¿Por qué las modelos desfilan tan serias?

Los semblantes severos, preocupados o incluso con signos de enfado reinan en las semanas de la moda. Analizamos por qué las firmas tienen alergía a las sonrisas en sus 'shows'.

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La mayoría de las firmas apuestan por modelos serias que incluso parecen enfadadas. Foto: Imaxtree

Why so serious?” La pregunta que convertiría en célebre al Joker interpretado por el malogrado Heath Ledger es la misma que a muchos se les pasa por la cabeza ante el rostro de las modelos en los desfiles: “¿Por qué tan serias?” Repasando las semanas de la moda que acaban de llegar a su fin, las posibilidades de encontrarse con maniquíes sonrientes son infinitamente menores que las de toparse con semblantes severos, preocupados o incluso con signos de enfado. Lejos quedaron los tiempos en los que las supermodelos jugueteaban con el público, sonreían y movían las caderas (aunque Donatella Versace las rescatara en su desfile homenaje a Gianni). Desde hace años, la mayoría de las marcas prefieren chicas impenetrables que se limiten a recorrer la pasarela sin convertirse en las protagonistas del show. Para eso ya está la ropa: su verdadera razón de ser y lo que acabará en los escaparates de las tiendas.

“La expresión de la modelo depende del desfile y de lo que pida el diseñador”, cuenta a S Moda Esther García Capdevila, directora de casting de la semana de la moda de Madrid y de la pasarela 080 de Barcelona. “Algunos requieren rostros más serios, otros los prefieren relajados y a veces también quieren que sonrían. Depende de la colección, de lo que la marca desee transmitir al público”, añade. Según explica, en la semana de la moda madrileña firmas como Ágatha Ruíz de la Prada piden a sus chicas que sonrían sobre la pasarela mientras que Teresa Helbig, Alvarno, Jorge Vázquez o Menchen Tomás requieren rostros relajados. “Es verdad que algunas modelos son menos interpretativas y les cuesta relajar la cara. Por eso parece que están enfadadas pero en realidad es su forma de desfilar”, asegura.

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Una de las modelos de Acne Studios. Foto: Imaxtree

Según un artículo publicado en Newsweek, podemos buscar la ausencia de sonrisas en la pasarela en el siglo XIX. En la época victoriana se pusieron de moda las cartes de visite, unas tarjetas que se entregaban en diferentes actos y visitas sociales y que hoy serían el equivalente a la foto de perfil. La aristocracia, que tenía acceso a esas tarjetas, posaba con semblante serio y con cierto desdén, mirando por encima del hombro al pueblo llano que no podía permitirse tan fútiles gastos. La moda también ha utilizado durante mucho tiempo ese estatus de superioridad para que las prendas parezcan inalcanzables y transmitan sobriedad, saber estar, determinación. Sonreír podría parecer demasiado corriente e incluso un signo de búsqueda de aprobación entre el público. Y los diseñadores ni quieren ni necesitan someter sus colecciones a ese escrutinio.

García Capdevila corrige esta interpretación: “No creo que el gesto serio sea una elección altiva por parte de la marca. Se trata más bien de transmitir que el producto es serio y de calidad. Las modelos son las encargadas de dar movimiento a ese producto y cuanto más se acerquen a la filosofía de la marca, mejor. Por eso muchas firmas prefieren que no interpreten, para que no desvirtuen el significado de la colección”, afirma. Kevin Amato, director de casting de Hood by Air, fotógrafo y fundador de la agencia MOTHER DVSN, asegura que “ha trabajado con diseñadores que sienten que el look parece más caro si las modelos lo presentan serias”. En su opinión, es una tendencia que lleva muchos años y que va desapareciendo porque “resulta aburrido”.

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Muchas firmas como Jorge Vázquez o Alvarno prefieren expresiones relajadas. Foto: Imaxtree

La reputada crítica de moda Hadley Freeman establece una relación entre el estatus de la marca y el grado de enfado de sus modelos. “En las pequeñas presentaciones de la semana de la moda de Londres, que a menudo tienen tan poco presupuesto que ni te daría para comprar una chocolatina post Brexit, las modelos se ven sanas y relajadas. Pero luego vas a París, donde se celebran los desfiles más lujosos, y las modelos parecen evaporarse a medida que pasan las semanas, manteniendo solo su ceño fruncido”. Y continúa: “Hace años fui a un desfile de Saint Laurent y Saint Laurent es una firma que adoro, pero no recuerdo nada de la ropa. En su lugar me fijé, cada vez con más fascinación, en que las modelos, cada una aparentemente más enfadada que la anterior, recorrían de un lado a otro la pasarela furiosas, como si alguien les hubiera prometido que habría pastel y les hubiera metido de nuevo”.

Así, mientras que las modelos sonríen en las fotos de street style que les hacen después de los desfiles, se guardan su gesto más acongojado para las horas de trabajo. Lo mismo ocurre en muchas campañas de moda y en las propias revistas del sector. Pero no en la industria de la belleza. Por regla general, en los anuncios de cremas, champús y compañía es mucho más frecuente que las modelos se muestren encantadas de la vida con la efectividad del cosmético. Por tanto podríamos hablar de una diferencia entre vender estatus (pasarela) y vender resultados (anuncios cosméticos). La otra excepción la encontramos en los desfiles de lencería, que siguiendo la estela de Victoria’s Secret, prefieren priorizar el espectáculo frente a la colección. Aquí si tienen cabida risas, besos al aire y mohines varios.

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Una de las chicas del último desfile de Miu Miu. Foto: Imaxtree

Entonces, ¿la ausencia de caras amables en las grandes ligas de la moda es también un intento en centrar toda la atención en la colección y no distraer al público? La frase “si las modelos sonríen, la gente ve sus sonrisas. Si no lo hacen, ven sus vestidos”, pronunciada por Didier Grumbach (expresidente de la Federación Francesa de Moda), se ha reproducido hasta la saciedad en Internet. Podría ser un motivo más aunque la directora de casting Esther García Capdevila no está de acuerdo: “Si la ropa te impacta da igual que sonrían o no. Personalmente yo soy pro caras relajadas y miradas intensas. Que no parezcan enfadadas pero tampoco enseñen nunca los dientes”, termina.

Hace un par de años las modelos tristes de Zara se volvieron virales después de que la bloguera Alicia Santiago escribiese el post ¿Qué les pasa a las modelos de Zara? En aquel momento las chicas de la web low cost más famosa del mundo lucían cabizbajas y afligidas. “Mirando al suelo como si hubieran perdido una lentilla o posando como si las llevaran al matadero”, en palabras de la autora. Ahora abrir la tienda online de la firma es distinto. Zara ha pasado de absorber las dramáticas poses del lujo a sumarse a la naturalidad y la expontaneidad por la que abogan muchas firmas (esas que reclutan a sus modelos en Instagram). Pero entre chicas que se ríen a carcajas y las que juegan con la ropa se siguen colando otras que parecen preocupadas, tristes e incluso desorientadas. Y otras tantas firmas más abogan por estos gestos en sus e-commerce. Sobre la pasarela y en el universo de las compras, la pena y el enfado parecen tan reticentes a marcharse como en la vida real.

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Zara combina modelos divertidas con otras serias, tristes e incluso desorientadas. Foto: Zara

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