Liv Strömquist

Liv Strömquist, fotografiada en la Embajada de Suecia en Madrid con su último libro. Foto: David Corrochano

Liv Strömquist: «Hemos cambiado amor por consumo, podemos llegar a actuar como clientes ofendidos»

La autora sueca, experta en Ciencias Políticas, empezó a crear novelas gráficas para hablar sobre feminismo. Ha abordado temas como la menstruación o las relaciones y ahora explora su teoría del fin del amor en 'No siento nada'.

Cuenta Liv Strömquist (Lund, Suecia, 43 años) que desde niña dibujaba, pero no se lanzó a compartir sus historias hasta los 25 años. «Pensaba: ‘Ya soy mayor para hacer un fanzine, debería haberlo hecho cuando tenía 14 años», recuerda entre risas, sentada en uno de los salones de la Embajada de Suecia en Madrid, que ha visitado para hablar de su última novela gráfica, No siento nada (Reservoir Books). El primer cómic que creó hablaba de feminismo: «Mi compañera de piso y yo estábamos muy implicadas en el feminismo y cuestiones de justicia social, era sobre lo que hablábamos todo el rato en casa. Empecé a hacer viñetas sobre lo que comentaba con ella, nunca pensé que fuera a verlo otra persona. Así comencé a escribir sobre aquello que pensaba que era importante en realidad. Hacía una página, luego otra, no me permitía realizar cambios constantes para lograr tener una expresión espontánea, seguir mi primer pensamiento».

Esa inmediatez es su sello, aunque en sus libros incluya reflexiones muy pensadas, citas de filósofos o análisis sociológicos. Siempre añade las referencias junto a las viñetas, herencia de los trabajos que preparaba para sus clases de Ciencias Políticas. «Tenía que escribir ensayos, sostener una tesis, llegar a una conclusión, y eso se traslada de alguna forma a mis cómics, porque empiezo con una pregunta, y siempre trato de que sea una pregunta realmente divertida», explica. En No siento nada esa pregunta es por qué estar enamorado se ha convertido en algo cada vez más extraordinario hoy en día, acompañada de un análisis de todas las relaciones conocidas del actor Leonardo DiCaprio. Porque otra de sus constantes es el eclecticismo de sus referentes: de Girls a Emily Dickinson o de DiCaprio a Sócrates. Mezclar a famosos con gurús culturales y del pensamiento es su forma de acercar ideas al público general: «Me entristece que a veces estén presentadas de una forma demasiado difícil y mis cómics lo hacen más democrático, quiero que la gente hable de ello».

Liv Strömquist

La autora visitó Madrid para participar en el festival literario Capítulo uno. Foto: David Corrochano

En su último libro se refiere a las teorías de la socióloga franco-israelí Eva Illouz o el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, pero también analiza canciones de Beyoncé y escenas de Sexo en Nueva York. «Utilizar a famosos como ejemplos de diferentes cosas es una forma de comunicar algo que la gente conoce: todo el mundo sabe que Leonardo DiCaprio está constantemente cambiando de novias modelos, es divertido dibujarlo, hacer comparaciones», subraya. Emplea la historia del actor para explicar su teoría del fin del amor, indagar si en la sociedad actual es posible seguir enamorándose de verdad: «Desarrollo la hipótesis de si ahora cuesta más sentir algo, explico que hay algunos desarrollos en la sociedad que están haciendo más difícil tener el sentimiento de enamorarse, por ejemplo los cambios tecnológicos en las citas, hoy hay muchas opciones de buscar ciertas cosas, pero eso puede tener el efecto contrario de que no puedas sorprenderte y que te empiece a gustar algo que nunca pensaste que te gustaría».

Argumenta Strömquist que «vivimos en una sociedad de consumo donde casi la única idea es aumentar todo el tiempo las ventas y el crecimiento, y eso en cierto modo ocurre en el mercado de las citas, hemos cambiado amor por consumo, te sientes un cliente con derecho a ciertas cosas, y puedes actuar como un cliente ofendido en lugar de darle una oportunidad a una relación». Lo ejemplifica con un caso real de un programa televisivo para formar parejas en Suecia, en el que uno de los participantes protestó porque su candidata fumaba y eso era algo que él había dicho que no quería. «Nuestra cultura ahora apoya el ego y el amor a uno mismo, y una parte de eso es muy buena, pero por otro lado puede hacer más complicado relacionarse con otra gente o abrirse, o cambiar uno mismo», indica la autora.

Liv Strömquist

Leonardo DiCaprio es uno de los protagonistas del libro.

La canción Irreplaceable de Beyoncé le sirve para incidir en esa idea de los peligros de ese exceso de ego que observa en la sociedad actual. «La idea del autoempoderamiento puede ser muy poderosa y positiva, pero tenemos que discutir cuál es el objetivo final de este autoempoderamiento, ¿podemos ser autosuficientes y no necesitar a nadie más?», se pregunta Strömquist. En su opinión, se cae a veces en un uso puramente interesado de estas ideas: «Creo que esta parte terapéutica del autoamor, estas ideas, han sido muy apropiadas por el capitalismo, se han utilizado en el marketing, el otro día vi que se hablaba del amor a uno mismo en un anuncio de cólageno en polvo, y esta es una gran amenaza, que se utilice el feminismo y estos mensajes poderosos por parte de diferentes actores comerciales solo para incrementar sus ventas».

Precisamente su próxima obra, que acaba de publicar en Suecia bajo el título Dentro del pasillo de espejos, va a abordar estos asuntos. «Exploro Instagram, las redes sociales, la belleza y la obsesión con el rostro en las redes sociales, cómo no paramos de enviarnos fotografías y la apariencia está convirtiéndose en una forma de comunicarse con los demás». Siempre, recalca, aborda temas que despiertan su preocupación, sobre los que cree que deben abrirse conversaciones en la sociedad: «Cuando escribí sobre la menstruación y la vulva todo surgió del sentimiento de vergüenza que tenía de adolescente sobre el cuerpo femenino y este es el segundo libro que escribo sobre el amor romántico. Me interesa investigar y hablar sobre asuntos que nos afectan, de los que podemos hablar en el día a día».

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