¿Tienen los zumos superpoderes?

Los batidos de Gwyneth Paltrow prometen ojos brillantes, claridad mental, piel tersa, pensamientos positivos...

Batidos

Foto: Corbis Images

La fiebre se inició en los ambientes más cool de Manhattan y Los Ángeles y se ha ido propagando por todo Estados Unidos. Es una fiebre que encierra una promesa de salud y que apela a emociones de pureza, limpieza y depuración; una fiebre que propone una desintoxicación, un reajuste, una búsqueda de nuestro equilibrio interior. Todo ello a partir de una dieta en la que, a lo largo de tres o cinco días, tan solo se toman zumos de frutas, licuados de verduras, batidos de leche de almendras o anacardos, agua de coco… Son las juice cleanses (limpiezas con zumos), una tendencia que arrasa y que ya cuenta con sus propias celebrities y gurús.

Hace un par de años, Sarah Jessica Parker fue fotografiada bebiendo de una misteriosa botellita verde. Se trataba de uno de los productos de BluePrintCleanse, y la imagen sirvió de catapulta para esta firma, que desde hace una década comercializa en la Gran Manzana un programa de desintoxicación basado en la ingesta de zumos durante tres días. Sus creadoras, las estilosísimas Zoe Sakoutis y Erika Huss, apuntan que su idea parte de que «las dietas depurativas deben salir de la estética new age y del universo de la raw food». Y, a partir de ahí, diseñaron una línea de productos y tres planes distintos orientados a los diferentes perfiles: para novatos, para avezados y para muy experimentados. Uno encarga su cleanse plan por Internet y, al día siguiente, recibe en casa líquidos para tres días. ¿El precio? Un total de 65 dólares diarios más gastos de envío.

Pero hay otros ejemplos de juice cleanses que están causando furor en Estados Unidos, y que lo hacen de la mano de sus respectivas madrinas: Salma Hayek y Gwyneth Paltrow. La primera asegura llevar más de una década utilizando los zumos como medida de desintoxicación. Tanto le atraían y tan bien le funcionaban en vísperas de los estrenos, que ha terminado asociándose con Eric Helms, creador de Juice Generation y auténtico gurú de los jugos depurativos: de su ingenio y de su licuadora ha salido el celebérrimo green juice, una muy verde combinación de perejil, espinacas, coles, pepino y otras verduras que es pura tendencia en Nueva York. La marca registrada por Hayek y Helms se llama Cooler Cleanse, y ofrece planes depurativos de tres o cinco días –a un precio de 60 dólares diarios–, pero también propone la posibilidad de beber a la carta: uno puede elegir los licuados que más le gustan y encargarlos, bien como un suplemento a su dieta habitual, bien como parte de un programa de depuración.

No hace falta salir de Nueva York para encontrarnos con Gwyneth Paltrow como musa de Organic Avenue, una empresa creada en 2002 por Doug Evans y Denise Mari, dos conocidos baluartes del raw food. Ambos proponen no solo la desintoxicación ocasional en un programa de cinco días, sino un cambio necesario hacia una comida «limpia y buena». Para ello ofrecen, explica Denise Mari, «programas mensuales y anuales de zumo, tanto en la tienda como a domicilio: es una manera de traer zumo vivo a la vida cotidiana».

Por su parte, Gwyneth asegura en Goop –su propio blog de estilo–, que descubrió Organic Avenue hace ya algunos años, cuando una amiga estaba a punto de iniciar una de sus desintoxicaciones de cinco días y decidió acompañarla. «El resultado fue asombroso, y los jugos y batidos –especialmente el de leche de coco con cacao–, son tan deliciosos que me los tomo siempre que estoy en la ciudad». Las bondades que publicita la casa van mucho más allá de una posible pérdida de peso: ojos brillantes, claridad mental, piel tersa, pensamientos positivos, sensación de plenitud y bienestar, sentimientos de amor, resistencia… Pero, eso sí, tienen su precio: a partir de 70 dólares diarios.

