Las 10 claves para negociar en paz cuando viajas con más gente

Aunque no seamos expertos negociadores, durante las vacaciones nos surgen conflictos con nuestros acompañantes, en los que saber algunas claves sobre negociación nos será de gran ayuda.

viaje en grupo

Uno de los fotogramas de 'Cegados por el sol'.

Si viajar solo siempre es una opción agradable y relajante, en vacaciones es habitual que hagamos planes en pareja, con otras parejas, con la familia o nuestro grupo de amigos. Algo que si parece divertido a priori, puede traer sus conflictos. ¿Cena en casa o fuera? ¿Planes culturales o más de ocio? ¿Merece la pena pagar esa entrada o podemos ahorrarnos la visita? ¿A qué hora nos levantamos?

Son muchas las decisiones que no puedes tomar por tu cuenta y que necesitan de consenso, y es que la cosa más absurda puede suponer una pelea que os arruine el momento. Por eso resulta clave aprender a negociar, para que lejos de entrar en enfrentamientos, busquemos cómo conseguir que las vacaciones sean lo mejor posibles para todos, y también para uno mismo. Porque, ¿qué es un buen negociador?

Como explica Carmen Aja Ruiz, profesora del Título de experto en Negociación de la Universidad Carlos III de Madrid (UCM3), “solemos creer que el mejor negociador es el más duro: el que consigue la mejor ganga en el mercadillo, consigue más salario o encuentra el alquiler más barato”, cuando en lo cierto es que “negociamos todos los días en diferentes situaciones de nuestra vida. Negociamos con nuestras parejas, hijos, jefes, empleados, amigos” y a veces incluso tenemos que abrir una negociación entre lo que nos dice nuestra cabeza, y lo que nos dice nuestro corazón.

Aunque no nos vayamos a dedicar a la negociación de forma profesional, saber cómo negocian los verdaderos expertos, nos puede dar algunas pistas para sobrevivir a nuestro viaje en grupo:

Saber lo que queremos

No podemos negociar en busca de un objetivo si no tenemos ese objetivo claro. Así, Carmen Aja Ruiz, explica que “es imprescindible saber qué queremos nosotros, pero también qué quiere la otra parte”. Para ello recuerda que es importante indagar y conseguir información de los otros, para descubrir sus necesidades y deseos reales, ya que “no siempre decimos lo que queremos”.

Empatía

Desde la INESEM Business School y sus expertos del curso en Negociación, Liderazgo y Comunicación, explican que una de las primeras características de un buen negociador es que “debe ser capaz de ponerse en el lugar del otro, para conocer su postura y sus posibles estrategias”, algo que es fácil con tu familia o pareja, pero no siempre con tu familia política o con amigos de amigos. En este mismo sentido, Carmen Aja insiste en que “para poder conectar con la otra parte y crear un buen ambiente tenemos que entenderla”. Aunque aclara que la empatía no es simpatía, no tenemos que llevarnos bien con el otro ni tener un buen concepto de él, simplemente “ser capaces de ver el asunto desde la otra perspectiva, poder ponerse en la posición del otro”.

Autoconfianza

«La firmeza del negociador es fundamental para culminarla con éxito. Si muestra algún tipo de inseguridad, la otra parte se verá reforzada y tendrá más capacidad para defender su postura”, aportan desde INESEM Business School, a lo que Aja expone que aunque estemos seguros de lo que queremos, no tenemos que dejar de ser realistas. Es decir, que si la otra persona es un anti museos, será más fácil negociar una sola visita, que ver todos los museos de la ciudad. “A lo largo de la negociación no siempre encontraremos un acuerdo. Tenemos que conocer cuál es nuestra alternativa si la negociación no sale como esperamos”.

Estrategia

Para negociar, hace falta tener un plan, puesto que como expone Carmen Aja, “las improvisaciones y prepotencias son malas consejeras”. Por ello “no estaríamos siendo buenos negociadores si compartimos toda la información. La gran aliada de una buena negociación es la preparación previa”, por lo que si ya sabemos que esa persona no va a querer salir del chiringuito en todas las vacaciones, podemos tener preparados argumentos que le hagan levantarse de la hamaca.

Control de las emociones

Una negociación, casi por definición, va a pasar por momentos tensos, es por ello que para ser un negociador eficaz hay que ser capaz de contenerse y mantener la mente fría. “Debe mantenerse la calma en todo momento ya que, en el momento en el que se muestre cualquier ápice de alteración o descontrol en los momentos de tensión, se deja al descubierto una cierta debilidad a la otra parte”, aportan desde INESEM.

Creatividad

Negociar se basa en llegar a acuerdos, por lo que será necesario ser flexibles y adaptarnos, pero para buscar esos puntos en común muchas veces habrá que ser imaginativos. “Nunca sabemos cuál va a ser el acuerdo que mejor encaje con los intereses de ambos. Por ello, es importante acudir con la mente abierta y ser creativos”, reflexiona Aja. Es decir, que si nuestra economía no da para cenar todas las noches fuera y la de la otra persona sí, podremos pactar un número de salidas, o incluso hacer planes por separado.

Dominar la gestión del tiempo

En una negociación además de las emociones, hay que saber controlar los tiempos. Desde INESEM recuerdan que “cada negociación requiere su tiempo, pero es importante tener un control del margen a dedicar a cada uno de los puntos de la negociación”, porque si nos atascamos en algún punto podemos perder de vista el objetivo final. Asimismo, aportan que “en ningún momento hay que precipitarse ya que, las prisas generalmente culminan con el cierre de un acuerdo poco óptimo para la parte más interesada”. Pensemos que es verano, que son vacaciones, y que precisamente lo que tenemos es tiempo, que no nos pueda la urgencia.

Practicar escucha activa

Para poder negociar, es imprescindible ser capaz de escuchar a la otra parte. “Si no sabemos qué intención tiene y cuáles son los objetivos que persigue, en ningún momento seremos capaces de alcanzar un acuerdo”, aportan desde INESEM, pero ello significa algo más que oír, estar atentos a los detalles e incluso a la comunicación no verbal.

Asertividad

Carmen Aja propone por su parte que una de las características claves de un buen negociador es la asertividad, es decir, defender nuestros derechos y nuestra postura, pero respetando la de los demás. “A la hora de comunicar nuestros intereses y rechazar propuestas de la otra parte, hemos de evitar ser irrespetuosos. Muchas veces se pierden buenas oportunidades de acuerdo por negativas desproporcionadas”. A esta idea añade algo que parece obvio y no lo es tanto, y es que “las palabras ‘perdón’ y ‘gracias’ no son sólo un gesto de modales y buena educación, pueden ser la clave para que la otra parte se sienta reconocida”. Hay que tener en cuenta que nuestra relación continuará después de este viaje, y que no tiene sentido estropearla con conflictos que no son fundamentales.

Comunicación

Para poner en práctica todo lo explicado, está claro que hay que saber expresarlo. “Del mismo modo que el buen negociador debe ser capaz de escuchar, también debe ser capaz de transmitir dónde quiere llegar y cómo hacerlo”, cuentan desde INESEM. La experta de la UCM3 por su parte, aclara que “ésta tiene que basarse en compartir nuestras necesidades pero no cuánto nos importa cada una”.

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