Y Hollywood entendió que los superhéroes pueden ser gais

La elección de Ezra Miller como protagonista de la saga 'The Flash' pone en cuestión los criterios de 'casting' que asocian la heterosexualidad con la interpretación de ciertos papeles.

Ezra Miller

Foto: Getty

Meses después de que Marvel anunciara su próxima revolución editorial –un afroamericano interpretará al Capitán América y Thor pasará de ser héroe a heroína–, el gigante formado por Warner Bros y DC Comics acaba de sorprender con la elección del actor estadounidense Ezra Miller (Tenemos que hablar de Kevin, Las ventajas de ser un marginado) como protagonista de la película The Flash, que verá la luz en 2018. Es la primera vez que un intérprete abiertamente gay da vida a un superhéroe de estas características, un hecho que de alguna manera culmina la tímida pero irreversible presencia de perfiles LGBT en grandes producciones.

El fichaje de Ezra Miller llega tres meses después del polémico informe de Glaad (Gay and Lesbian Alliance Against Defamation), la organización estadounidense que desde 1985 vela por "el adecuado tratamiento de la diversidad en los medios de comunicación y la industria del entretenimiento", que en su análisis del pasado verano denunciaba la falta de rigor de las grandes productoras a la hora de representar a la comunidad LGBT y censuraba la intrascendencia de los personajes homosexuales y bisexuales en las tramas. Si, como asegura Glaad, las películas de Hollywood adolecen de una falta de sensibilidad notable, la realidad de los actores que las interpretan no difiere demasiado de ese tratamiento. El sindicato de actores profesionales Sag-Aftra, que representa a más de 160.000 intérpretes y figurantes de todo el mundo, advierte: "El 53% de nuestros actores homosexuales y bisexuales afirma que los directores y productores son reacios a contratarlos". Pese a todo, las cosas parecen ir cambiando gradualmente.

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Sir Ian McKellen interpreta al villano Erik Lehnsherr «Magneto» en la saga ‘X-Men’.

D.R.

Que las películas de superhéroes van un paso por delante del resto de géneros es algo evidente. Y lo es gracias al trabajo de actores homosexuales como Sir Ian McKellen (Erik Lehnsherr Magneto en X-Men), Wentworth Miller (Captain Cold en la serie de televisión The Flash, germen de la película que protagonizará Ezra Miller), Neil Patrick Harris (aspirante a supervillano en el cortometraje Dr. Horrible's Sing-Along Blog) o la actriz lesbiana Ellen Page (superheroína mutante en X-Men). Precisamente la saga X-Men lleva años dando ejemplo en este sentido. A los papeles de McKellen y Page se suman los de la actriz bisexual Anna Paquin como Pícara y el del también actor bisexual Alan Cumming en el papel de Rondador Nocturno. "Es un modelo que fortalece una imagen diversa y bien estructurada. En X-Men no solo luchan por el amor y la tolerancia, sino que los ejemplifican", asegura Andrew Wheeler, de Comics Alliance.

Los malpensados ya han advertido de que el repentino fervor en pos de la diversidad tanto de Marvel como de DC Comics podría deberse a las exigencias del mercado, que reclama estrategias que ocupen titulares y permitan abrir el perfil de los consumidores de sus productos. Aunque lo cierto es que muchas voces aplauden el gesto. "Es un avance muy positivo que constituye un gran paso para Hollywood, sobre todo si tenemos en cuenta que los superhéroes representan los valores tradicionales de la masculinidad estadounidense", dijo la semana pasada el periodista Patrick Grafton-Green en el diario británico The Independent.

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Malcolm Merlyn (John Barrowman) de ‘Arrow’, Rondador Nocturno (Alan Cumming) de ‘X-Men’ y Pícara (Anna Paquin) de ‘X-Men’.

Cordon Press

Frente a las buenas noticias, algunos profesionales aseguran que la libertad de los actores homosexuales y bisexuales puede tener un alto coste para sus carreras. Benedict Cumberbatch, compañero de reparto del actor gay Zachary Quinto en Star Trek: En la oscuridad, aseguraba hace unos meses a la revista Out que "todo el mundo conoce actores homosexuales que niegan serlo o prefieren esconderse". La razón, según Cumberbatch, es el rechazo que todavía hoy existe: "Decir 'soy gay' para alguien que quiere triunfar en Hollywood puede suponer un gran problema".

Los comentarios del escritor Bret Easton Ellis con relación al reparto de la película Cincuenta sombras de Grey, cuyo guion pidió adaptarlo, confirmaron el extremo al que hacía referencia Cumberbatch. Antes de que se confirmara el fichaje de Jamie Dornan para el papel de Christian Grey, el autor de American Psycho o Glamourama dijo en Twitter que el actor gay Matt Bomer, cuyo nombre se barajó en las quinielas iniciales, "no es apto para el papel porque la novela de E. L. James reclama la presencia de un hombre al que le gustan las mujeres". En vez de Christian Bale, quizás en el año 2000 Bret Easton Ellis hubiera preferido a un asesino en serie y caníbal de verdad para la adaptación cinematográfica de su novela American Psycho. Quién sabe.

Por su parte, Warner Bros y DC Comics han confiado en el talento de Ezra Miller para The Flash sin preguntarse si en realidad el actor posee el famoso don de su personaje, un metahumano capaz de moverse a una velocidad supersónica. Quienes piensan como Bret Easton Ellis solo tienen que fijarse en Neil Patrick Harris, quien en Halloween demostró a sus seguidores que tanto él como su familia, aun siendo de carne y hueso, cuentan con demostrados superpoderes.

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