Así son las juergas en las que no corre ni gota de alcohol

Londres acogerá el 13 de agosto el primer Mindful Drinking Festival, libre de toda graduación. Los jóvenes, especialmente los anglosajones, ahora apuestan por reducir las copas, dejar de beber por temporadas o incluso volverse abstemios.

alcohol

Una imagen de una de las fiestas sin alcohol.

El próximo 13 de agosto se celebrará en Londres el primer festival que promete no dejar resaca. Con barmans que prescindirán del alcohol y se ceñirán a los mocktails, vinos y cervezas sin y 30 puestos de comida y bebida innovadora. Lo organiza el Club Soda, conocido en Gran Bretaña por otras iniciativas como una guía de pubs que dan espacio a los abstemios en su carta. Se trata del Mindful Drinking Festival. Lleva por nombre una tendencia consistente en beber alcohol de forma consciente. Es decir, no tomar copas por inercia social, prescindir de ellas durante temporadas o apuntarse a la sobriedad perenne. Eisberg, fabricante de vino sin alcohol, y Heineken 0,0 patrocinan el evento, entre otras marcas en liza en un mercado emergente. Según Heineken, “el consumo moderado de alcohol se ha vuelto cool entre los millenials”. Se basa en un estudio que ha elaborado junto con la consultora Canvas8 sobre una muestra de 5.000 jóvenes de entre 21 y 35 años de Gran Bretaña, EEUU, los Países Bajos, México y Brasil. Un 75% de ellos declaran limitar el alcohol que beben en sus noches de fiesta, la mayoría (un 59%) para evitar perder el control. A más de un tercio les preocupa la “vergüenza social” de aparecer borracho en redes como Facebook o Instagram.

No beber ha dejado de equivaler al suicidio social entre los jóvenes. Hay incluso raves diurnas como la Morning Gloryville, que arranca a las 6:30 de la mañana libre de alcohol y de ninguna otra substancia que no sea café orgánico y zumos energizantes. La música dance se combina con masajes, yoga y motivación personal. La idea nació en Londres en 2013, donde la Morning Gloryville celebrará su próxima edición el 23 de agosto. También ha pasado por Nueva York, San Francisco, Amsterdam, Melbourne, Berlín y Barcelona. No es la única health party o fiesta en la que la salud hasta sale mejorada. Madrid acogió en mayo del año pasado la primera edición de Soundrise en España. Está pensada, cuentan sus organizadores, “para experimentar el amanecer con vitalidad” y darle al mindfulness a las 6:30 mientras “la ciudad duerme”. Hay desayuno, “la comida más importante del día”, y tres horas de música con DJ incluido, que “por algo estamos en una fiesta”. De alcohol ni hablar. Daybreaker es otro evento similar y se define como before work: para llegar al trabajo cargado de energías.

Está claro, por lo menos en Gran Bretaña, que los jóvenes beben menos alcohol que sus padres. Según el último informe de la Office for National Statistics de este país, un 27% de los ingleses de entre 16 y 24 años son totalmente abstemios, frente 16% de aquellos entre 45 y 64 años. No obstante, a menor edad, más proclives al llamado binge drinking, que consiste en consumir cinco o más bebidas alcohólicas seguidas –o en menos de dos horas– en el caso de los hombres y cuatro o más para las mujeres, de acuerdo con la definición del Ministerio de Sanidad. La tendencia se da también en España, donde el binge drinking ha ido en aumento en aumento hasta alcanzar un 17,9% en 2015: las personas entre 20 y 24 años eran las más dadas a practicarlo.

El mindful drinking lucha precisamente contra el consumo compulsivo. Para atemperarlo, se promueven iniciativas como el Dry January, que ha hecho fortuna en los países anglosajones y pone como reto pasar enero a palo seco para compensar los excesos navideños. Ya no hay territorio vedado para los abstemios. En Londres florecen los bares libres de alcohol y lo último en Nueva York, lejos del paroxismo de Studio 54, son sesiones de baile en las que sólo corren los cocktails 0,0.  Está pasando en las azoteas del muy moderno barrio de Williamsburg.

En España la bebida consciente se vive con menos intensidad. No obstante, ya hay voces que promueven el movimiento. Es el caso de la sumiller Meritxell Falgueras, quinta generación al frente de la tienda de vinos El Celler de Gelida. Pasó del blog Wines and the City, con el lema Porque la vida es más bella con un buen vino, a dar alternativas sobre Qué beber cuando no bebes (Ediciones Urano), título de su último libro. Según ella misma explica, tras un embarazo complicado, el alcoholismo de su mejor amigo y el diagnóstico de cáncer de un familiar cercano comenzó a pensar en maridajes sin alcohol.  El prólogo corre a cuenta de Santi Millán, que pese a su imagen gamberra sale del armario como abstemio.

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