Estas son las inquietudes sexuales que más preguntamos a Google

El autor de The New York Times Stephens-Davidowitz acaba de analizar en un libro el big data relacionado con el sexo. El órgano del cuerpo más buscado en Google es el pene y las palabras clave son “¿cómo de grande es mi pene?".

Estas son las inquietudes sexuales que más preguntamos a Google

Google es el 'amigo' al que le preguntamos lo que no nos atrevemos a hablar con nadie. Foto: Getty

Hay problemas o cuestiones tan peliagudas, embarazosas y vergonzantes que no nos atrevemos a compartirlas con nadie, ni siquiera con los amigos más íntimos, y las inquietudes sexuales ocupan gran parte de esa parcela. Antiguamente, en España, estos temas se trataban de forma anónima en el consultorio de Elena Francis. Hoy solo hay que teclear en la pantalla aquello que nos quita el sueño para encontrar alguna respuesta o explicación a nuestros desvelos.

Pero la alcahueta digital, el confidente que es como una tumba, guarda nuestras preguntas, archiva nuestros problemas y complejos y, por consiguiente, es uno de los mejores sistemas para conocer lo que preocupa a la humanidad en materia de sexo. Google también nos revela, indirectamente, lo mucho que mentimos en materia erótica a amigos, amantes, maridos, parejas, médicos y encuestas.

Seth Stephens-Davidowitz acaba de publicar el mes pasado Everybody Lies. Big data, new data and what the Internet can tell us about who we really are (Todo el mundo miente. Big data, new data y todo lo que Internet puede contarnos sobre lo que realmente somos). Seth tiene un bachelor of arts ( 3 años de estudios) en filosofía, en la Universidad de Stanford (California), y es doctorado en económicas por Harvard. El propósito de su libro es descubrir los verdaderos comportamientos de los norteamericanos en temas escabrosos, en los que la gente es más propensa a ocultar la verdad, como el racismo, los abortos clandestinos, la depresión, ansiedad, el abuso infantil o el sexo, que es lo que a nosotros nos ocupa.

El autor, colaborador habitual de The New York Times, explicaba en un artículo publicado en ese diario sus sentimientos respecto a los descubrimientos que obtuvo sobre la sexualidad de la gente. “La mayoría de los estudios que he hecho en Google hacen que mis opiniones sobre el mundo vayan a peor. Mucha gente es racista o sexista, muchos niños sufren abusos. Pero lo que he visto en el big data sobre sexo me ha hecho sentirme mejor. En previos estudios en la red siempre me había encontrado con los vicios humanos escondidos, pero esta vez me he topado con nuestras inseguridades más secretas. Y hombres y mujeres comparten esta confusión. Google también da legítimas razones para preocuparnos menos, porque la mayor parte de nuestros miedos sobre cómo nuestros compañeros sexuales nos perciben están injustificados. Solos frente a un ordenador, sin intención de mentir, nos mostramos poco superficiales y capaces de perdonar. De hecho, estamos tan ocupados juzgando nuestros propios cuerpos que nos queda poca energía para juzgar a los demás. Tal vez si nos preocupáramos menos, podríamos tener algo más de sexo”.

Los resultados del capítulo sexual de este libro nos llevan a pensar no ya que las mujeres viven en el planeta Venus y los hombres en Marte, sino que ambos sexos habitan en galaxias diferentes. Pasen, lean y sorpréndanse.

Opiniones enfrentadas en cuanto a tamaños y tiempos

El órgano del cuerpo más buscado en Google es el pene, por encima del corazón, los pulmones, los músculos, el hígado o el cerebro. Y, en el universo fálico digital, las palabras clave son “¿cómo de grande es mi pene?”, la pregunta del millón que busca una verdad confortable, suave y hasta caritativa. “Cómo hacerlo más grande” es también trendic topic o cuestiones relacionadas con el consumo de esteroides y si éstos pueden hacer que el miembro se encoja y se vuelva más pequeño.

Las mujeres no parecen tan interesadas en las medidas del falo, ya que por cada consulta que una hace sobre el miembro de su compañero hay 170 de los hombres que se interesan por el suyo propio. Pero además, el 40% de las búsquedas de las chicas sobre este fascinante órgano están relacionadas con las palabras “penes demasiado grandes”. “Irritación”, “sangrado”. “dolor durante el sexo” son consultas frecuentes relacionadas con la talla, excesiva, del órgano sexual masculino. Lo que deriva en que solo un 1% de los hombres busquen “cómo hacer un pene más pequeño”. Ironías de la vida, que se gasta un humor muy negro, negrísimo.

