Verónica Echegui: «Me atrevo con todo»

Brutal. Es lo que nos parece el corte de pelo que se ha hecho nuestra chica de portada nada más abrirnos la puerta de su casa. Ella, que con su larga melena seduce con poses de niña buena en las cuatro pelis que estrena este año (&Me, La gran familia española, Kamikaze y Deserted Cities), ha dado carpetazo a su antiguo look. No ha sido cosa de un guión. Ni consejo de estilista: «Estaba en Tenerife, pasé por la típica peluquería Conchita y dije: ‘Aquí’. La peluquera estaba más preocupada que yo: ¿Seguro que quiere cortarse más, mi niña? A ver si ahora no le van a dar trabajo…», dice imitando el acento isleño. «No avisé a nadie. Así nadie me come la cabeza».

Recuperados del susto (varias semanas antes hicimos la sesión de fotos peinando su melena con mimo) se explica: «A mí me gusta sentirme guapa, deseada. Pero al mismo tiempo me noto un poco esclava del canon de belleza. Y creo que por ahí pasa nuestra propia liberación. Por ejemplo, esto del pelo ha traído cola, y no puede ser. Pero hay pelis en las que no te cogen con un corte así porque no vas con un prototipo de chica, y eso obedece a unos estereotipos de mujer que todas aplaudimos: delgaditas, con tetas, pelo largo, labios gordos… ¿dónde está la especificidad de cada una?».

«Impulsiva y caótica, pero sincera y directa». El director Daniel Sánchez-Arévalo ha construido así el personaje de Cris, la enfermera por la que se dan de tortas dos de los cinco hermanos de La gran familia española que estrena en septiembre, y cualquiera diría que hubiera parido a la actriz. No podía describirla mejor. 

Verónica Echegui

Vestido amarillo de micro lentejuelas de Louis Vuitton (c. p. v.), gafas de Gucci by Safilo (350 €) y collar de metacrilato, de Michael Kors (399 €).

Daniel Riera

Queremos saber en qué punto de sal está aquel «icono ibérico» que Bigas Lunas descubrió hace solo siete años. Y 17 películas y tres nominaciones a los Goya después la encontramos muy calmada… y de mudanza. De su piso, en el centro de Madrid, al campo: «La ciudad solo me gusta a ratos. No me parece coherente vivir sobre cemento», cuenta.

Echegui ha superado sus crisis. «A los 13 años yo era una niña de cole de monjas, hipertímida, ni podía hablar con los chicos. Estudiar me aburría, me deprimía, y cambié muchas veces de instituto porque ninguno me gustaba».

Nacer en un barrio de Madrid como Nuevos Ministerios no define mucho de cara a la galería. Quizá por eso el día que el productor de Yo soy la Juani le dijo que quería ver las calles por donde se movía, la actriz se subió al coche y lo puso rumbo a Saconia, uno más conflictivo. «No sé cómo acabó. Solo recuerdo que por dentro me decía: ‘Soy una hija de puta…’» (ríe).

Pero las «amigas locas» que encontró en las escuelas de interpretación que buscó a escondidas de sus padres, le pusieron las pilas. Punto y seguido hasta ahora. Si con 13 años «procuraba ser lo que los demás esperaban de mí», con 30 no. «Soy muy pesada conmigo. Necesito darle salida a las cosas que me generan conflictos. Y creo que voy bien, porque me veo más calmada… Intento no pensar tanto. Solo me gustaría no ser muy popular. Jugar a poder estar en la calle y observar». 

Verónica Echegui

Gabardina en pvc con tachuelas de Valentino (5.900 €) y bañador blanco de nylon de DKNY (74 €).

Daniel Riera

Su forma de maquillarse, cien por cien natural, le ayuda a pasar desapercibida. «Con 15 años parecía un travelo. Las cejas depiladas, toda la paleta de sombras en el ojo, los labios perfilados… Por fin he descubierto el mundo de la sencillez, con su brillo en los labios y sus polvos nacarados. Me gusta ponerme mucha máscara en las pestañas, y los tonos berenjena y tierra. Y he vuelto a las sombras, pero la boca casi no me la pinto. Aunque el tono rosa chicle de las fotos me encanta».

¿Objetivos a explorar? «Me gustaría explotar mi lado sexy más que nunca. Me siento muy mujer, y me apetece hacer una peli sobre chicas que quieren sentirse libres». Eso sí, con causa: «Me gustan los trabajos que destacan el valor femenino, que dejan claro en qué lugar estamos. La lucha feminista ha sido básica, pero mal interpretada, genera conflicto. Y yo no creo en la guerra de sexos. Siento que el hombre está deseando que ocupemos el lugar que nos pertenece en muchos sentidos».

Consciente, salvaje, que tenga la valentía de aceptarse. Así es la mujer en la que cree Verónica. «Que se permita explorar y no le dé corte hablar de tonterías como la regla. ¿Pero de dónde venimos todos? ¡Del útero de una mujer! En la antigüedad el tiempo se calculaba por los ciclos menstruales, estamos conectadas con la luna. ¿Cómo puede avergonzarnos eso?». 

Verónica Echegui

Perfecto transparente de Wanda Nylon (594 €), bañador blanco y falda de piel (615 €), ambas de DKNY, y visera de metacrilato de Missoni (460 €).

Daniel Riera

Otra de sus reivindicaciones: libertad al vestir. «Hay que hacer justicia al amarillo. Los colores ponen las pilas. Yo, cada vez me atrevo más con ellos, y me alegro de que sea el momento de los flúor, de que empecemos a arriesgar. La gente es muy loca vistiendo por el mundo. Pero aquí hay mucho pudor por llamar la atención. Y eso también habla de cierta represión, ¿no?».

Zac Posen, Juanjo Oliva, David Delfín, Moisés Nieto. «De 1 a 10, la moda me interesa un 8. Curioseo. Una vez pude hacer una sesión de fotos con ropa de Alexander McQueen y te juro que volé. Sientes que algo cambia tu cuerpo. Pero en mi armario también tengo cosas horterillas que a mí me parecen lo más…».

La curiosidad por la moda la comparte con su novio, el actor Álex García, al que conoció en Seis puntos sobre Emma y con quién repite en Kamikaze. Hace unos meses, ambos se presentaron a una fiesta: él, con una falda de Moisés Nieto y ella, con un pijama masculino de Zara. «Se le ocurrió a él. Y como a mí un hombre con falda me parece tan sexy…».

¿Se lleva mejor el amor conociendo el terreno? «A veces es difícil separar ficción y realidad. El día que acabamos Kamikaze, por ejemplo, le escribí una carta a Slatan, su personaje, para despedirme y dejar de vivir con él. Pero son anécdotas», ríe. Porque Verónica, hasta para meterse en líos, lo hace con una sonrisa: «Yo, para todo, pienso que lo mejor es probar. Aprendes a base de hostias y de momentos maravillosos. Pero si no intentas las cosas no sabes ni lo que ganas ni lo que te pierdes. Por eso no suelo decir que no». Y menos, a un buen corte de pelo.

Verónica Echegui

Vestido bicolor rosa y rojo con plisado de Dior (2.380 €) y sombrero de lluvia de pvc de Maison Michel (250 €).

Daniel Riera

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