La maldición de Sharon Tate: el cine se obsesiona con la actriz asesinada

Tres películas recrearán la fatídica historia de la actriz que falleció acuchillada (y embarazada) en la masacre ideada por Charles Manson en 1969.

Sharon Tate

En el centro Sharon Tate. A la izquierda, Hillary Duff caracterizada como la intérprete. A la derecha, Kate Bosworth como Tate. Foto: Getty/Instagram

Margot Robbie, Kate Bosworth o Hillary Duff. ¿Qué rubia será la mejor Sharon Tate en pantalla? Las respuestas, en 2019. En unos meses se cumplirán 50 años de la matanza Cielo Drive y Hollywood no quiere desperdiciar tan señalada efeméride para plagar la cartelera con películas que recuerden uno de los episodios más catárticos de su historia. Ese en el que, en la madrugada del 9 de agosto de 1969, Sexy Sadie (Susan Atkins) puesta hasta arriba de ácido apuñaló 16 veces a la actriz embarazada de ocho meses y medio en la mansión que tenía alquilada junto a su marido, Roman Polanski, en Los Ángeles. Acompañada por otros seguidores fanáticos de Charles Manson, el grupo conocido como La Familia asesinó a Tate y otras cuatro personas en una orgía de sangre. La joven de Texas, de 26 años, sólo había participado en seis películas y llevaba poco más de un año casada con el director. Su muerte precipitó el cierre del hedonismo de los 60 y liquidó la sensación de libertinaje y fiesta perpetua que se vivía en Los Ángeles.

Sharon Tate

Tate, en una imagen de 1967. Foto: Getty

Sharon Tate

Primera plana tras su asesinato, la madrugada del 9 de agosto de 1969. Foto: Getty

Margot Robbie la interpretará en Once Upon a Time in Hollywood, el sonado proyecto de Quentin Tarantino que tiene como protagonistas a Brad Pitt y Leo DiCaprio como vecinos de Tate y Polanski en plena masacre (y a todo Hollywood haciendo papeles, cameos o lo que haga falta por salir en la cinta). Hillary Duff también se pone en su piel, recreando la vigilia de la masacre y los asesinatos en The haunting of Sharon Tate, una película de terror con sello independiente y dirigida por Daniel Farrands. Ninguna de las dos cintas cuenta con el beneplácito de la familia Tate, que ha criticado duramente que ninguno de los dos proyectos ha contactado con los allegados de Sharon pero sí quiera «explotar» su muerte en taquilla. «Desde que los medios se volvieron locos con el caso y perpetuaron medias verdades inventándose hechos lo han convertido todo en algo salaz. Ahora ha mutado hacia una historia que tiene más de ficción que de lo que pasó en realidad», explicó su hermana Debra recientemente a Deadline, donde denunció que «se celebre a los asesinos de forma sexy o aceptable para perpetuar lo peor de nuestra sociedad […] Llevo 50 años lidiando con esto. Necesitamos pararlo», dijo.

Sharon Tate

Margott Robbie como Sharon Tate en la imagen promocional de ‘Once Upon a Time in Hollywood». Foto: Instagram

Sharon Tate

Hillary Duff como Tate en ‘The Haunting of Sharon Tate’. Foto: IMDB

Quién si cuenta con el apoyo de la familia es Tate, el proyecto de Michael Polish en el que dirige a su mujer, Kate Bosworth y que recrea la vida de la intérprete obviando el episodio de la masacre. «Esta película solo celebrará su vida. Ni violará su figura ni explotará su muerte. Durante demasiado tiempo esta bella mujer repleta de luz ha tenido que estar atada a la tragedia. Ya es hora de quitarle el micrófono al maníaco. Es su momento«, escribió Bosworth en su Instagram cuando anunció que protagonizaría la cinta, sin fecha aún de estreno.

Sharon Tate

Kate Bosworth como Sharon Tate. Foto: Instagram

Desde su asesinato, Tate pasó a convertirse en una especie de icono macabro, sin voz propia y marcado por la mirada masculina. Su biógrafo, Ed Sanders, destacó que apenas hay textos o diarios de la actriz frente al nutrido archivo fotográfico que recrea una y otra vez la imagen de una belleza joven sexualizada. Con un estilo «a medio camino entre el de Charlotte Rampling o Marisa Berenson» (palabras de Simon Doonan), la influencia de su imagen es innegable en la cultura pop. Drew Barrymore posó a lo Tate para Harper’s Bazaar en 2010 y Blake Lively hizo lo propio para Glamour en 2011. En la etapa final de Mad Men, las teorías conpiranoicas llegaron a los foros de la serie fantaseando con un final para Megan Draper similar al de la intérprete por tener maridos infieles que las dejaban solas continuamente y por vestir prácticamente igual –Janie Bryant llegó a colocarle la misma camiseta de la estrella comunista con la que posó para Esquire en 1967–.

En el aniversario de su muerte, el misterio de su vida se recordará, otra vez, a través de su asesinato, y no a través de los miedos y vivencias de una joven criada en una familia militar y católica que llegó a mantener una cierta relación sadomasoquista con el mundo del cine. Los directores sabían que ella tendía al autodesprecio («no tengo mucho talento, pero tengo buen cuerpo», dijo en la prueba de casting de Valle de muñecas) y se acogían a la carta del ninguneo para apretarle las tuercas en sus actuaciones, técnica que Mark Robson desarrolló en Valle de Muñecas, la película que la hizo despuntar. En el plano personal, más de los mismo. Se dijo que Polanski obligaba a mantener tríos, incluso embarazada y que mientras estaba siendo acuchillada, el director –que después acabaría siendo acusado de violar a menores– estaba siéndole infiel en Londres con una de las integrantes de The Mamas and the Papas. Polanski, que oficialmente estaba en la capital británica localizando para una película con Warren Beatty, acabaría llorando todo el camino de vuelta en el avión. Cuatro días después sería enterrada, en un funeral con el ataúd cerrado.

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Roman Polanski y Sharon Tate el día de su boda. Foto: Getty

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