De Katharine Hepburn a James Dean: un recorrido por las referencias de ‘Hollywood’ con su diseñadora de vestuario

Sarah Evelyn, responsable de los estilismos de la serie de Ryan Murphy, explica las dificultades de recrear la época dorada de la meca del cine. La estética de cada personaje está inspirada por la de una figura real, se buscaron tejidos con la misma caída que los de los años cuarenta y se siguieron las normas de etiqueta de Emily Post.

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Los responsables de vestuario se han preocupado de que los protagonistas de la serie siempre lleven estilismos fidedignos. Foto: Netflix

Recrear el pasado de modo fiel. Ese ha sido el objetivo de la diseñadora de vestuario Sarah Evelyn en Hollywood, la nueva serie de Ryan Murphy. El creador de Pose, The Politician y American Horror Story viaja a la era dorada del cine en su nuevo trabajo, recién estrenado en Netflix, y para ello el estilismo es clave. «Él siempre se involucra mucho en los temas de vestuario, pero en esta serie en particular, Ryan Murphy tenía una visión muy concreta de lo que quería. Con Lou Eyrich, su productora de vestuario, definió exactamente sus ideas, a partir de las que creamos la inspiración estética que definía cada personaje. Era muy importante para Ryan ser fiel a esa época», subraya Evelyn.

Ella siempre ha estado fascinada por los tejidos. Estudió conservación textil en el Programa Winterthur de la Universidad de Delaware y profundizó en la historia de los materiales y su preservación, pero quería aplicar de forma creativa los conocimientos adquiridos, no utilizarlos en un museo o en un archivo. «Me encantan la moda, la historia, la cultura y la artesanía. Cuando me gradué hice una beca en un taller de tapicería tradicional y me di cuenta de que quería dar un paso más, así que pensé que el diseño de vestuario sería la opción perfecta para involucrarme en el proceso creativo», explica Evelyn.

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Los personajes de Claire (dcha.) y Camille, en una prueba de vestuario. Foto: Netflix

Has pasado de diseñar el vestuario de Fast & Furious: Hobbs & Shaw a crear el de Hollywood. ¿Resulta más difícil un rodaje de época o uno contemporáneo?
Hay retos en ambos casos. Creo que los contemporáneos son más duros desde un punto de vista creativo porque hay muchas más opciones de lo que podría ser ‘adecuado’ y muchas veces tienes que elegir ropa actual para una película que saldrá dentro de un año y no quieres que entonces eso parezca pasado de moda. La ropa de época te deja menos margen en ese aspecto. Por ejemplo, no caben discusiones acerca del largo adecuado para una falda de mujer en 1947. Pero, técnicamente, los rodajes de época resultan más complicados: no se suele encontrar mucha ropa de esos periodos y los cuerpos han cambiado mucho, así que hay que recrearla, generalmente con muy poco margen de tiempo antes del rodaje, lo que supone un gran desafío.

¿En una serie como Hollywood es importante ser riguroso con los diseños, utilizar prendas y materiales de esa época?
Totalmente. Fue una verdadera cacería encontrar ropa de la época. Coincidieron muchos rodajes situados en los años treinta, cuarenta y cincuenta y tuvimos que competir incluso con producciones europeas para el alquiler de prendas. Trabajamos con cada proveedor de ropa vintage que pudimos encontrar, pero resulta muy complicado hallar a la venta ropa de los años cuarenta. Y luego está el problema que comentaba de las tallas: con frecuencia, la ropa de entonces no se ajusta bien a los cuerpos actuales, parece que ahora somos más grandes, los hombres hacen más ejercicio… Así que tuvimos que fabricar muchos de los modelos. A la hora de hacer esto tenemos que investigar para encontrar materiales lo más parecidos posible a los de aquella época y conseguir que las prendas tuvieran la misma caída. Pero es que hasta los tejidos han cambiado muchísimo, por lo que esto también era un desafío. Tardamos casi dos semanas en encontrar los textiles para las camisetas y los pantalones de los uniformes de la gasolinera, porque los tejidos de la ropa de trabajo han evolucionado un montón, nos costó encontrar algodones y lanas que pudieran tomar la forma de la misma manera que los de los años cuarenta.

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David Corenswet interpreta a Jack. Evelyn dice que crear los uniformes de la gasolinera fue todo un desafío. Foto: Netflix

¿Fue posible utilizar ropa de la época?
Empleamos algunas prendas y complementos vintage, pero tuvimos que crear la mayoría. Las actrices que interpretan a Claire y Camille son muy menudas, así que ellas sí pueden utilizar la ropa de la época. También los actores que interpretan a Archie y Raymond. Pero el actor que da vida a Jack es muy alto y tiene los brazos muy largos, así que tuvimos que crear ropa a medida para él y para personajes como Ernie, Avis o Kincaid.

