Entrevista al ‘sex appeal’: “Tengo la autoestima muy alta”

El impulso erótico por excelencia se niega a revelarnos su fórmula pero, tras una larga conversación, nos cuenta algunos de sus secretos.

sex appeal

Foto: Laura Pacheco

La Wikipedia lo define como “la habilidad para generar interés erótico en otras personas”, pero como ya sabrán, el atractivo sexual es diferente al físico y está más en consonancia con lo que llamamos morbo. “No es que sea guapo/a pero me acostaría con él/ella aquí mismo”, habremos oído muchas veces. Pues de eso se trata, de encontrar qué es lo que hace que una persona desate, en tan solo una fracción de segundo, nuestros bajos instintos. La música ha hecho mil canciones al respecto, los perfumes presumen de tener este mágico ingrediente para promocionarse, y la publicidad busca fórmulas para ir directamente a nuestro hipotálamo y conseguir lo que Jessica Rabbit provoca con su sola presencia. Pero nadie ha dado aún con la fórmula.

Mr. Sex Appeal llega tarde a la entrevista, me ha hecho esperar casi una hora, pero mi enfado se disipa en cuanto aparece. Es de esos tipos a los que le perdonarías hasta que no se hubiera presentado si, por supuesto, lo hubieras conocido antes.

¿Le importa que me quite la chaqueta y me ponga más cómoda? Hace un poco de calor aquí y diría que me estoy mareando… ¿Tiene un vaso de agua, por favor? Por cierto, ¿Qué hace después de la entrevista?

Tranquila, no le pasa nada. Son los síntomas normales que cualquier mujer acusa cuando está cerca de mí. Se le pasarán en cuanto me vaya. Más bien debería ser yo el que esté preocupado. He oído que tiene una cierta fijación con el sexo y que no habla de otra cosa. No crea, mi atractivo me ha traído problemas. Algunas mujeres pueden llegar hasta a ser agresivas.

Y los hombres también ¿no? Le prometo que trataré, por todos los medios, de controlarme.

Si, claro, los hombres también pueden perder la cabeza conmigo. Digamos que soy bisexual y que funciono para ambos sexos, pero ahora usted es una mujer y yo actúo como un hombre, ¿o prefiere que sea una chica?

Bueno, vayamos al grano. Usted jamás ha revelado su fórmula, pero parece que los estudios científicos van descubriendo cada día un poco más sobre sus secretos. ¿No teme que algún día den con su receta?

Para empezar, por qué iba a decirla. ¿Coca Cola ha desvelado la suya? Que yo sepa no, y es solo una simple bebida con cafeína. La chispa de la vida, dicen ellos. Yo si que soy la chispa de la vida y por supuesto no voy a decir en qué consiste, aunque usted se quite la chaqueta o el sujetador. En cuanto a lo de los estudios científicos, nada me preocupa menos. Están a años luz de saber por qué la mayoría de la gente al verme siente, como usted, mareos y lo que quieren es arrancarme la ropa.

Oiga que yo no he dicho nada de arrancar ninguna ropa. Sigamos. Hace poco vi un documental sobre usted. Se llamaba La ciencia del sex appeal y daba algunas pistas sobre sus ingredientes. Para empezar decía que lo suyo no es cuestión de gustos, es un imperativo biológico y que los seres humanos estamos programados para interpretar información genética a través del rostro, la silueta, los movimientos, la voz… Parece ser que, en cierta medida, la evolución está detrás de nuestra elección de pareja.

Lo conozco. No negaré que muchas cosas que ahí se dicen son ciertas pero no llegan al fondo. Es verdad que la apariencia es uno de mis muchos ingredientes, y que un rostro bonito y un cuerpo armonioso ayudan e informan que el sujeto es fértil, sano, que tiene buenos genes y que puede ser apto para aparearse con él o ella y para cuidar a la prole. ¿Y qué pasa con los que no buscan descendencia sino un simple revolcón?, ¿no es cierto que estamos introduciendo una nueva variante en este determinismo biológico? Además, si así fuera, todos nos sentiríamos atraídos sexualmente por los mismos individuos. A dios gracias eso no es cierto.

