Charlotte Salomon, la artista que encontró belleza en el sufrimiento

Una exposición y un libro devuelven la vida a La memoria visual de la pintora de origen judío Charlotte Salomon. El escritor francés DAVID FOENKINOS relata, para S Moda, cómo descubrió a la artista que cambió su vida para siempre.

Charlotte Salomon, la artista que encontró belleza en el sufrimiento

‘Autorretrato’ Foto: Charlotte Salomon Foundation / Collection Jewish Historical Museum, Amsterdam

Cuando descubrí la obra de Charlotte Salomon (1917-1943), cambió mi vida. Fue en 2006, había una pequeña exposición en París. No sabía qué iba a ver y fue un shock. Su trabajo se apoderó de mi cuerpo y de mi corazón. Intelectualmente, nunca había contemplado una obra tan potente e inteligente. Y al mismo tiempo, uno no puede más que sentirse conmovido por la intensidad del tema, porque ella cuenta su vida. Una vida atravesada por heridas incesantes. Salí completamente conmovido, y es una sensación que ya nunca me ha abandonado.

‘Daberlohn reflecting on the importance of experiencing life’. Foto: Charlotte Salomon / Taschen

Años después, cuando mi libro Charlotte (Ed. Alfaguara) tuvo un gran éxito y los jóvenes estudiaban su obra en los colegios, sigo sintiendo la misma energía que el primer día. De hecho fue muy raro lo que sentí. Tenía la sensación de estar descubriendo a alguien que ya estaba en mí. Todo en ella me hablaba: su humor, su cultura, su visión del mundo. Me sentí en la obligación de seguir todas las huellas de su vida, no como un periodista, sino animado sencillamente por la idea de que se puede encontrar a alguien yendo a los sitios de su vida.

‘Ottilie Moore and the grandparents’. Foto: Charlotte Salomon / Taschen

Creí en la memoria del aire, en las fuerzas del espíritu. Iba a Berlín, iba al sur de Francia, allí donde ella pintó su obra, iba a su habitación de hotel, ante la mirada inquieta de la recepcionista, porque tenía así el sentimiento de estar aproximándome a ella y comprendiéndola. Tardé ocho años en escribir este libro, en encontrar las palabras exactas para hablar de ella, y durante esos años, me desesperaba ver hasta qué punto había caído en el olvido. Porque Charlotte era un genio absoluto. Obtuvo el primer premio de Bellas Artes en Berlín en 1938. Estábamos ante alguien que iba a realizar una obra considerable.

‘Charlotte and her fellow student Barbara walking home from the academy’. Foto: Charlotte Salomon / Taschen

Ella ha dejado ¿Vida? o ¿Teatro? compuesta en una urgencia, en la energía de la supervivencia, en condiciones difíciles, y es una obra luminosa. Es lo que hace falta retener de Charlotte: a pesar de haber padecido tantos sufrimientos, de que estaba al borde de la locura, fue capaz de ir a buscar la belleza en lo más profundo de sí misma. Esa belleza que la salvó, y que nos atraviesa. Están los dibujos, pero los textos también son fascinantes. Había tanta poesía en ella. Esta poesía que hace que un ser humano sea capaz de salvarse por la luz de la creación .

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