de ‘Vicky Cristina Barcelona’. Foto: Getty

Aunque Mujeres al borde de un ataque de nervios supuso su primer escarceo al otro lado del charco, sería ¡Átame!, su siguiente filme, el que conseguiría que la industria cinéfila angloparlante comenzase a practicar la correcta dicción –sin demasiada suerte– del apellido Almodóvar. Los hermanos Harvey y Bob Weinstein, a través de Miramax, se hicieron con los derechos de distribución y se enfrascaron en una polémica por la calificación de la misma, considerada como X por el contenido sexual de sus escenas, que llevó a la completa revisión del sistema y a la aparición del actual NC-17 (No recomendada para menores de 17 años). Un año después, también se encargarían de la carrera comercial de Tacones Lejanos.

La relación profesional de Antonio Banderas con Harvey Weinstein arranca también con su papel de raptor de Victoria Abril en ¡Átame!. Teniendo en cuenta que hablamos de uno de los productores más prolíficos y comprometidos con el cine europeo de Hollywood, no sorprende que el malagueño tenga en su haber más de media docena de proyectos financiados o agenciados por el magnate de Nueva York: La casa de los espíritus, Spy Kids, Frida, El mexicano… Aún así, el influjo directo en su trayectoria cinematográfica está a años luz del de su compatriota Penélope Cruz. En febrero de 2009, sosteniendo el Óscar a la mejor actriz de reparto por Vicky Cristina Barcelona y antes de pronunciar el mítico “I was born in a place called Alcobendas”, Cruz repasó una lista de nombres fundamentales en su llegada a tal escenario. Bigas Luna, Fernando Trueba, Woody Allen, Pedro Almodóvar y Harvey Weinstein fueron los reseñados, siendo este último el mayor desconocido para los espectadores españoles. También, a efectos prácticos, quizás el máximo responsable de la estatuilla.

Cruz y Weinstein, en el estreno del musical ‘Nine’. Foto: Getty

Desde que financiara sus primeros pasos como veinteañera en Hollywood en Todos los caballos bellos y La mandolina del Capitán Corelli, hasta su confirmación como estrella en el musical Nine casi una década después, Weinstein siempre ha expresado públicamente su admiración por la actriz española. El productor no solo se distingue por su olfato cinematográfico, sino por dirigir toda una red de artimañas, de cuestionable ética y deportividad, que coloca sus películas en la mejor situación posible durante la temporada de premios. Según The Hollywood Reporter, las compañías que ha liderado (primero Miramax, luego The Weinstein Company) han conseguido contar con al menos una nominación a la mejor película en los Óscar desde 1990. “Yo, desde luego, he recibido una lección de promoción. En esto Harvey es muy bueno”, afirmaba Penélope Cruz días antes de la gala de los Óscar en 2009. Kate Winslet, Cate Blanchett, Judi Dench, Nicole Kidman, Jennifer Lawrence o Meryl Streep también han logrado galardones gracias a películas producidas por él. Precisamente Streep ha sido una de las primeras en condenar las revelaciones sobre el que fuera su jefe, sosteniendo que las mujeres que han confesado estos abusos son “heroínas” y negando que los hechos fueran un secreto a voces en toda la industria.

Weinstein es uno de los productores con más Óscar de la historia. En la imagen, con Javier Bardem. Foto: Getty

Como anécdota y reflejo de su posición como figura omnipresente en el sector, solo unos meses antes de la unión de Cruz, Bardem y Weinstein en Vicky Cristina Barcelona, Bardem ganó su primer Óscar en No es país para viejos. Aunque para entonces Weinstein llevaba un par de años desligado de su propia empresa, encargada de distribuir este filme, lo cierto es que también nos topamos con su nombre en la primera aparición de Bardem en el mercado americano al distribuir Tacones Lejanos. Antes de su salida definitiva de Miramax, también apoyó el documental de Fernando Trueba Calle 54, un homenaje a los artistas más destacados del latin jazz como Bebo Valdés o Tito Puente. En 1998, distribuyó el filme Spanish Fly, sobre una reportera norteamericana que viaja hasta España para investigar sobre el mito del “macho” y se enamora de su traductor, interpretado por Toni Cantó. La más reciente confluencia entre el cine español y Harvey Weinstein data del verano de 2015, cuando impartió una charla en la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid (ECAM), invitado por el exembajador norteamericano y amigo personal, James Costos.

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