Isabel Peña, guionista de ‘Antidisturbios’: «Necesitábamos a una mujer enfrentándose a ese furgón, a esa familia de hermanos»

La guionista de la serie del momento desvela aquí la amalgama de mujeres que conforman el carácter de su protagonista y cómo lleva las críticas de los sindicatos policiales.

Antidisturbios serie

Isabel Peña, coguionista de 'Antidisturbios', en la presentación de la serie en el festival de San Sebastián. Foto: Getty

Hay mucho de Isabel Peña en Laia, su protagonista en Antidisturbios: «En concreto, mi experiencia como mujer, porque como Laia me he movido profesionalmente casi siempre rodeada por hombres», cuenta en un intercambio de correos electrónicos. La guionista de la serie del momento, disponible en Movistar Plus, sabe qué pasa cuando miras a tu alrededor y solo ves a tíos, como el personaje que interpreta una Vicky Luengo que ya debe andar haciendo músculo para recoger los premios que están por llegar.

Peña es parte de ese tándem ganador que conforma con Rodrigo Soroyen desde que idearon a cuatro manos Stockholm. Ambos han hecho suyo ese sello de calidad y ficción asfixiante con secuencias en las que una simple conversación de copas entre colegas de trabajo genera más tensión que treinta secuencias de acción y explosiones juntas. Lo intuimos en Que Dios nos perdone, lo certificaron en El Reino –ahí se hicieron con el Goya– o en la versión largometraje de Madre y lo han vuelto a probar en una serie de seis capítulos que se consumen como uno solo y que también coescribe Eduardo Villanueva.

Sobre Laia, esa investigadora dispuesta a todo con tal de descubrir la verdad y vocearla, Peña deja claro que no solo está inspirada en ella. «También en las personas que conocemos. Y las que no conocemos, esos personajes que nos fascinan. Hablamos mucho del personaje de Kate, Emily Blunt, en Sicario. También de las mujeres de la serie francesa Oficina de infiltrados, en concreto los personajes de Marie-Jeanne y Marina Loiseau». La Laia de Antidisturbios es una amalgama de todas. «Son mujeres brillantes e imperfectas, normales y extraordinarias. Cercanas y empáticas y a la vez duras, fascinantes. Mujeres que no están ni idealizadas ni demonizadas».

(En esta entrevista hay spoilers sobre la trama de Antidisturbios)

Vicky Luengo en la célebre primera secuencia de Antidisturbios. Foto: Getty

¿Por qué una partida de trivial y no una secuencia de acción policial al uso para abrir Antidisturbios?

Nos gustaba que la primera imagen de una serie llamada Antidisturbios fuera una mujer en una situación que no tuviera nada que ver con el imaginario policial. Acabó siendo una partida de Trivial porque nos parecía un buen contexto para sembrar características de su personaje que luego se fueran desarrollando y entendiendo durante los capítulos. Su tesón, su rectitud, su soberbia, esa imagen idealizada paterna que se tambalea… También nos gustaba por estructura: dedicarle los primeros minutos a Laia para que luego ‘desapareciera’ y que todo encajara cuando regresa en el último tercio para investigar a los polis con los que el espectador lleva conviviendo la mayor parte del capítulo.

¿Era importante para vosotros que una mujer fuese quien investigase el caso?

Sí. Estuvo en el diseño de la serie desde el principio. Sabíamos que el ambiente del furgón iba a ser tremendamente masculino. Queríamos que lo fuera, de hecho. Enfrentando ese furgón, esa familia de hermanos, a una mujer, surgía un choque muy interesante a nivel temático.

¿No teníais miedo al cliché de la investigadora siendo poco profesional al acostarse con una de sus fuentes/sujetos de investigación? 