¿De dónde surgió la inspiración para crear los estilismos de la serie?
Empezamos con las referencias que nos dio Ryan: el glamour del viejo Hollywood, nombres como Hurrell y Adrian y otros grandes diseñadores de vestuario de la época, como Orry Kelly o Edith Head. También vimos muchísmas películas de la época, algo que fue divertidísimo: Now Voyager, Gentleman’s Agreement, Dark Passage, Rope, Notorious, Mildred Pierce, Casablanca, Romance on the High Seas... Lou, con quien codiseñé el vestuario, justo acababa de filmar Ratched, una serie de Netflix ambientada en los años cuarenta, y estaba familiarizada con ese momento. Yo tuve que sumergirme en él, investigué fotografías, libros de referencia, iba todo el rato a hacer consultas a la biblioteca especializada de Western Costumes, incluso contratamos a un fantástico historiador de la moda de Nueva York que encontró referencias, fuentes e imágenes que nosotras no conocíamos. Algunas de las referencias de moda más significativas las encontramos en fuentes escritas como Women’s Wear Daily, los tratados de Emily Post [personaje muy conocido en los círculos sociales de la época, autora de novelas, colaboradora de revistas femeninas y creadora de conocidos tratados sobre la etiqueta] o periódicos locales. Nunca dejamos de investigar, empapelamos nuestra oficina con imágenes preciosas de los años cuarenta para sumergirnos en ese mundo.

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Buscaron referencias en publicaciones de la época, como ‘Women’s Wears Daily’.

¿Qué tipo de edad dorada de Hollywood habéis querido mostrar?
Buscábamos mostrar la silueta real de aquella época y una edad dorada aspiracional y glamurosa. Queríamos que quedara patente la diferencia entre los que tienen y los que esperan. La gente que había logrado el sueño, que a menudo era rica, suele llevar conjuntos más elegantes, monocolores creados con mejores telas y adornos. A los aspirantes les dimos más textura, una mezcla de prendas con vibraciones artísticas que a lo mejor podían no combinar al principio pero en ellos funcionaban: tenían su propio sentido del estilo. Quisimos que dieran la sensación de ser creadores de tendencias.

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La serie recrea ceremonias de entregas de premios y alfombras rojas. Foto: Netflix

¿Qué figuras reales del viejo Hollywood han servido como referentes para los estilismos de los personajes de la serie?
Cada personaje se identifica con un icono de estilo: Avis es una mezcla de Joan Crawford y Barbara Stanwyck; Kincaid se inspira en Norma Shearer y Marlene Dietrich; Ernie era nuestro Cary Grant; Raymond era un joven Fred Astaire y Jack un joven James Dean; Archie fue nuestro artista, nuestro chico del jazz, para el que investigamos en los clubes de jazz de la época; Camille se inspiró en Katharine Hepburn y Lauren Bacall, una it-girl sin pretenderlo; en Claire vimos una joven Marilyn, la Ava Gardner de The Killers o Veronica Lake, una sirena de la gran pantalla. Otras figuras de la época que tuvimos presentes como inspiración fueron Gregory Peck, el joven Marlon Brando, Joel McCrea, Henry Fonda, Rita Hayworth, Hedy Lamarr, Bette Davis o los duques de Windsor.

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Divas, ‘glamour’ y fiestas en la piscina en el Hollywood dorado.

¿Cómo ha cambiado la moda desde la época que refleja la serie?
Muchísimo, pero hay algunas tendencias de los años cuarenta que siguen volviendo. Hollywood nos lleva a la ciudad de Los Ángeles justo después de la Segunda Guerra Mundial. Para empezar, la gente no tenía muchas cosas, y por lo tanto no tenía mucha ropa. No existía la moda rápida y había una etiqueta muy rigurosa: tu falda tenía que tener un largo concreto; tenías que llevar medias siempre, una vez acabó el racionamiento de la guerra; en ciertas circunstancias tenías que llevar sombrero y era impensable que no lo llevaras. En la sociedad se habían establecido unas normas muy formales de lo que era apropiado, presentable y de educación. Hoy en día la moda es mucho más personal, puedes ir más o menos arreglado y encontrar prendas más asequibles que sirven para momentos que requieren ir más elegante. Hay más espacio para la expresión propia, para el estilo personal. Dicho esto, hay algunas referencias de los años cuarenta que nunca pasarán de moda: ¿quién no quiere vestirse como Katharine Hepburn? Las camisetas de rayas de inspiración naval, sus pantalones de cintura alta y pernera ancha, la inspiración masculina en la indumentaria femenina, el uso de blazer, sus largos collares, los monos, los crop tops y la moda deportiva… ¡Todas estas tendencias que empezaron en los años treinta y cuarenta siguen presentes hoy en día!

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La ropa de las aspirantes, más desenfadada, colorida y artística. Foto: Netflix

¿Por qué es importante estudiar y hablar de la historia de la vestimenta?
Porque la historia de la indumentaria lo es todo. Me encanta observar cómo la ropa cuenta nuestra historia en un nivel macro, referido a lo que está ocurriendo en el mundo, pero también en un nivel micro, que hace que podamos aprender mucho de una cultura, una tribu, una familia o un individuo solo con observar lo que vestían.

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El departamento de vestuario ha buscado tejidos y complementos de la época. Foto: Netflix

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