Luis Gordillo: «Los vaqueros se han convertido en el uniforme de este siglo»

La naturalidad con la que el gran pintor Luis Gordillo habla sobre la moda y su relación con el arte pone al descubierto una personalidad sencilla y repleta de matices.

Luis Gordillo

En mitad de su luminoso estudio, creado por Ábalos&Herreros, con sus cuadros apoyados sobre las paredes y los recortes de fotografías por el suelo, Luis Gordillo toma asiento y cuenta: “Nunca he pintado con ropa de obrero industrial ni con batas blancas o azules. Hay quien también lo hace con mono. Yo me pongo ropa vieja, algunos vaqueros que terminan hechos una porquería. Últimamente estoy pensando comprarme algo que ponerme por encima y no preocuparme”.

¿Tiene alguna superstición relacionada con la ropa para ponerse a pintar?

No tengo ningún tipo de magia para eso. Se trata de estar cómodo, poder mancharse, limpiarse y no estropear la ropa adecuada. Pero ahí no hay más argumentos que sacar. Soy aburrido.

En esta vida ha sido uno de los grandes de la pintura abstracta y figurativa. ¿Qué será en la siguiente?

No me considero un pintor abstracto. Eso tenía sentido a principios del siglo XX. A veces aparecen paisajes, señores raros, caras… e incluso cuanto más abstracto parece menos me siento. La pintura me ha salvado la vida, por este temperamento depre que tengo. Hice la carrera de Derecho pero no hubiera podido ejercer ni hacer oposiciones. Hubiera sido imposible porque tengo un carácter extraño. La pintura es mucho más dura de lo que parece si te la tomas en serio. Siempre tienes que estar exigiéndote. Pero sirve de refugio para organizarte tu psicología. Si tuviera un carácter normal, no habría sido un pintor, no sé qué habría sido… igual, historiador. Tengo un hermano que es profesor de Historia moderna en Sevilla y me encanta cuando me cuenta historias del siglo VII de las que no tengo ni idea. En cuanto la posibilidad de una vida después de muerto, nunca he creído en eso.

A lo largo de su vida, ¿le ha interesado la moda?

A mi hija de 21 años le interesa muchísimo. Por ella y por lo que he ido viendo con el tiempo, me voy dando cuenta de que hay ciertos modistos que son verdaderos artistas. Como estos diseñadores raros que hay en París, con esas extrañas ropas. Comprendo que es una actuación artística aunque no esté considerado así por mucha gente. Hay muchas bobadas también, pero como en todos lados. Lo que verdaderamente me interesa son los fotógrafos de moda. Los hay fantásticos y que son grandes creadores. No hay más que coger una buena revista para comprobarlo. Cuando veo una pienso: “¡Lo que habrá costado hacer esta revista!”, el dinero, el tiempo, la creatividad, el esfuerzo; porque son montones de artistas muy buenos en ella. Creo que hay mucho arte y cada vez se hacen mejores revistas.

¿Y que le llama más la atención de ellas?

Me suelen interesar más los fotógrafos que los fotografiados (ríe). Por ejemplo, Helmut Newton. Hizo mucha fotografía de moda con esa gran personalidad que tenía su obra. Y como él hay muchos. Cada vez me interesa y lo respeto más.

¿Usted cuida su armario?

Me horroriza ir a comprar ropa.

¿Ni para una inauguración?

Tengo mi chaqueta negra de Loewe que me ha dado un juego tremendo para ir con vaqueros.

¿Por qué los tejanos se han hecho elegantes?

Si era ropa de vaqueros y de obreros por ser fuerte y funcional. Me interesa ese mecanismo de cómo algo pobre o que está hecho un asco, se convierte en algo selecto que la gente utiliza para presumir. Aunque ahora ya los viste todo el mundo: desde los niños de Serrano hasta los de los pueblos. Me interesa cómo se han convertido en el uniforme de este siglo. Y me sorprende cómo se pusieron de moda llevarlos con agujeros. Recuerdo haber visto pantalones con más agujeros que tela y pensar: “Un poco más y ese tío va en pelotas” (ríe). En este sentido, cuando la moda se lleva al extremo es muy curiosa.

¿Ve alguna relación de estos con el mundo del arte?

En pintura ha habido una serie de artistas en los años 50, como Manolo Millares, que hacían cosas con sacos y agujeros. Los rompían, los pintaban… Es curioso, porque creo que los agujeros de los tejanos empezaron una década después de esto. Siempre he pensado que hay una cierta relación entre el arte plástico y la moda.

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