¿Quemado en el trabajo? Así puede ayudarte el ‘coaching’ (aunque no seas directivo)

Encontrar lo que realmente nos gusta o conseguir que nos llamen para entrevistas de calidad son algunos de los beneficios de contar con un ‘coach’ laboral.

Foto: Getty

Al igual que ocurre en nuestra vida personal, existen momentos en el ámbito profesional en los que nos sentimos estancados, sin ilusión o con ganas de un cambio que no sabemos muy bien cómo materializar. En entonces cuando puede ser beneficioso recurrir a una ayuda externa como la que ofrece el coaching laboral, un sistema de asesoramiento personalizado para que cada persona encuentre el proyecto profesional que mejor se adapta a sus circunstancias.

Aunque tradicionalmente el coaching se ha asociado al desarrollo de altos cargos, los profesionales del sector indican que se trata de una percepción errónea, ya que es una disciplina de la que puede beneficiarse cualquier trabajador. «Es una herramienta para mejorar tus habilidades, conocer tu potencial y conseguir unos objetivos«, explica Mayte Santibáñez, psicóloga especializada en Recursos Humanos y coach de desarrollo profesional. «Por tanto, puede servir tanto a un directivo, como a un mando intermedio o a un puesto técnico».

A su consulta, por ejemplo, acuden perfiles de todo tipo: «Por una parte llegan personas que no tienen trabajo y necesitan ayuda porque no están consiguiendo encontrar lo que quieren. Por otro lado, también hay personas que tienen trabajo pero quieren cambiar y reorientar sus carreras, otras que se dan cuenta de que lo que hacen no les gusta pero no saben realmente qué es lo que quieren y, por último, pueden ser personas que llevan equipos y quieren trabajar el liderazgo o saber cómo sacar lo mejor de sus equipos».

“El coach te da una visión objetiva”

Jorge de la Fuente, inmerso en un proceso de búsqueda de trabajo, es una de esas personas que ha recurrido recientemente al coaching. “Siempre había sido un poco escéptico con este tipo de servicios”, explica, “pero me regalaron tres sesiones con un coach profesional y la verdad que, en general, la experiencia ha sido positiva”. De la Fuente, que lleva unos meses tratando de cambiar de sector señala que “el coach te da una visión objetiva, desde fuera. Te ayuda a centrarte, revisa tu currículum, tu portafolio y te da consejos útiles para saber qué cambiar”. En su caso también incidieron en la comunicación durante las entrevistas: «Tuve que grabarme en casa y, después de visionarlo e identificar los errores, hicimos un role play (técnica de dramatización) para trabajar lo que transmitía con mi lenguaje verbal o corporal y qué cosas debía modificar para comunicar lo que yo busco».

Precisamente, la búsqueda de herramientas para poder enfrentarse a una entrevista de trabajo es una de las consultas más habituales que reciben en Ampsico, un gabinete multidisciplinar que también ofrece asesoramiento laboral. Uno de sus psicólogos, Javier García, explica a S Moda que en estos casos «se trabaja la confianza en las habilidades de cada persona y, sobre todo, cómo afianzar su seguridad para poder realizar el trabajo que se le demanda. También es verdad que no todas las personas pueden realizar todos los trabajos, por lo que se les ayuda a reconocer sus habilidades y a consolidarlas con seguridad».

En cualquier caso, como recuerda García, debe ser siempre la persona quien elija su propio camino: «Vienen a consulta para que ‘les resuelvas’ la situación que tienen, pero nosotros, lejos de lo que ellos piensan, les ayudamos a que ellos mismos puedan mirar dentro de sí, para poder tomar la decisión más adecuada a su situación actual».

Qué es lo que se me da bien y en qué quiero trabajar

En ocasiones, el problema de base para estar descontentos con nuestra situación laboral radica en los estudios que hemos elegido. «La educación está muy centrada en formarse en las áreas en las que hay más trabajo», explica Santibáñez. «Pero muchas veces la persona no tiene las competencias o el perfil para poder hacer ese tipo de trabajo». Por ello, es fundamental, a la hora de elegir los estudios, que cada uno reconozca muy bien sus valores, qué habilidades tiene o los rasgos de su personalidad. «No tiene sentido, por ejemplo, que alguien muy tímido quiera ser comercial simplemente porque hay mucho trabajo», señala la coach. «Y esto pasa mucho».

Una vez identificados estos aspectos se establecen unos objetivos y un plan de acción que pasa, entre otras cosas, por un análisis del mercado y de la competencia, una estrategia para conseguir más entrevistas y de mejor calidad, y un entrenamiento para abordar el proceso de selección o las negociaciones durante la entrevista.

Ambos profesionales coinciden en que los plazos para observar los primeros beneficios dependerán de cada persona y del perfil, pues no todos los puestos tienen las mismas posibilidades de empleabilidad. Por lo general, en cuatro o cinco semanas ya se pueden ir viendo avances. «El resto de sesiones, se suelen centrar en afianzar los cambios generados, en valorar los miedos a que esos cambios no sean consistentes y el porqué», señala García. «También se valoran las situaciones de ‘recaída’, dado que una situación de cambio suele generar muchas dudas y miedos a seguir adelante».

Cambiar de trabajo en tiempos de crisis

En España, según datos aportados por la International Coach Federation, la contratación de programas de coaching dentro de las empresas ha ido en aumento en los últimos años. Sin embargo, como recuerda Santibáñez, «seguimos estando por debajo de países como Estados Unidos, Alemania o Reino Unido donde esta práctica está mucho más extendida». Lo que también ha observado la experta en desarrollo profesional es que la demanda aumenta en tiempos de crisis.

La situación generada por la pandemia del coronavirus, por ejemplo, puede ocasionar que muchas personas con el síndrome de «estar quemado» en el trabajo no se atrevan a dar el paso de cambiar por miedo a un futuro incierto. Sin embargo, en este contexto también se puede intervenir. «Suele ser una situación difícil», explica García, «aunque es necesario abordarlo para afrontarla, teniendo en cuenta la salud mental, y viendo los pros y los contras de seguir como hasta ahora o generar un cambio».

Santibáñez, por su parte, señala que es cierto que actualmente hay más incertidumbre, pero sigue habiendo demanda. Lo que se ha de tener es «más paciencia y ampliar el tiempo de consecución de los objetivos porque hay menos ofertas buenas y los procesos están tardando más al no tener aún claro las empresas».

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