Susi Sánchez: «Parece censurado de forma tácita, pero no hay que obviar el sexo con más de 50»

Lo suyo es puro compromiso con la actuación: Almodóvar le escribe personajes, este año se llevó el Goya por 'La enfermedad del domingo' y ahora vuelve al teatro, su casa, con ‘Los hijos’, de David Serrano.

Susi Sánchez

Susi Sánchez estrena la obra de teatro 'Los hijos', de David Serrano, el 28 de noviembre en el Teatro Kamikaze de Madrid. Foto: Antártica

Su carrera empezó con un grito. «Decidí dedicarme a esto antes de ver ninguna obra. Tenía 16 años y mi hermano Ismael, que estaba en un grupo de teatro universitario, el más radical y contestatario de la época [en pleno franquismo], me llevó a un curso de expresión corporal donde plantearon un ejercicio con los ojos cerrados. Alguien me agarró y yo, que era muy tímida, grité. Sentí que me expandía, fue una liberación. Necesitaba saber más sobre lo que pasaba ahí», relata Susi Sánchez (Valencia, 1955). A su padre, militar, la decisión no le pareció bien. «No le daba confianza, pensaba que lo podía pasar muy mal… Me dijo que no podría ser actriz hasta la mayoría de edad. La faena es que entonces eran los 21», recuerda. Esperó. Trabajó en una oficina de administración de pisos, se buscó la vida. Y con 21 entró en la Resad, donde estudió a conciencia: «Hacía doble turno, a mediodía comía un bocadillo de beicon en la freiduría y me quedaba allí todo el día. Era mi pasión. Estaba fascinada con la posibilidad de aprender y profundizar».

Ese entusiasmo nunca ha desaparecido. Con 37 años notó un vacío, vio que su interpretación no avanzaba. Volvió a estudiar, entonces con Juan Carlos Corazza. «Había llegado a un techo y no me parecía honesto seguir trabajando desde ese lugar. En la escuela se me abrió una puerta hacia el infinito, llevo ya muchos años de carrera y no dejo de sorprenderme», dice con los ojos brillantes. Porque Susi Sánchez transmite su compromiso con la actuación, en todos sus formatos. Ha hecho televisión –de Anillos de oro, en 1983, a La casa de papel este año–, cine –en febrero ganó el Goya a la mejor actriz por La enfermedad del domingo, de Ramón Salazar– y teatro, donde empezó como figurante en La venganza de Don Mendo y adonde siempre vuelve –del 28 de noviembre al 5 de enero de 2020 estará con Los hijos, dirigida por David Serrano, en el Kamikaze de Madrid–. «El teatro es como mi casa. Cada función es única e irrepetible. Lo suyo es trabajar intentando no mecanizar, porque cuando una actuación se mecaniza muere automáticamente», subraya.

Susi Sánchez

Junto a Adriana Ozores y Joaquín Climent, sus compañeros en ‘Los hijos’. Foto: Javier Naval

Con su mujer, Consuelo Trujillo, fundó en 2009 Criatura del arte, un laboratorio dedicado a profundizar en los procesos actorales. «Cada proyecto es un lienzo en blanco y hay que probar, descubrir, investigar», sostiene. En Los hijos interpreta a una científica retirada en una cabaña tras un accidente nuclear. Ese futuro distópico, asegura, no está tan lejos. «Nos estamos cargando la Tierra. La función habla de lo que estamos haciendo con nuestro mundo, del legado a las futuras generaciones», reflexiona mientras defiende a la joven activista Greta Thunberg. «Puede que la utilicen, pero creo que es un ángel que está haciendo que muchos tomen conciencia. Tiene algo de guerrera».

La autora de Los hijos es la dramaturga londinense Lucy Kirkwood. A Susi Sánchez le gustan las obras escritas por mujeres, tiene en mente dirigir algún día Far Away, de Caryl Churchill. «Yo creo que la visión femenina es diferente a la del hombre. Las guionistas suelen dar más profundidad a lo que tiene que ver con las relaciones, y eso me gusta mucho», afirma. Opina que hay que hablar de temas silenciados, como la sexualidad femenina pasados los 50: «Lo importante es no obviarlo, parece que esté censurado de una manera tácita, porque no se habla jamás de este tipo de cosas. Me gustaría que no fuera un tabú».

Susi Sánchez

Este año se llevó el Goya a Mejor actriz por ‘La enfermedad del domingo’.

Porque la edad tampoco debería serlo. Ella tuvo su primer papel protagonista con 63 años. Ha participado en las últimas cuatro películas de Almodóvar –«Pedro escribió un personaje para mí en Dolor y gloria en el último momento, fue un acto de cariño», explica–, el 5 de diciembre estrena en el cine Legado en los huesos, la segunda parte de la Trilogía del Baztán, y el 6 de diciembre Días de Navidad, miniserie de Netflix en la que trabaja con Victoria Abril, Charo López, Ángela Molina y Verónica Forqué. Dice que nunca dejará de actuar. Admira a su amiga Julieta Serrano, «que con 86 años es más moderna que muchos compañeros más jóvenes que están todo el día con el móvil en los ensayos. Investiga, siempre aprende. En otros actores no siento un compromiso real». ¿Puede deberse a la exigencia añadida que hoy suponen las redes sociales? «Si fuera así sería una lástima, el fin del arte».

Ha ganado el Max y el Goya, pero la interpretación, defiende, no busca recompensas: «Los actores estamos solos. Muchos proyectos salen de gente que se une y pone su propio dinero para ello. Es un trabajo por amor al arte literal».

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