Más Alan Turing y menos Cher: los iconos olvidados del Orgullo Gay

Porque no todo son arcoiris y carreras de tacones el 28 de junio.

hidrogenesse alan turing

A veces no hace falta realizar un estudio de campo para refutar una teoría. Pero si tienes dudas, el próximo sábado, durante la manifestación del Orgullo LGTB, prueba a preguntar a cualquiera que tenga un smartphone en la mano quién fue Alan Turing. Pocos te darán una respuesta. Repite el experimento preguntando esta vez el nombre de la famosa que acaba de posar desnuda tras una bandera del arcoris semitransparente para la portada de una revista autoproclamándose icono gay. Pues eso.

Para bien y para mal, con los años el Orgullo Gay ha derivado en la gran fiesta veraniega de Madrid a la que todos se apuntan. En una cita ineludible que conserva el espíritu reivindicativo con el que nació pero que, poco a poco, se ha dejado engullir por una vertiente más lúdica que puede poner en peligro su supervivencia. Al fin y al cabo, ¿qué sentido tiene reivindicar aquello cuya historia se desconoce?

Bien lo saben Genís Segarra y Carlos Ballesteros, componentes del dúo Hidrogenesse, que acaban de publicar el disco Un dígito binario dudoso, un homenaje inspirado en la vida del inglés Alan Turing, matemático y filósofo homosexual considerado padre de la informática moderna de cuyo nacimiento se cumplen ahora 100 años.

No han sido los únicos que se han acordado de esta efeméride –Google le dedicó hace unos días uno de sus famosos doodles interactivos–, pero sí de los pocos que han querido hacer en sus canciones referencias explícitas a las tendencias sexualesque le llevaron a ser condenado por el gobierno británico en 1952. Dos años después se suicidaría.

Que a Turing le gustaban los hombres es tan relevante en su biografía que es imposible pasarlo por alto”, explican Hidrogenesse. “Él nunca obvió su homosexualidad, aunque eso le provocó muchos más problemas de los que se podía imaginar. Fue acusado y condenado por indecencia grave y perversión sexual en 1952, los mismos cargos que imputaron a Oscar Wilde 50 años antes. Fue sometido a un tratamiento de castración química en vez de ir a la cárcel, sufrió un desprestigio público considerable, le consideraron sospechoso de traición por conocer secretos de estado… Aunque no murió directamente por la causa, su manera de entender la vida no aceptaba la mentira y eso le llevó a la desgracia. Cada uno elige los iconos que le atraen, y a nosotros nos parece fascinante la vida y obra de este genio”.

Sin llegar al extremo de tener que explicar a los usuarios del Grindr que sin Alan Turing hoy nadie podría estar ligando con aplicaciones del iPhone, Mili Hernández, propietaria de la librería Berkana y una de las primeras que abrió un negocio enfocado al público homosexual en Chueca, también lucha para desenterrar del olvido a esos otros iconos LGTB que, en su opinión, merecen más reconocimiento. “Nos hemos olvidado de la gente que verdaderamente luchó para que hoy podamos disfrutar de unos derechos que ahora corremos el peligro de perder. Ensalzamos a cantantes que se suben al escenario durante las fiestas a decirnos lo bonitos y guapos que somos y dejamos de lado a la gente que ha sujetado pancarta durante años para reclamar lo que nos pertenece. Creo que escritores como Alberto Mira, profesor de Oxford y autor del diccionario de cultura homosexual Para entendernos, se merecen más respeto que Mónica Naranjo”.

Pero esta pasión por el becerro de oro no es algo exclusivo del mundo homosexual. Al menos no según Juan Flahn, director de la película Chuecatown y autor del libro Orgullo Z, que narra un apocalipsis zombie en plenas fiestas del Orgullo Gay. “Siempre hay ídolos populares que, sin ser referentes de intelectualidad, la gente toma como modelos para divertirse, imitarlos o incluso criticarlos. Sucede en todos los ámbitos. Belén Esteban y Mario Vaquerizo, por ejemplo, han sido encumbrados por el mundo hetero. El problema es que estos referentes populares representan un tipo de vida y de pensamiento bastante limitador, aunque tampoco podemos esperar que la masa encumbre a un matemático o en un astrónomo como ídolos de masa. En eso los Hidrogenesse han sido siempre unos adelantados, y por eso les adoro”.

¿Significa esto que es imposible pensar en un Orgullo Gay sin tener que escuchar a Kylie, Cher, Madonna o Alaska? “No solo sería posible, sería deseable”, continúa Juan Flanh, que también fue uno de los creadores de las famosas fiestas En plan travesti que hace años revolucionaron la noche madrileña. “Sería genial que dejáramos de prestar tanta atención a esas divas que ya están encumbradas, que ya han hecho todo lo que tenían que hacer por el colectivo, y empezáramos a fijarnos en nosotros mismos, en ver cómo podemos realizarnos cada uno en nuestra pequeña parcela y dejar de transferir esa energía y esas ganas y ese tiempo a, no sé, Lady Gaga. Hay que dejar de darles dinero a ellas e invertirlo en nosotros. Nos quejamos de la afición hetero al fútbol, pero en el fondo somos igual de hooligans”.

Mikel López Iturriaga, autor del blog gastronómico El Comidista, comparte esta opinión. “Es innegable que hay un tipo de gay bastante común al que le fascina lo estiloso y pone los valores estéticos por delante de otros más profundos, pero también hay homosexuales con cerebro muy valorados por la comunidad como Oscar Wilde, John Waters o los Pet Shop Boys. No se trata de ponerse intenso y coñazo, porque la fiesta es divertida y está en el ADN del Orgullo, pero hay temas pendientes importantes. Sin ir más lejos, el partido que gobierna tiene presentado ante el Constitucional un recurso homófobo contra la ley del matrimonio. Y la discriminación sigue campando a sus anchas en muchos ámbitos lejanos a las grandes ciudades. Así que como decían por mi pueblo, jaiak bai, borroka ere bai (fiestas sí, lucha también)”.

Un lema que Pepa Charro, la mujer que se esconde detrás de La Terremoto de Alcorcón, bien podría hacer suyo. Al fin y al cabo ella ha sido la encargada de hacer el pregón de las fiestas de este año. “Quizá la gente prefiere alzar iconos de la belleza a un pedestal gay que recordar castraciones químicas. Por supuesto que no hay que olvidar que tremendos casos como el de Alan Turing son los pilares de nuestras libertades, pero no hace daño a nadie añadirle un poco de purpurina, lentejuela, color y pluma a un pasado sin derechos. Por eso las divas son necesarias. Las divas y la Terremoto, claro”.

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