“Mecano no eran niños pijos de derechas, Nacho y José María eran de izquierdas”

El disco más vendido de la historia del pop español cumple años. Una biografía del grupo y un disco de homenaje lo celebran. Hablamos con Javier Adrados, el cerebro detrás de la efeméride.

Mecano

Foto: Getty Images

Si vivías en España en 1988, es harto improbable que escaparas de Descanso dominical. El quinto álbum de Mecano fue el disco más vendido de la historia del pop español. Todo el mundo conocía su portada, con aquellas cacatúas de colores elegidas especialmente para que combinaran con cada uno de los miembros del trío. Todo el mundo era fan: hasta la familia real iba a sus conciertos de incógnito. Por entonces, Javier Adrados ya era un fan devoto y entregado que tenía claro cuál era su misión en la vida: “escribir un libro de Mecano”. Por ahora lleva tres. El último es la actualización de su biografía de 2004, titulada (sin medias tintas): Mecano. El grupo español más importante de la historia (Plaza&Janés). Actualización que viene con un disco debajo del brazo: Descanso Dominical. Tributo a Mecano (Warner), en el que 14 grupos (Love of Lesbian e Ivan Ferreiro, Zahara, Miss Cafeína…) versionan los 14 temas de aquel mítico álbum. La biografía es la obra de un fan, por eso ni puede ni quiere ser desmitificadora, pero sí que nos anima a preguntarnos por cómo han sobrevivido al paso del tiempo una serie de leyendas y prejuicios sobre José María, Nacho y Ana.

Hay un cierto revisionismo que considera a Mecano y esa escena de los 80 como unos niños pijos subvencionados por la administración socialista.

Te voy a contar mi experiencia personal: yo vengo de un pueblo de 150 habitantes. Soy hijo de un agricultor temporero. Soy gay. Para mí, cuando era adolescente, la libertad, el color, la ilusión y la vida estaban representados por Mecano, Alaska y Almodóvar.

Su historia en los cenáculos musicales parte de un prejuicio original. Es el relato de la rivalidad entre Alaska –y sus sucesivas mutaciones– y Mecano. Los Pegamoides o Dinarama son los artistas auténticos; ellos, los prefabricados…

Sí, y todavía pervive. Hay periodistas de los 80 como Grace Morales o Patricia Godes a quienes molestó mucho su éxito. Pero las cosas no eran así. Alaska, Nacho Canut y Carlos Berlanga, aunque siempre lo hayan negado, se han fijado mucho en ellos a la hora de componer. Y por su parte, José María hacía lo mismo. Había una guerra de talentos a ver quién hacían el mismo disco. No se puede entender Entre el cielo y el suelo, de Mecano, sin Deseo carnal, de Alaska y Dinarama, y viceversa.

Una guerra en la que se incluía la animadversión personal entre Ana Torroja y Olvido Gara.

No era tan así. Entonces todos eran muy jóvenes. Fíjate que Alaska se ha casado con Mario Vaquerizo, con el que yo iba a los conciertos de Mecano cuando éramos adolescentes. De hecho, al final ha habido una especie de venganza de Ana, porque cuando se estrenó el musical Hoy no me puedo levantar en la Gran Vía de Madrid, Alaska se lo tuvo que comer todas las noches: vive en el portal al lado del teatro.

Otra gran cuestión: ¿Mecano fue parte de La Movida sí o no?

Son movida porque aportaron muchísimo color a la sociedad y una forma nueva de entender el pop. Si entendemos por La Movida tener que asistir a cuatro exposiciones de las Costus, pues eso no.

Pero ellos estuvieron con las Costus e iban a clase con los Canut.

Sí, pero los que iban de guays los echaron de La Movida. Ahora, si hoy preguntas en la calle qué ha quedado de entonces te responderán que Mecano, Alaska y Almodóvar.

De tus palabras deduzco que crees que se ha sido injusto con su obra.

A Mecano nadie les puede negar su labor de lo que hoy se llama “música indie”, que para mí es pop, sin más. Grace Morales reivindicó eso en su libro Mecano 82 (Lengua de Trapo), pero sucumbió al mismo tiempo. Es innegable que para los grupos de ahora son una referencia, de la misma manera que para los de los 60 y 70 eran los Beatles. Pero en los 80 eso no se aceptaba. Si hablas de artistas pop en español te hablarán de Bunbury, de Jaime Urrutia, de Calamaro, de Santiago Auserón, de Carlos Berlanga, Antonio Vega… ¿y dónde está Nacho Cano? Nacho Cano les da mil patadas a todos. Y nunca, pero nunca, le han puesto en el lugar que se merece.

Otro prejuicio muy habitual: Mecano eran niños pijos de derechas.

Tanto Nacho como José María eran de izquierdas.

La otra gran leyenda es que el grupo era, en realidad, la lucha de dos egos exacerbados, el de Nacho y el de José María, en una pugna fraternal llevada al extremo en la que Ana ejercía de pararrayos… Recientemente, José María ha salido de su ostracismo en una entrevista concedida a El Mundo en la que afirmaba que eso no era tan así, que Ana en realidad mandaba mucho más.

Eso es lo que dice José María. Yo creo que Mecano es la historia de dos hermanos enfrentados a ver quién conseguía la mejor canción. Estoy seguro de que si hubieran seguido juntos lo habrían conseguido. Necesitaban descansar por una tensión insostenible entre los tres. Porque eran tres, no dos.

José María dice que Ana no equilibró, sino que se decantó por Nacho.