Al otro lado del país, en Los Ángeles, el rey de los zumos, Tim Martin, ha conseguido enganchar a su licuadora a todo Hollywood. Eva Longoria, Megan Fox, Eva Mendes, Patricia Heaton o Daisy Fuentes son algunas de las consumidoras de los productos iZO Cleanze, la opción más cara en cuanto a licuados depurativos: 100 euros diarios, que ascienden a 150 si uno, además, se encapricha de la variada gama de suplementos. Sin asomo de modestia, Martin cree que el precio está más que justificado: «A finales de los 90 comencé a investigar en este campo, y con los años he desarrollado el que muchos juzgan el más exquisito lote de zumos del planeta». Al principio él fue su propio conejillo de Indias para poder conseguir el mejor sistema de depuración –una combinación de 12 zumos y tés por día, unida a suplementos de hierbas que desintoxican el hígado y el bazo–.

Su objetivo: «Revitalizar y limpiar esta sociedad tan contaminada. Lo que yo ofrezco es una limpieza física, mental y espiritual». Si Martin plantea esta limpieza, la chef September Crawford propone, también en Los Ángeles, el Red Carpet Cleanse, un programa de limpieza a base de zumos que ofrece «renovación y rejuvenecimiento: es, literalmente, como hacer que el reloj vuelva hacia atrás». ¿Un poco excesivo? Bueno, parece que a Ashley Tisdale, Alicia Silverstone o Molly Sim no les importa pagar los 90 dólares diarios que cuesta esta depuración.

La tendencia es imparable, al menos en Estados Unidos. Aunque en España ya han aparecido propuestas como las de Michal Novotny, fisioterapeuta de Rafa Nadal, que ha creado para el Gran Hotel Bahía del Duque un zumo «cuyo objetivo –asegura– es reducir y prevenir la aparición de celulitis y estrías». Ahora bien, más allá del efecto mimético con una celebrity o de esa promesa de depuración tan en la onda new age, ¿tiene algún sentido someterse a estas dietas?

Los nutricionistas norteamericanos no lo ven nada claro, y tampoco en España parecen encontrarle mucha razón de ser. Ni siquiera el doctor Antonio Escribano, endocrino célebre por las ‘papillas’ y zumos con los que nutre a conocidos deportistas, considera útiles estas supuestas ‘desintoxicaciones’. «En endocrinología no nos sirve la palabra depuración, porque nosotros no nos limpiamos como si fuéramos una tubería. Es cierto que, cuando comemos mal, acumulamos sustancias nocivas, pero para eliminarlas no hay que pensar en tomar zumos o un alimento concreto, sino en comer poco y bien. Mis papillas no tienen que ver con esta moda de los zumos: yo uso comida batida como estrategia de alimentación para facilitar el proceso digestivo en deportistas, pues habitualmente comen a la carrera, sin masticar bien, y esto puede causar complicaciones. Pero no se trata de una dieta, ni de nada desintoxicante».

Un matiz nuevo nos lo aporta la nutricionista Marta Aranzadi. Aun partiendo de la idea de que, a su juicio, las juice cleanses son «la típica moda tonta de los americanos, capaces de pasar del atracón con comida basura a la depuración con solo zumos», señala que «la idea de los licuados recién hechos es una buena forma de aportar vitaminas muy concentradas y utilizar las virtudes de las plantas para mejorar y desintoxicar algunos órganos: por ejemplo, el apio para el hígado y los arándanos para la vejiga. A mis pacientes oncológicos siempre les recomiendo que tomen en ayunas un licuado de apio, zanahoria, manzana y jengibre. Les ayuda a limpiar el hígado, machacado por la quimio, así como a aumentar las defensas. En cualquier caso, la idea de estar tres días solo con zumos debe ir acompañada de reposo, pues es incompatible con una vida laboral activa».

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