El documental también habla de otros factores menos objetivos, como el olor o la voz, a la hora de ejercer atracción sexual. ¿Qué me dice de ellos?

Más de lo mismo, tener la voz de Barry White no es sino indicativo que un hombre tiene un alto nivel de testosterona y en el olor intervienen las feromonas. Si no recuerdo mal, en el documental hablan de cómo las copulinas, unas sustancias presentes en las secreciones vaginales de las mujeres, pueden hacer que los hombres pierdan la capacidad de distinguir el atractivo de las mujeres. Afortunadamente, hay que estar muy cerca para olerlas. Pero al margen de todas estas sustancias y reacciones químicas, también tenemos poder de decisión. Si King Kong cautivó finalmente a Jessica Lange, parece que el físico no lo es todo.

¿Dígame, dónde podría residir el 'sex appeal' de King Kong?

Hace poco leí un artículo sobre mí, en el que se decía que yo estaba compuesto por un 10% de apariencia física, otro 30% de mi atractivo estaba en la mente y el 60% restante en el alma: personalidad, carisma. No diré que esta fórmula sea exacta, pero algo de eso hay. Pero había otro reportaje de Psychology Today que me parecía más interesante y novedoso. Hablaba de dos tipos de atractivos: el estático y el dinámico. El primero es el que se puede apreciar en una foto –cara, color de ojos, cuerpo, estatura…–, el segundo es cuando todo eso empieza a cobrar vida. ¿No se ha encontrado nunca con alguien que, en principio, era muy deseable pero que en cuanto ha abierto la boca la ha cagado? Ante todo soy dinámico y, más que un cuerpo perfecto, me interesa un cuerpo que sepa moverse.

Pasemos entonces a esas cualidades, digamos psicológicas, que tanto peso tienen en usted.

Que conste que nunca he dicho que las físicas no tengan importancia. Pero, digamos que por si solas no son suficientes. Lo importante es lo que hay en la trastienda, si ésta es interesante puede ocurrir que muchos rasgos, que en principio son defectos, los lleguemos a ver como virtudes. Piense en los dientes separados de Lauren Hutton, en la enorme nariz de Adrien Brody o en la calva de Yul Brynner. Los fallos de la naturaleza pueden llegar a ser enormemente excitantes. Nos atraen las luces pero también las sombras.

En su libro, Mi filosofía de A a B y de B a A, (Tusquets), Andy Warhol definía el término belleza de esta forma: “Cuando estás en Suecia y ves una y otra persona hermosa hasta que finalmente ya ni te giras para mirar porque sabes que la próxima que encuentres será tan hermosa como aquella por la que no te molestarse en girarte para mirar. Cuando estás en un lugar así puedes llegar a aburrirte tanto que cuando ves a una persona que no es hermosa, te parece muy hermosa porque rompe con la hermosa monotonía”.

Entiendo, lo feo puede ser visto desde otro prisma. ¿Las modas y cambios estéticos también influirán en lo que consideramos o no erótico?

Si se hace un repaso a la historia de la idea de belleza muestra que los cambios en el gusto tienen mucho que ver con el poder y las clases dirigentes. Miguel Salmerón, profesor de estética de la UAM ha apuntado que “la idea de que lo hermoso es algo subjetivo aparece por primera vez en el siglo XVIII. Antes era privilegio de la aristocracia y estaba sujeta a reglas y cánones, como en Grecia. Esta nueva etapa coincide con el nacimiento de la burguesía, aparecen términos como pintoresco, que designa a algo que no es bello, pero si agradable, y los pintores empiezan a retratar la vida cotidiana. En el XIX con el auge del proletariado, lo feo entra también en escena. Pensemos en el último Goya o en la fotografía que retrata a las clases populares. Hoy conviven muchos modelos de belleza, y si es difícil definir este término, resulta imposible determinar donde reside el atractivo, el 'sex appeal', que va directo al subconsciente”.