Para nosotros el cliché habría sido que se hubiera acostado con el personaje de Diego, no con el de Álex. Que se acueste con Álex nos parecía que contaba algo nuevo y complejo de Laia. Tengo que decir en su defensa que Álex ya no es objeto de su investigación cuando se mete con él en el baño. De hecho, el motivo de lo que sucede es la euforia que siente el personaje de Laia: acaba de descubrir una trama de corrupción policial que salpica muy alto y está convencida de que se va a comer el mundo. Y el cuerpo le pide ir a buscar a Álex, con el que se ha «obsesionado» como una adolescente durante las semanas previas de investigación.

Vicky Luengo y Raúl Arévalo en una imagen promocional de la serie. Foto: Movistar

Es interesante también cómo se confirma que las mujeres nunca pueden ganar en estos entornos: si quieres escalar profesionalmente, tu ambición no te permitirá una vida plena personal, como le pasa a Laia, a pesar de un novio comprensivo y nada posesivo.

Bueno, nosotros no queremos confirmar ni desmentir nada. De hecho, para nosotros, que Laia ya no esté con Edu en el último capítulo tiene que ver con lo que ella ha aprendido de sí misma a raíz de esta investigación, no con él o con  la imposibilidad de conciliar una vida personal y profesional.

El contexto machista y condescendiente frente a un entorno tan masculinizado como el de Laia se percibe como cuando un superior roza su brazo le espeta ese ‘Y tú, bonita, ya podías haber encontrado el vídeo antes’. ¿Cómo encarasteis esa realidad para trasladarla a la pantalla?

Lo encaramos poniendo sobre el papel nuestro conocimiento y nuestra visión del mundo. Queríamos hablar de esto, era uno de los temas que teníamos marcados en la pizarra desde el principio. Es lo que te comentaba antes con la elección de la protagonista femenina. Que Laia sea una mujer enfrentada a un mundo de hombres nos permitía hablar de todo esto de manera orgánica. No hacía falta poner los temas en boca de los personajes porque las propias situaciones nos permitían poner en pie esos temas de una forma muy natural.

 

Es curioso el doble filo en el personaje de Marian. En lo personal toma medidas tajantes contra su acosador a la primera porque percibe el peligro y no lo permite, pone barreras, pero en lo profesional guarda silencio, no lo transmite a sus superiores y ella misma se perjudica pidiendo el cambio de grupo. ¿Por qué esta dualidad con el personaje?

No estoy del todo de acuerdo. Pedir el cambio de grupo no la perjudica, los perjudica a ellos, que de repente son el foco de las miradas de sus compañeros. A mí sin embargo se me ha quedado la espinita de que tras la agresión de Bermejo a Marian en el capítulo 5 no viésemos las consecuencias prácticas, porque Marian le dice «Te voy a destruir», y yo me la creo, con Marian tonterías las justas. Pero no está en la pantalla. Fue por un motivo de estructura de capítulo, no supimos dónde ni cómo encajarlo. Sin embargo, en la cena del capítulo 6 sí contamos que todos están al corriente de lo que de Bermejo le hizo y se lleva una doble humillación: de Úbeda y de Álex.

Muchos han visto en el personaje de Mónica López una continuación del que vimos en El Reino. ¿Buscabais algún guiño?

La verdad es que no, aunque me encanta que alguien lo piense. Mónica López es Diana porque nos encanta su trabajo como actriz y siempre nos quedamos con ganas de seguir colaborando con ella. Con El Reino el guiño es el personaje de la jueza Costa interpretado por Mona Martínez. Es un crossover absurdo pero que nos hacía mucha gracia.

¿Cómo llevas las críticas de los sindicatos policiales sobre la serie?   

Reconozco que cuando empezó todo a saltar el domingo del estreno me dio un poco de vértigo… Pero duró poco. Hablando con mis compañeros y mis amigos lo puse todo en perspectiva y me tranquilicé. Además durante esta semana han salido varios artículos de opinión muy interesantes sobre este tema que no solo nos confirman que no hemos cometido ninguna locura sino que además han abierto un debate que creo que es sano.

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