SAVASANA: La postura más crucial del yoga

Instagram @countrygirlyyoga
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Qué agustito y relajados estamos cuando al final de la clase de yoga, el profesor nos dice que podemos abrir los ojos y comenzar a mover las manos y los pies. ¡Y qué pocas ganas de movernos tenemos!

Sin embargo es probable que cuando comenzó la relajación no pudiésemos parar quietos: me pica la nariz, no encuentro la postura, una mosca se posa en mi mano. Cualquier excusa es buena para llevar la atención a aquello que nos molesta (fuera de nosotros), en lugar de hacerlo en lo que realmente importa (nuestro interior), al menos en ese momento.

Es recomendale terminar la sesión de yoga con una práctica de relajación consciente, que normalmente se hace en savasana o postura del cadáver, aunque también es posible adoptar otra postura como tumbado sobre un costado.

Esta práctica busca la relajación profunda del cuerpo y de la mente, para desde este estado facilitar la interiorización, retirando la atención mental de los estímulos externos.

Y eso no le gusta demasiado a nuestra mente, que prefiere ‘entretenerse’ con lo que está pasando fuera, antes que guardar silencio y mirar hacia dentro para ver lo que ocurre. Es como si nos diese miedo estar a solas con nosotros mismos. Esta es la razón por la que al principio de la relajación en una práctica grupal, es común escuchar toses, estornudos, carraspeos y movimientos varios. No son los cuerpos los que no están preparados para comenzar. ¡Son las mentes las que se resisten a hacerlo!

La práctica comienza una vez que estamos cómodos y todo el cuerpo descansa en el suelo. Entonces comenzamos a respirar lenta y conscientemente, sintiendo el aire entrar y salir, de esta forma la mente va entrando en el cuerpo de manera natural. Después comienza un recorrido mental por todo el cuerpo, en el que iremos poniendo la atención en las partes que vaya nombrando el profesor, observando si hay tensión en ellas, o alguna molestia o resistencia por nuestra parte a relajarla. Y ya está, no hay mucho más que hacer, salvo seguir la voz que guía la relajación, tratando de no quedarnos dormidos. ¡Que no es poco!

Algunos de los beneficios que aporta la práctica de la relajación profunda.

1. Elimina la tensión física y mental, previniendo y combatiendo numerosos trastornos que derivan de dicha tensión como insomnio, irritabilidad, fatiga, fobias, ansiedad, depresión, trastornos cardíacos.

2. Facilita la interiorización y el recogimiento.

3. Permite la relajación total de la musculatura corporal. Esta relajación evita posibles contracturas en los músculos que han trabajado intensamente.

4. La relajación supone una recarga de energía tanto nerviosa como muscular.

5. La relajación profunda proporciona a las células nerviosas un verdadero descanso. Durante los minutos que dura la relajación son liberadas de su función de trasmitir órdenes motoras al cuerpo o mensajes de los sentidos.

6. Resulta favorable para prevenir el infarto de miocardio.

7. Aumenta la capacidad de concentración y ayuda en el desarrollo de la atención mental plena.

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