Del ‘benching’ al ‘tuning’: diccionario para ligar en las ‘apps’ de citas

Ligar en el mundo digital no solo requiere de nuevas estrategias, sino de un vocabulario específico que hay que aprender para apurar nuestro estilo y evitar malentendidos.

apps citas

Es conveniente conocer este vocabulario para entender de qué va esto de ligar por internet. Foto: Isabel Sánchez

Benching

Procedente del término inglés bench (banco), el vocablo benching se traduce como “estar en el banquillo”, pasar a la reserva, ejercer de segundo plato o ser la opción b, c ó d.

Si por algo se caracteriza el mundo digital es porque no hay una sola realidad sino muchas, superpuestas y sincrónicas, con lo que ir detrás de una sola pareja es ya más antiguo que el fax. Aquí hay que tener varios ligues, chatear con diferentes personas a la vez, enviar fotos y mensajes a un número considerable de candidatos para ampliar opciones y posibilidades de éxito. Si alguna vez nos imaginamos un mundo en el que la tecnología nos simplificaría la existencia, fue pura ciencia ficción. Ligar en el ciberespacio es un trabajo arduo y a tiempo completo y, como le ocurre a los osos polares, las posibilidades de éxito cada vez que se intenta cazar son muy escasas.

La practica del benching es, por tanto, una estrategia de supervivencia que trata de mantener el abastecimiento en un hipotético caso de hambruna. Existe alguien que nos interesa pero no lo suficiente para ir a por todas o para poner toda la carne en el asador virtual, con lo que lo dejamos en la nevera, en reserva, sin olvidarlo del todo, y enviándole mensajes de vez en cuando para mantener viva la relación.

El problema del benching llega cuando todos los jugadores están en el banquillo y ninguno en el campo de juego. Se me ocurren muchos adjetivos acabados en “ing”, para bautizar a este fenómeno pero me los reservo.

Cuffing season

Los expertos en apps de citas coinciden en que en invierno la gente busca relaciones más estables que durante el verano; cuando los días más largos, el calor y las vacaciones, con sus correspondientes desplazamientos, nos vuelven amantes más aventureros.

Cuffing season hace referencia a esa época invernal en la que buscamos alguien más estable contra quien acurrucarnos, que tenga una casa confortable y que nos prepare una sopa caliente para tomar frente al televisor, con una manta encima. Alguien con quien poder hibernar en condiciones idóneas.

El clima tiene una poderosa influencia en nuestra conducta sexual y amatoria. Por eso los latinos y los pobladores de los países cálidos son más infieles que los habitantes de Stuttgart, que ya bastante tienen con vivir bajo un permanente y encapotado cielo, que no invita demasiado a pecar. Hay picos en los que este fenómeno sucede, no siempre relacionados con el clima sino con fechas señaladas como las Navidades o San Valentín, celebraciones en las que estar solo equivale a ser un loser.

DTR

Cuando alguien nos manda estas siglas, que hacen referencia al término ‘define the relationship’ (define la relación), es que quiere saber qué somos para el otro. ¿Sólo sexo, una aventura, una amistad y lo que surja, algo serio?

La acuciante necesidad de definirlo todo resulta un poco absurda, pero todavía más en el mundo digital en el que las palabras ya no se las lleva el viento sino el botón delete. Antiguamente, esta operación requería de una cita, un sábado en un café a esas tempranas horas de la tarde en las que solo los inmigrantes y las empleadas del hogar que libran pueblan las calles. Casi siempre era a petición de la mujer y se sacaba muy poco en limpio, aunque los gestos del otro eran mucho más reveladores que sus palabras. En el mundo digital no queda ni eso.

FBO

Las siglas de “Facebook oficial” son algo así como la cúspide de las relaciones iniciadas en el mundo online, como la presentación de los padres o una invitación a una boda familiar en calidad de pareja. Hacer oficial la relación en esta red social, reeditar el perfil y poner al día al apartado de ‘situación sentimental’ es para muchos el colmo de la cursilería; mientras para otros significa una prueba palpable de amor, que los amigos felicitan, augurando todo tipo de bonanzas. Lo que demuestra, una vez más, que la naturaleza humana y el mal gusto son a prueba de evolución, descubrimientos científicos y nuevas tecnologías. Algunos, incluso, adjuntarán una frase lapidaria de algún poeta o autor de autoayuda respecto al amor, con un fondo de atardecer tropical. ¡Ya puestos!

Ghosting

Seguramente este es el término más conocido, que ya se aplica a otros ámbitos fuera del de las apps de citas. Marcharse sin decir adiós, desaparecer, despedirse a la francesa, huir como un/a cobarde o sucumbir al vértigo que entra cuando las cosas se aceleran y vemos que no controlamos bien los mandos. Alguien al que se conocía, con el que se tenían citas o con el que se estaba a punto de tenerlas se escurre, deja de mandar mensajes y de responder a los nuestros. Lo malo de la muerte online es que no acusa sintomatología alguna, con lo que resulta muy difícil diagnosticar el motivo de defunción. Lo bueno, es que no deja cadáveres.

La practica del ghosting se extiende ya a otros ámbitos: familia, amistades, trabajo y, generalmente, es sinónimo de “no” para aquellos a los que les faltan agallas para pronunciar este sencillo y fácil monosílabo. Lo malo es que estas desapariciones dejan un montón de preguntas, dudas y hasta inseguridades en quien las padece. Pero, como sostienen los gurús, la vida es para vivirla, no para entenderla.

