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Foto: Sunset Lookers

10 terrazas para contemplar la ciudad desde las alturas

Con el calor, las azoteas de muchos hoteles y edificios se convierten en espacios desde donde ver la puesta de sol y los edificios más emblemáticos. Desde las alturas, el paisaje urbano puede ser tan evocador como la propia naturaleza.

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  • Foto: Doña Luz

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    DOÑA LUZ (MADRID). El reloj de las campanadas de fin de año, el cartel de Tío Pepe, el edificio de Telefónica, la torre de la iglesia de Santa Cruz y la cúpula de la Almudena son algunas de las vistas de esta terraza, en pleno kilómetro 0, que se instala en el último piso del B&B Hotel Madrid Centro Puerta del Sol. Un espacio nacido para el cambio climático y cualquier época del año, pero que vive su esplendor en los meses de verano. Inspirada en un patio colonial de Cartagena de Indias, con mobiliario colonial y plantas de todos los rincones del mundo, pretende irradiar el color, la alegría y la luz de Colombia. De día, la fórmula del plato único con bebida permite almorzar y desconectar por un rato. Por la tarde noche, hay que rentabilizar algo más la estancia, ver los colores de la puesta de sol, tomar una copa o cenar alguna de sus muchas propuestas de cocina del mundo, que incluyen pollo al estilo cajún, ceviches, tacos de bogavante, arepas, hot dogs a la manera americana, pokes o recetas patrias y castizas. Todo en un universo de amabilidad, amplios horizontes y sabores.

  • Foto: El jardín de Diana

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    EL JARDÍN DE DIANA (MADRID). La estatua de la diosa Diana Cazadora, una escultura de cinco metros de altura que apunta con su arco al ave fénix (que corona el edificio de enfrente) para salvar a su amado Endimión es la causante del nombre de esta terraza. Una de las imprescindibles del pasado verano, que cumple su segundo año con nuevos sabores en su carta. La planta 10 del hotel Hyatt Centric Gran Vía Hotel, no solo es un mirador a la arteria más castiza de la ciudad, sino un jardín escondido en las alturas que ofrece vistas panorámicas, gastronomía, cócteles y música (a veces en directo). Los colores de las puestas de sol urbanas no tienen nada que envidiar a los de las playas y se recortan entre los edificios y esculturas de los tejados. Un escenario idílico para probar los nuevos platos como su sweet fish and chips de mejillón, sus croquetas de cecina, sus arepas de camarones con alioli de miel y sriracha (salsa picante procedente del sureste de Asia, hecha con chili fermentado), su tarta de queso o su pastel de zanahoria con glaseado de canela.

  • Foto: Sunset Lookers

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    SUNSET LOOKERS. No todo va a ser comer, y en esta terraza del Hotel Santo Domingo, al lado de la madrileña Gran Vía, se viene solo a beber, a ver una vista 360º del centro de la ciudad y a asistir a la puesta de sol, ese fenómeno que solo disfrutamos en la costa, pero que sucede también en las grandes urbes, aunque no le hagamos mucho caso. Lo curioso de este bar en las alturas es que las mesas y sillas se disponen sobre una piscina, que de día disfrutan los clientes del hotel y al caer la tarde se tapa con cristal para convertirse en suelo. Mientras se entiende y descifra el skyline de la capital pueden probarse sus cócteles de autor: Cocoa (whisky, coco, leche y sirope), Pure Garden (ginebra, frambuesas, menta y miel de agave), Sex in Santo Domingo, una vuelta de tuerca al mítico Sex on the beach (vodka, licor de melocotón, puré de mango y zumo de arándanos) o el Zombie by Creps al Born, con diversos rones especiados, zumo de naranja y puré de fruta de la pasión.

  • Foto: Marea Baja

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    MAREA BAJA (BARCELONA). El hermano pequeño del restaurante Marea Alta es uno de esos rincones poco conocidos pero que podría utilizarse para dar una clase de geografía barcelonesa gracias a su ubicación en uno de los primeros rascacielos de la capital catalana, La Torre de Colón, en la avenida de Drassanes. Este mítico edificio de 1970 fue en su momento uno de los más altos de la ciudad al superar los 100 metros de altura. La terraza, en la planta 24, permite ver el puerto, el teleférico, Montjuic, Tibidabo, la Sagrada Familia, la Plaza Real, W Barcelona o el Monumento a Colón. La fórmula de Marea Baja está basada en la síntesis del tapeo y la comida fría en formato finger food. Recetas de toda la vida acompañadas de sangrías.