¿Qué personaje famoso encarnaría mejor su espíritu?

Quizás James Bond. Es un clásico pero representa al paradigma del 'sex appeal'. Pero lo que nos atrae de Bond no es solo su físico. Es la forma en que pide su cóctel favorito, su forma de vida, siempre al límite. Sus triunfos y sus fracasos, el hecho de que tiene siempre un montón de chicas alrededor y, como consecuencia, el hecho también de que es un alma solitaria. Ninguna de ellas dura más de una película.

El estereotipo es que a los hombres les atraen los culos y las tetas y a las mujeres nos interesa más el conjunto, la personalidad. Es decir, que no solo nos fijamos en el físico. ¿Está de acuerdo?

Esa idea parte del hecho de que las mujeres son más exigentes porque para ellas el apareamiento puede entrañarle consecuencias más graves –tener descendencia– y, por lo tanto, buscan buenos genes y un padre que pueda protegerla a ella y a su prole –de eso habla también el documental–. Pero las cosas están cambiando. Muchas mujeres no buscan tener un hijo y muchos hombres sí, con lo que los papeles pueden invertirse. Hombres que buscan a una buena madre y mujeres que buscan simplemente una aventura.

Imagino que una buena autoestima es también otro de sus ingredientes imprescindibles.

¡Ah, la autoestima mueve montañas! Yo la tengo siempre muy alta. Aconsejo siempre a los padres que se la inculquen a sus hijos. Es tan importante como la educación o más. No conozco a nadie que tenga 'sex appeal' con una autoestima baja. Ahora se empieza a hablar de la sexual self- esteem (autoestima sexual). Un artículo de Healthy Women apuntaba al respecto: “Un estudio de la Duke University encontró que las mujeres con sobrepeso eran más propensas que los hombres a decir que no se sentían sexualmente atractivas, no les gustaba que las vieran desnudas, tenían poco deseo sexual, evitaban las relaciones intimas, tenían problemas sexuales y no disfrutaban del sexo. Diversos estudios han demostrado que las mujeres que tienen problemas sexuales tienden a tener una baja autoestima y falta de deseo”.

Históricamente las mujeres llevamos ahí la peor parte.

Sí, de hecho fíjese cuántas parejas se ven en las que ella es atractiva y él no. Al revés ya hay menos casos. Pero cada vez se van viendo más. Muchas famosas –Madonna, Demi Moore, Sharon Stone– han empezado a salir con parejas más jóvenes que ellas, y en muy buen estado.

En el 2012 salió al mercado un libro titulado Capital erótico: El poder de fascinar a los demás (Debate), de Catherine Hakim, en el que esta socióloga inglesa aconsejaba: “Las mujeres (sobre todo, aunque los hombres también) deberían mejorar su apariencia y aprovechar a fondo su atractivo para obtener lo que se prefijen. No se trata de acostarte con cualquiera, sino de tener atractivo, charme, y usarlo para tus propios fines, sin avergonzarte”. Algunas mujeres pusieron el grito en el cielo. ¿Usted qué opina, deberíamos seguir los consejos de Hakim?

Todos los seguimos, aunque no nos demos cuenta, a no ser que llevemos un burka y nos esté prohibido comunicarnos. Imagino que si usted va a una entrevista de trabajo no irá en bata de casa. Se arreglará y tratará de mostrar su lado amable. Claro que tampoco irá en ligueros, sería inadmisible. Pero a lo mejor a su futuro jefe le gusta más con traje de chaqueta y pantalón, porque así le da pie a imaginar lo que lleva debajo. Es tan difícil esconder el 'sex appeal' como mostrarlo cuando no se tiene.

¿Osea que se tiene o no se tiene?

No se crea. Obviamente hay personas que lo tienen naturalmente. Pero también se puede trabajar para conseguirlo.

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