Hablar o salir

En el mundo de las citas virtuales cuando se está “hablando” con alguien, en realidad significa que se está saliendo con esa persona. Esta nueva clasificación y modalidad sexual, desconocida hasta ahora para el gran público, no solo nos descubre un nuevo erotismo, sino que es altamente esperanzadora y reconfortante. Gracias a ella, los asexuales dejarán de existir y aquellos cuyo pasado erótico se reduzca al autoservicio, siempre pueden convertir su trayectoria erótica al ciberespacio, con sustanciosas ganancias.

Yo misma, si contabilizo como ligue cualquier relación en la que haya hablado en términos eróticos paso, automáticamente, a ser la nueva Mata Hari, una diosa del sexo, una tigresa blanca. ¿He dicho antes que la tecnología nos hacía trabajar más?, pues me retracto.

Haunting

Los gallegos sabemos que los muertos pueden resucitar en cualquier momento. Cuando esos que desaparecieron sin dejar rastro, cobran vida de nuevo e intentan reiniciar la relación lo hacen con mucha timidez y mano izquierda. Como quien no quiere la cosa. Las redes sociales son el lugar preferido de estos fantasmas o zombis (los anglosajones utilizan también el término zombie-ing) para hacer su reaparición, poniendo me gusta o haciendo comentarios a los posts de sus ‘víctimas’.

Los ‘me gusta’ encierran una infinidad de significados y mensajes subliminales. Por ejemplo: “perdón, no lo volveré a hacer”, “se que soy un …. pero soy incapaz de reconocerlo”, “no me gusta en absoluto, pero estoy en modo pelota”, “todo lo que ponga el jefe/a no solo me gusta, sino que me fascina”, “lo que me gustaría es invitarte a cenar, pero no tengo el valor suficiente”, etc.

Lemmings o seguidores

Según el diccionario inglés, los lemmings son unos roedores de pequeño tamaño que viven en la tundra ártica. La segunda acepción para este término se refiere a una persona que sigue a la masa, sin pensar demasiado sus acciones, aunque eso le lleve a la destrucción. No veo demasiada similitud entre esos pequeños animalitos, de deben ser bastante inteligentes para sobrevivir en un medio tan hostil, y el silencio de los corderos, que como decía Hannibal Lecter, no se ve interrumpido ni siquiera en su camino al matadero.

En este contexto, los lemmings son usuarios que siguen fielmente las modas y tendencias del mundo digital, sin cuestionarse demasiadas cosas y con poca creatividad. Es decir la versión online del ligón de manual, del Pepito Piscinas que te pregunta “¿estudias o trabajas?” y que sigue fielmente los supuestos pasos necesarios para seducir a una mujer, al mismo tiempo que se pregunta por qué nunca llega a seducir a ninguna.

Slow fade

Es una versión ralentizada del ghosting. Ya no hay interés en seguir con la relación pero la ruptura se hace de forma más delicada, poco a poco, intentando pasar desapercibido o herir lo menos posible los sentimientos del otro. Los mensajes bajan en número e intensidad, las respuestas se reducen a pequeñas frases y, si se pide alguna explicación, la falta de tiempo o el trabajo son siempre los culpables. Aparentemente no pasa nada, pero los emoticones son menos sonrientes e imaginativos o brillan por su ausencia.

Break it to me gently, que decía la canción de Brenda Lee, “rompe conmigo dulcemente, para que mis lágrimas no caigan demasiado rápido/dame tiempo para soportar el dolor”. Sobre gustos no hay nada escrito y mientras algunos piden tiempo, otros prefieren recibir el mazazo de un golpe, contundente y definitivo.

Textlationship

Un deporte que gana cada vez más adeptos es el de relacionarse solo por mensajería electrónica, sin verse jamás en la vida real. La palabreja hace referencia a esas parejas que solo ocurren en la red, ya sea por miedo a encontrase en las tres dimensiones o por pereza, pero podría extenderse a todos los ámbitos.

Al principio suena triste, pero si se piensa dos veces solo se le ven ventajas. En mi breve pero dilatada experiencia en el mundo de las apps de citas conocí a extraños personajes. Uno de ellos pensaba que era un hombre oculto tras un nombre de chica que, en el fondo, era gay pero no quería admitirlo. “Escribes como un tío”, me decía. El segundo pensaba que era una virgen ya madura con ganas de ‘romper’ mis ataduras y los demás son tan increíbles que restarían credibilidad a los anteriores. Doy gracias de que todo esto ocurriera solo en el plano de la textlationship y no en la vida real.

Otra de las ventajas de esta modalidad de relación es que no hay que depilarse, ir a la peluquería, comprar lencería, no hay que adelgazar ni buscar un biquini favorecedor. Con dominar el photoshop es suficiente.

Tuning

Este fenómeno sucede cuando una persona está interesada en otra pero evita decirlo directamente. Es un tipo de usuario que prefiere que la relación prospere poco a poco, ya sea porque le falta garra o porque es un nostálgico en el ciberespacio, que echa de menos el flirtear o seducir a la antigua usanza.

El problema es que traspasar los paseos al atardecer o las cenas con beso en el portal al mundo online no siempre es fácil. El inconveniente más grande es que el tuning se confunda con el benching, debido al ralentizamiento de la relación, y el otro esté con la mosca detrás de la oreja, pensando que se le tiene en el banquillo cuando, en realidad, se le ha puesto en un trono tan alto que impone.

 

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