  • Foto: El cel de Gaudí

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    EL CEL DE GAUDÍ (BARCELONA). Su proximidad al edificio de La Pedrera convierte a la azotea del hotel H10 Casa Mimosa, en un edificio modernista del siglo XIX, en un asiento de primera fila para ver los preciosos cielos del ocaso; sobre los que se recortan las torres de la obra de Gaudí, que parecen cabezas de gigantes. La terraza cuenta con una piscina, que solo pueden usar los clientes del hotel durante el día, y una pequeña carta de tapas para acompañar a una copa; mientras se observa como las sombras de la noche y los edificios modernistas, con sus formas redondeadas, han sido diseñados para estar juntos.

  • Foto: Ayre Hotel Rosellón

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    AYRE HOTEL ROSELLÓN (BARCELONA). La terraza-ático de este hotel es un balcón a la basílica de la Sagrada Familia, una panorámica que impresiona una vez que se sube aquí y donde se pueden apreciar, casi a tocar de mano, las torres actuales y la construcción del cimborrio central. Aquí no solo se puede contemplar de cerca al monumento más visitado de España, su visión de 360 grados ofrece otras maravillas barcelonesas como la noria del Tibidabo, iluminada en la noche, las tres torres de San Adrián o la parte posterior de la ciudad condal con la montaña de Collserola coronada por la torre de comunicaciones. La piscina es solo para huéspedes pero los cócteles son más democráticos y contribuyen a subrayar la magia del lugar.

  • Foto: SAN FRANCESC

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    SAN FRANCESC (PALMA DE MALLORCA). El restaurante más elevado de la capital mallorquina, el que ofrece las vistas más panorámicas pertenece al hotel San Francesc, instalado en un edificio de estilo neoclásico, una casa señorial del siglo XIX en pleno casco antiguo de la ciudad que daba fe de la prosperidad de sus dueños. Desde la azotea se ve gran parte de la ciudad, la catedral, el mar y, más a lo lejos, el castillo de Bellver. La gastronomía es el plato fuerte de esta terraza-restaurante, ya que la afamada cocinera mallorquina, Maria Solivellas (al frente de Ca Na Toneta) ha diseñado la carta con sus particulares cocas (algo así como la versión isleña de la pizza) y cuenta en su ejecución con la ayuda de Alvar Albadalejo, chef de Quadrat Restaurant & Garden, el templo gourmet de este hotel. Coca Toneta es el nombre de esta propuesta gastronómica compuesta por cocas de harina de xeixa (un cereal antiguo, propio de la isla y sin manipulación genética) y marcada por la temporalidad de los productos, cultivados por los payeses mallorquines.

  • Foto: MOON57

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    MOON57 (LA CORUÑA). No solo es el referente de la tarde-noche coruñesa sino una de las terrazas urbanas con las vistas más bonitas de toda Galicia. Su extensión, el mobiliario, su situación sobre el mar en San Roque, la vista de un Atlántico tranquilo o picado (según el día) y la panorámica de la Torre de Hércules la convierten en una cita imprescindible para locales y visitantes. Esta no es una terraza de verano, ya que abre todo el año, y aquí no se sirven comidas. Está pensada para la tarde-noche con copas, buen ambiente y música, que a menudo es con actuaciones en directo. Además, cuenta con una discoteca interior para bailar como si no hubiera mañana.

  • Foto: Las Tomasas

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    LAS TOMASAS (GRANADA). En el antiguo barrio morisco del Albaycín, Las Tomasas es un balcón al Palacio de la Alhambra, El Generalife y la ciudad de Granada. Este espectáculo, especialmente mágico a la caída del sol y por la noche, puede combinarse con una cena en su restaurante de especialidades locales y algo de acento internacional; o se puede tomar únicamente una copa (coctelera clásica) en su Coctel Garden, abierto de mayo a septiembre.

  • Foto: BELVUE

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    BELVUE (MARBELLA). Presume de ser el mejor rooftop de la Costa del Sol Occidental, ya que sus vistas de 360º permiten ver el centro de Marbella, el Mediterráneo y hasta divisar África a lo lejos. Este ático privilegiado se encuentra en el Amàre Beach Hotel Marbella, a cinco minutos del centro del pueblo, y este verano el reconocido barman Diego Cabrera se ha encargado de diseñar su carta de cocteles. Hay para todos los gustos e invenciones como el Expresso Martini, para los fans del café. Pensando en los abstemios se han concebido los mocktails “Frankiss”, “Bergamont Gold” y “Pícara mix”, además de los smoothies. Lo único que podría echarse en falta en algo de música, pero para eso están las actuaciones en directo de los DJ’s residentes.

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