Así llegaron estas cuatro mujeres a ser altas ejecutivas en España

Ejecutan decisiones a diario, manejan equipos. Y lo hacen en puestos y sectores típicamente masculinos. Creen que hay que hacerse ver y dar modelos para acabar con los clichés

Así llegaron estas cuatro mujeres a ser altas ejecutivas en España

De izda. a dcha., Carlota Pi (CEO de Holaluz); Blanca Panzano (directora generalde LVMH Joyería y Relojería España y directora de TAG Heuer España); Ana Bujaldón (presidenta de Fedepe y CEO de Azul Comunicación) y Belén Frau (CEO de Ikea Italia). Foto: Ximena Garrigues y Sergio Moya

El móvil es su oficina, pero lo ignoran durante un buen rato para hablar de algo que les apasiona: la importancia de visibilizar el liderazgo femenino e impulsar la igualdad. Son mujeres que han llegado a la cúpula empresarial: Belén Frau es la CEO de Ikea Italia; Blanca Panzano, la directora general de LVMH Joyería y Relojería España y directora de TAG Heuer España; Carlota Pi es fundadora y CEO de la eléctrica Holaluz; y Ana Bujaldón, CEO y fundadora de Azul Comunicación, preside Fedepe (cuyos premios para reconocer a las profesionales que han llegado a lo más alto han celebrado su 25 aniversario). El reciente Esade Gender Monitor subraya que el 70% de las directivas considera que en España existe un trato desigual a favor del hombre para ocupar puestos de alta dirección. Ellas, con su trabajo día a día, quieren cambiar esos porcentajes.

¿Cuesta llegar a la alta dirección?

Belén Frau: Es complicado, porque estar en una posición de liderazgo siempre implica un esfuerzo, constancia y sacrificio.

Ana Bujaldón: Es difícil en general, y en particular para la mujer.

Blanca Panzano: Sí, porque requiere perseverancia, tropezar repetidas veces y seguir creyendo. Y como mujer es complejo, porque, al final, es un mundo más de hombres, donde de forma natural acaban apoyándose entre ellos.

Carlota Pi: Pero, independientemente del género, para llegar a un sitio donde merezca la pena estar siempre hace falta dedicación y formar un gran equipo.

Están al frente de sectores asociados a perfiles masculinos. ¿Cómo se puede cambiar esa percepción?

Ana Bujaldón: Las mujeres somos la mitad de la población, el 66% en los grados universitarios, los mejores expedientes… Sin embargo, en las escuelas de negocios y en las técnicas somos menos, sobre el 25%. Ahí sería importante impulsarlo.

Belén Frau: Hacen falta ejemplos.

Blanca Panzano: Que se nos dé la palabra. Eso crea el ejemplo, compartir experiencias.

Carlota Pi: Y potenciar movimientos como el He For She de la ONU; una transformación que implique a hombres y mujeres.

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¿Qué puede hacer una empresa para fomentar la igualdad y que la conciliación no se quede en buenas intenciones?

Ana Bujaldón: Que en los procesos de selección incluyan mujeres, porque si no llegas a ese proceso no estás en la carrera. La conciliación muchas veces se queda en palabras. Hay que cambiar la cultura laboral: trabajar por objetivos, acabar con el presencialismo…

Belén Frau: Respetar los horarios, incluso con el teléfono. Yo los fines de semana no llamo ni mando correos. Es una cultura que va en cadena; si tú lo haces, los de abajo creen que es lo que hay que hacer.

Carlota Pi: La palabra convence, el ejemplo arrasa. Medir por productividad, no por tiempo de permanencia, ¡eso solo importa ya para los parkings!

Blanca Panzano: Se necesita mayor formación y concienciación. No hacer diferencias. No creo en los modelos de cuotas.

Pero ¿podrían ser una solución temporal? La Ley de Igualdad recomienda a las empresas contar con un 40% de mujeres en sus consejos de administración, pero solo llegan al 17,32%.

Carlota Pi: Yo no me creo que no haya un 40% de consejeras potentes en España… Ahora hace falta discriminación positiva para generar un ecosistema en el que el cambio sea posible. Una opción son las cuotas.

Blanca Panzano: Yo creo más en los perfiles, hay que impulsar las fortalezas de cada uno: concienciar a las mujeres de que no tienen que seguir los roles masculinos, que son los que han tenido delante.

Belén Frau: Mucha gente piensa que ser directiva te hace tener comportamientos masculinos, te prejuzgan. Hay que empujar ese cambio, porque estamos viendo que de forma natural no sale.

Ana Bujaldón: Habría que desmitificar la palabra cuota y crear una conciencia de que existe desigualdad. Hay estudios que dicen que cuando hay más mujeres en los equipos de dirección la rentabilidad sube hasta un 15%.

Pero cobran menos. ¿Cómo cerrar la brecha salarial?

Carlota Pi: Hay que potenciar ya los skills de negociación y de comunicación. Hace falta formación, entrenamiento.

Ana Bujaldón: Eso muestra cómo se valora el trabajo femenino. En los sectores feminizados es donde menos se cobra.

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¿Es difícil acceder a la alta dirección siendo mujer?

Blanca Panzano: Por las relaciones que se hacen entre hombres se facilita más ese networking, que haya un mentoring natural.

Belén Frau: Mucho, porque el relevo natural viene de hombres.

¿Y qué formación es fundamental para ser un líder?

Belén Frau: En las carreras nos enseñan a aprender del libro, de memoria, y llegas a la empresa y te exigen resolver conflictos, hablar en público, capacidad de negociación… Se impone el liderazgo participativo.

Blanca Panzano: Hacer que cada miembro del equipo se sienta fundamental en la compañía y se pueda expresar de forma libre.

Carlota Pi: Nosotros seguimos la metodología de Verne Harnish, autor de Scaling Up. Critica el síndrome del tío más listo de la habitación: el jefe que dicta desde su podio lo que hay que hacer y no escucha.

Ana Bujaldón: Eso ya no vale, tienes que lograr que te sigan desde la convicción.

¿Se acabó el ejecutivo encerrado en su despacho?

Blanca Panzano: El modelo está cambiando, y en eso ayudan las mujeres, que son de consenso, diálogo, están preocupadas porque todos tengan voz…

Ana Bujaldón: La tendencia ahora es un estilo de liderazgo más horizontal. Hay que pelear y romper los estereotipos.

Belén Frau: Yo no tengo despacho, y con eso quiero mandar una señal: que soy accesible. Son los actos los que hablan, no lo que digas.

Carlota Pi: Cuando tú das ejemplo y desarrollas estos canales de comunicación estás creando una cultura. El reto es el liderazgo de personas: motivar, que trabajen con ilusión. Preguntar mucho y escuchar más.

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