Ese desencuentro de ambos sexos en cuanto al tamaño –ellos queriéndolo cada vez más grande y ellas quejándose de su monumentalidad–, se da de nuevo en el campo de los tiempos. La segunda cuestión sexual más buscada entre los hombres, después de las medidas del falo es la de “cómo hacer que el sexo dure más”. La mentalidad masculina es partidaria de dichos como “caballo grande ande o no ande”, “cuanto más mejor” o “eat as much as you can” (come todo lo que puedas), emblema de los buffets libres, esos antros culinarios nacidos para engordar y estropear estómagos. La mayor preocupación de las mujeres entorno a los tiempos es, sin embargo, “como hacer que se corra más rápido”. La eyaculación retardada, que puede hacer que el acto sexual se convierta en un calvario, especialmente para las féminas convencidas de que las ‘corridas’ de sus parejas son parte de sus tareas domésticas.

Ellas quieren más sexo

Si alguien guarda todavía el estereotipo de que los hombres supuran lujuria y están siempre pensando en el ‘tema’, mientras que las chicas son más románticas puede empezar a desterrarlo definitivamente, porque según el sabelotodo digital, las palabras clave más frecuentes en el buscador en personas con pareja son ‘matrimonio sin sexo’ o ‘relación sin sexo’. Y las mujeres superan a los hombres en plantearle este problema a la red; ya que si la proporción de búsquedas de ‘no tengo sexo con mi novia’ es, según cuenta Stephens-Davidowitz, de 413, la de ‘no tengo sexo con mi novio’ llega hasta los 805. Entre parejas casadas la cosa ya se iguala un poco más y ‘no tengo sexo con mi marido’ (972) y ‘no tengo sexo con mi mujer’ (1.048) están bastante cerca, aunque aquí los esposos parecen ligeramente más preocupados que ellas.

Según Everybody Lies, los norteamericanos hacen el amor una media de 30 veces al año, aunque las encuestas del General Social Survey, un organismo muy prestigioso en EEUU, dice que los hombres heterosexuales, de más de 18 años, tienen 68 actos al año (el 23% de ellos con preservativo); mientras que las mujeres hetero, mayores de edad, rondan las 55 relaciones anuales (16% de ellas con condón). ¿Quién dice la verdad

Vaginas que quieren oler a rosas y traseros con afán de expansión

La mayor parte de las cuestiones consultadas a Google sobre el órgano sexual femenino están relacionadas con la salud e higiene, aunque el 30% abordan temas como su depilación, reducción (de nuevo, ambos sexos buscan lo contrario: ellos agrandar y ellas empequeñecer) y olor. El aroma que desprenden sus entrepiernas es algo preocupante para muchas mujeres, y junto a la palabras “olor” y “vagina” aparecen a menudo calificativos como “pescado”, “vinagre”, “cebolla”, “ajo”, “queso” y hasta “carne podrida”. ¡Toda una despensa bien surtida!

“Cómo mejorar el olor y sabor de nuestras vulvas” es una meta universal; mientras los hombres le consultan a Google en la intimidad de sus pantallas, “cómo decir que la vagina huele mal sin herir los sentimientos” (cuestión peliaguda donde las haya, apta para el más hábil de los diplomáticos) o, los empeñados en ver el lado positivo de las cosas aún cuando éste no exista, teclean “cómo utilizar el olor vaginal para detectar infidelidades”.

Las inseguridades corporales no son territorio exclusivo de las mujeres. Los hombres empiezan a perder su aplomo y de las preguntas sobre belleza y ejercicio físico, el 42% las hacen ellos, que también plantean el 33% de las cuestiones sobre pérdida de peso y el 39% de las de cirugía estética, según datos de Google AdWords. Un 20% de las consultas masculinas sobre estética vienen bajo las palabras “cómo reducir el volumen de los pechos masculinos”.

Las mujeres, sin embargo, quieren agrandarlos y la red registra 7 millones de búsquedas anuales sobre implantes de mamas en EEUU, de las cuales 300.000 acaban en el quirófano. Pero el trasero está ganando terreno, ya que por cada 5 cuestiones sobre agrandamiento de pecho buscadas en Google hay una sobre “cómo hacer el trasero más grande”. Culpen a Jennifer López o a los vídeos de twerking, en los que las nalgas parecen poseídas por ticks nerviosos, pero si en el 2004 las mujeres preguntaban al ciberespacio como reducir sus posaderas ahora quieren agrandarlas hasta verse en la necesidad de tener que reservar dos asientos en Ryanair.

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