La reina de la comedia se despide de la tele

Kristen Wiig deja Saturday Night Live y se dispone a ser la Novia Excéntrica de América

kristen wiig

Foto: GTRES

Con un poco de suerte, a uno le despiden en su último día de trabajo invitándole al menú del bar y regalándole una orquídea. A no ser que uno se llame Kristen Wiig. En ese caso, la despedida ocurre en directo en el programa cómico más legendario de la televisión, Arcade Fire te canta She’s a Ranibow, Mick Jagger baila contigo y hace los coros adicionales y Jon Hamm te estrecha entre sus brazos.

Todo eso ocurrió hace dos sábados, cuando Wiig, la mayor estrella femenina de la comedia actual, se despedía de Saturday Night Live, tras siete temporadas como una de sus principales actrices y guionistas. Su emotivo adiós (Wiig no pudo contener las lágrimas mientras todo el equipo le cantaba otro clásico de los Stones, Ruby Tuesday, que incluye la frase “we’re gonna miss you”, “te vamos a echar de menos”) incluso eclipsó otras las dos probables jubilaciones del programa, las de Jason Sudeikis y Andy Samberg, que hasta ahora han sido cabezas de cartel de la troupe cómica.

Más tarde, en una fiesta privada (pero abarrotada) en el Rockefeller Center, los tres cantaron I love rock’n’roll con Foo Fighters. Mick Jagger insistió en el tema de la noche cantando Miss You con el grupo y Amy Poehler, ex intérprete de Saturday Night Live y protagonista de Parks&Recreation cantó Bad Reputation, de Joan Jett.

Para el último sketch de Wiig en el programa, Jagger se vistió con toga y birrete e interpretó a un director de escuela que despedía a la alumna aventajada. La actriz se despojó de su propia toga y se marcó un baile con todos los miembros del reparto que acabó en lágrimas. Wiig, que estuvo nominada al Oscar como coguionista de La boda de mi mejor amiga,película  que también protagonizaba, queda así liberada del compromiso que supone escribir y preparar los sketches del programa, que le impedían profundizar en su carrera en el cine. La actriz, que se vio inundada de ofertas tras La boda de mi mejor amiga  (y de presiones para rodar una secuela, a la que se resiste), trabajará junto a Robert de Niro a las órdenes de Sean Penn en The Comedian, en la que dará vida a una mujer que altera la vida de un cómico envejecido que ha perdido el favor del público. También podría trabajar con otro actor-director, Ben Stiller en Walter Mitty, la adaptación de un relato de los años cuarenta, y está involucrada en dos filmes independientes, Imogene y Revenge of the Jolly! . Antes, la veremos en Friends with kids, la comedia de Jennifer Westfedt que la reúne con parte del cast de La boda de mi mejor amiga: Maya Rudolph y Jon Hamm.

wiig bjork

La actriz hizo de Bjork en el sketch ‘Cómo ser quirky, con Zooey Deschanel’.

A sus 38 años, el de Wiig (que apareció en la última lista Time de las 100 personas más influyentes del mundo) es uno de los nombres más buscados de la industria del entretenimiento. Con la ventaja de que ni siquiera tiene que esperar en su casa a que le llegue un papel decente. Puede escribírselo ella misma. Un camino que han escogido otras actrices, no necesariamente de la comedia, como Brit Marling, la última revelación del indie y co-autora de los guiones de dos inquietantes películas, Another Earth y Sound of my voice, sobre la implicación de dos actores en una extraña secta.

Fuera de la pantalla, la cómica, a la que adjudicaron una relación con el batería de los Strokes, Fabrizio Moretti, parece tener la rarísima cualidad de caerle bien a todo el mundo y no hay entrevista con ella que no incluya las palabras “tímida” y “encantadora”. Su gesto, todavía algo incómodo en los photocalls y las álfombras rojas, en las que suele poner cara de qué-hago-yo-aquí, hacen, en el fondo, que el público empatice más con ella. Aunque en un perfil en el New York Times se dijo de ella que “está más cerca de ser la Tía Excéntrica que la Novia de América”, su atractivo le puede permitir moverse con soltura en la comedia comercial y su radar seguramente le hará huir de los productos más blandos y estándar. Y ya no necesite robar planos como hizo con los siete minutos escasos que le tocaron en Lío embarazoso (2007), donde hacía de asistente pasivo-agresiva, o con sus pequeños papeles en Adventureland (2009) y en Paso de ti (2008).

En su último Saturday Night Live, aprovechó para darle un final feliz a Junice, uno de sus personajes recurrentes más celebrados, una cantante de frente despejada y manos de muñeca. Atrás deja otros papeles memorables como la Señora de Target, una cajera de supermercado no muy espabilada que sufre de exceso de entusiasmo, o el de Shana, una caricatura la que Wiig se ha permitido reírse de lo que se considera sexy en la industria del entretenimiento. La actriz ha prometido que volverá ocasionalmente al programa como estrella invitada y, al igual que los fans de Tina Fey siempre confían en que habrá nuevas ocasiones de verla haciendo de Sarah Palin, los de Wiig esperan que vuelva su fantástica imitación de Bjork.

El programa, tal y como ella lo deja, ya no es el de hace tan solo una década,ese que, según ha descrito Fey, estaba dominado por guionistas, siempre hombres, que tenían por costumbre orinar en botellas vacías de refesco y dejarlas por la oficina y en el que los gags de chicas nunca conseguían su lugar en la versión final del guión. Ahora nadie cuestiona que la renovación de la comedia en los últimos años se ha debido en gran parte a mujeres como Fey, Wiig, Poehler o Sarah Silverman. El programa incorporó a una nueva cómica fija hace poco más de un mes, Kate McKinnon. Tiene un difícil hueco que cubrir.

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