Palma de Mallorca

Uno de los espacios de la Fundació Pilar i Joan Miró. Foto: Cordon Press

Los tesoros ocultos y rincones auténticos de Claire O’Keefe en Palma de Mallorca

Perderse por sus calles es la excusa perfecta para descubrirla. Arte, sostenibilidad y tradición van de la mano en la ciudad.

  • Foto: D. R.

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    Claire O’Keefe es una fotógrafa, estilista y directora creativa mallorquina enamorada de la esencia del Mediterráneo. La naturaleza es la inspiración que guía sus propuestas, algo que plasma en su firma de joyería efímera Keef Palas, creada en 2016, un universo de piedras, conchas y flores que en su Manifesto define como un proyecto que trabaja con la ironía para invitar a la reflexión. Nos descubre las direcciones de referencia de su ciudad.

  • Foto: D. R.

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    Open Studio 79. Este luminoso local es a la vez la tienda y el taller de la artista textil Tatiana Sarasa. Un espacio que hace de refugio para creativos y knitters (tejedores), donde ella comparte de forma generosa su conocimiento sobre tintes naturales en diversos talleres. Además de vender diferentes lanas orgánicas, y las propias creaciones de Tatiana, el local ofrece una interesante selección de revistas de arte textil (Sant Magí, 79).

  • Foto: D. R.

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    Vermutería La Rosa. Mi vermut preferido, mis gildas favoritas y la mejor tortilla de patatas que he probado. En esta casa de comidas a la antigua usanza hay además un colmado en el que se pueden adquirir quesos, conservas y embutidos (Carrer de la Rosa, 5).

  • Foto: Alex Marcús

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    Studio Store. Este espacio de aires mediterráneos, luminoso y donde predominan las líneas sencillas, es la tienda y showroom de Act Series y Datura, dos marcas de moda sostenible de dos emprendedoras que después de tener éxito en Berlín y Nueva York, respectivamente, han decidido volver a su isla natal. Buscan crear aquí su propia red con este espacio diáfano donde también organizan pop-ups y celebran eventos junto a otros creativos de la isla (Can Danús, 4).

  • Foto: Gabriel Lacomba

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    Cerería Candela. Silvia inauguró su cerería en el barrio de Santa Catalina hace 12 años. Aprendió el oficio de forma autodidacta y colaborando con Amalia Cabot, de la Cerería Can Picornell, la más antigua de España. Diseña candelabros junto a herreros de la isla, trabaja con restaurantes locales como Tast y hoteles de otras islas como el Torralbenc de Menorca. Además colabora con la ONG Bamba Kenya, cuyos productos vende para recaudar fondos. Apuesta por menos cantidad y más calidad: a Silvia le encanta el trato con los clientes, encuentra muy fría la venta online y prefiere la calma a estresarse por tener grandes pedidos (Carrer de la Fàbrica, 73).

  • Foto: Cordon Press

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    Fundació Pilar i Joan Miró. Un oasis de introspección y silencio en el entrañable y decadente barrio de Cala Mayor. En este espacio podemos conectar profundamente con el artista universal Joan Miró y descubrir al detalle su proceso creativo en los mismos lugares en los que él trabajó durante décadas. Además, es posible adentrarse en el Taller Sert, un estudio diseñado en 1956 por su amigo el arquitecto Josep Lluís Sert, y también conocer Son Boter, la casa mallorquina de finales del siglo XVIII que el artista adquirió en 1959 y utilizó como segundo estudio de pintura y escultura (Saridakis, 29).

  • Foto: D. R.

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    Cafè Canamunt. Esta minúscula cafetería y restaurante logra dar alma de barrio al centro de Palma, para mantener un espíritu que con el tema de la especulación cada vez peligra más. Deliciosos llonguets (panecillos característicos de la ciudad, no de la isla entera, incluso a los palmesanos se les llama llonguets con cariño), menú del día y muy buen rollo por parte de los camareros (Carrer de la Volta de la Mercè, 9).

  • Foto: D. R.

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    Restaurante Muaré. Ubicado en el corazón del multicultural e inspirador barrio de Pere Garau, es una oda al mar y al amor por lo local y los productos orgánicos. Las hermanas Bordoy, galeristas de Aba Art, e Imad Bomouche son los creadores de este establecimiento, donde el Mediterráneo es el protagonista al cien por cien. La cocina es magrebí y la decoración ha sido realizada por maestros artesanos locales: las lámparas están hechas de llatra (palmito) y vidrio de Gordiola, las baldosas son de Huguet y las telas de Teixits Vicens, taller familiar de Pollença (Francesc Barceló i Combis, 4).

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