Vistiendo los anuncios

Cómo se elige en publicidad el look más adecuado.

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Hay profesiones en las que conseguir que tu trabajo pase “desapercibido” y se integre armoniosamente en el conjunto, es sinónimo de trabajo bien hecho. La de estilista de publicidad es una de ellas.

A diario nos empapamos, consciente o inconscientemente, de decenas de anuncios protagonizados por hombres, mujeres, niños… que quieren ser como nosotros. Convertidos en posibles compradores debemos identificarnos con el producto y en ese proceso de empatía la ropa juega un papel clave.

Como explica la estilista Belén Serrano “la mayoría de las veces de lo que se trata es de trabajar con las tendencias, reflejar lo que ya está en la calle y, claro está, ajustarse a lo que requiere la marca”. Lo más habitual es trabajar con ropa informal, prendas atemporales que no son tan espectaculares como las que estamos acostumbrados a ver en los editoriales de moda, pero que podemos encontrar fácilmente en nuestro armario.

Para dar con el estilismo perfecto todo vale: acudir directamente a las tiendas y adquirir las prendas, visitar los showrooms de diseñadores en los que te prestan el material o, según las necesidades y la ocasión, recurrir a tus propias cosas.

“Una opción siempre interesante”, señala Belén, “son las tiendas de segunda mano donde suelen ser bastante flexibles para ceder las prendas y pueden encontrarse cosas muy interesantes. Con ropa vintage vestí, por ejemplo, a los niños de la campaña para Play Station que fotografió Jesús Alonso y que ha sido premiada en la última edición del Festival Internacional de Publicidad de Cannes. Una campaña de aire retro que ha gustado mucho”.

Además de adaptarse a las directrices marcadas por el equipo creativo un estilista debe conocer de antemano lo que sienta bien a cada silueta y tonos de piel, o respetar los códigos de colores que se asocian a cada marca (los de las compañías telefónicas sería un buen ejemplo).

“Al mismo tiempo es fundamental” puntualiza Belén, “estar familiarizado con los tejidos: saber si se pueden manejar fácilmente, si son propensos a la arruga, no utilizar estampados que generen en pantalla efectos indeseados como el moaré, etc.”

Y por supuesto, un estilista debe estar dispuesto a coser, planchar y lo que se presente porque, en el momento del rodaje, el trabajo dista mucho del glamour que se le presupone.

“Siempre se habla de la creatividad como cualidad principal de un estilista” explica Alfredo Molina “pero nos olvidamos de la profesionalidad y de ser organizado. Para mí cualidades principales”.

Molina, que comenzó su andadura en publicidad hace dos años haciendo un viral para internet se muestra muy satisfecho con la experiencia porque dice “ el equipo de trabajo que gira en torno a una producción publicitaria me resulta más cómodo y profesional que en el caso de la moda”.

Abrirse un hueco en el sector es complicado y, como en muchos otros casos, la crisis ha golpeado con fuerza. En esta caso, Molina apuesta por la formación “yo recomendaría hacer un buen curso o máster para obtener una buena base cultural de moda, establecer contactos y conocer el mundillo, puesto que no está al alcance de cualquiera. A partir de ahí intentar definirse. Es muy fácil dispersarse en esta profesión puesto que todo está muy relacionado pero yo soy de los que piensan, que tocar todo no te hace profesional de nada”.

Aunque son los Estilistas de Moda quienes suelen llevarse los grandes titulares, parece que trabajar en Publicidad también resulta enriquecedor y da lugar a imprimir un sello personal… aunque no sea tan evidente.
 

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Olivia Palermo rueda un anuncio en París.

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