A Ana le gustaban tanto las canciones que le daba igual el autor. Yo creo que el sonido nació de Nacho, y luego José María hizo unas canciones grandísimas.

En la biografía, hay un momento en que Miguel Ángel Arenas, “Capi”, dice que José María Cano pensó que era Manuel de Falla cuando Montserrat Caballé decidió versionar Hijo de la Luna.

Figúrate. Es algo con lo que José María no podía ni soñar. Supongo que pensó que había otros que apreciaban más su talento que su propio grupo.

Mecano

Portada del libro de Javier Adrados Foto: D.R.

Como activista por los derechos homosexuales, ¿cómo viviste la polémica de esta edición de OT cuando María se negó a pronunciar la palabra “mariconez” en la canción Quédate en Madrid por considerarla homófoba?

Pues con mucha risa. Pero lo que más me fastidió fue la aclaración de Noemí Galera diciendo que entendía a las generaciones de ahora porque así se abría la polémica. Pero vamos a ver, si la canción no es homófoba, el momento en el que lo dice tampoco. Y, además, ¿qué pasa porque te llamen maricón? ¡Si a mí me encanta! Hemos luchado muchísimo porque las palabras no duelan, porque a todos nos han dolido, y no puedo estar de acuerdo con que se sacara de contexto. Y mucho menos en Mecano. Porque el grupo en sí mismo es una manifestación gay. Creo que todos los gays de este país les debemos algo. A ellos, a Alaska, a Almodóvar y a Bosé. Los cuatro han sido fundamentales a la hora de abrir armarios.

¿La de Mecano fue una salida de armario más visual que otra cosa?

Creo que ellos no eran conscientes, pero la recepción por parte del colectivo homosexual fue bestial desde el punto de vista estético. Alaska era más agresiva.

Es que Mecano gustaba a los padres…

Exactamente. Mecano se iba colando en todos hogares con canciones sobre homosexuales, drogas, sida, putas… por eso me da un poco de rabia que una niña dijera eso en 2019.

Estéticamente, ¿qué etapa del grupo te ha gustado más?

La de Ana en 1984 con Ya viene el Sol. Verla en televisión tocando un martillo me pareció de otro mundo. Siempre ha explotado su lado ambiguo, pero siempre de manera muy femenina. También cuando, en 1989, Ana salió con la cabeza casi rapada.

¿En ellos no te fijabas?

Nacho con la melena y sin camiseta era muy estelar. Y José María tenía un polvo, claro. Pero yo quería ser Ana Torroja. Si hubiera sido mujer habría vestido como ella.

Una cosa que me sorprende mucho era la relación, en la época, entre menores y adultos. Tú mismo alternabas con Mecano siendo menor. Lo mismo hacía Mario Vaquerizo… Nacho fue novio de Penélope Cruz siendo menor… ¿Crees que eso hoy lo permitiría la sociedad?

Las cosas se han sacado tanto de quicio que hoy tal vez no se permitiría. Pero es que no teníamos la sensación de que estuviéramos haciendo nada extraño. No nos lo planteábamos, de verdad.

¿Qué me dices de la leyenda acerca de la virilidad de Nacho Cano? ¿Fue el Julio Iglesias de los 80?

Nacho siempre ha sido un romántico empedernido. Ha ligado mucho, lógicamente. ¿Que ha sido promiscuo? Pues sí. Pero cuando tenía una relación estable, como con Penélope o con Coloma Fernández Armero, se volcaba con ella al 100%. Él dijo en una entrevista del 86 que se confesaba vicioso. Pero se le mete una chica en la cabeza y está muy enamorado de ella. Fue lo que le pasó con Penélope. Luego tiene muy buen rollo con todas sus ex.

Lo digo porque cuando yo lo entrevisté hace años me dijo que se hacía la prueba del VIH cada seis meses.

Es que Nacho siempre ha estado muy obsesionado con las enfermedades venéreas. Y luego era un tío muy humano. Lo puedes comprobar en la canción El fallo positivo, y en que Pedro Almodóvar y él pagaban los gastos de las personas enfermas de sida que estaban desahuciadas y a las que no cubría la Seguridad Social.

Junto a la biografía has promovido una reedición de Descanso dominical, el disco más vendido de la historia de la música pop española, reinterpretado por numerosos artistas contemporáneos. ¿Cómo fue el proceso de selección? ¿Todos te dijeron que sí?

Todos menos uno. Me habría encantado que Amaral interpretara La fuerza del destino, pero se excusaron con que no tenían tiempo. También me habría encantado, aunque no se lo ofrecí, que participara Alaska. No le dije nada porque pensé que me iba a decir que no… Y porque creo que es bueno seguir con la leyenda de la rivalidad entre Ana y Olvido.

A Ana la tenemos más o menos controlada. Con José María no tienes trato aunque sabemos que sigue con su carrera de pintor. ¿Qué es de Nacho?

Nacho está luchando por conseguir representar un musical que ha compuesto que se titula México mágico. Vive en Nueva York y tiene un centro de bikram yoga que es todo un éxito. Está muy feliz.

La pregunta del millón. ¿Existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de que Mecano vuelva a unirse?

No sé. El otro día decía José María algo así como: “que Ana hable bien de mí es ir por el buen camino”. No lo acabo de entender. Porque yo no he oído nunca a Ana hablar mal de Mecano ni de José María. Sinceramente, nunca he creído en un regreso. He luchado para que se vuelvan a juntar, pero en mi fuero interno estoy absolutamente convencido que no va a ocurrir.

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