De Billie Jean King a Zara: vuelve el look clásico de tenista

Las tendencias de la primavera traen consigo las prendas que inmortalizaron sobre la pista figuras como Martina Navrátilová

Foto: Tory Sport/Getty/Mango

Con cada derechazo de raqueta, Billie Jean King hacía bailar su falda de tablas, de un reglamentario color blanco, que llevaba  a juego con un polo de piqué de manga corta, firmado a menudo por Fred Perry. El uniforme de una de las mejores tenistas de todos los tiempos es el último caramelo de la pasarela que, por capricho de las tendencias, ha decidido rescatar dos de las piezas que más veremos esta primavera: el polo y la falda plisada.

La tenista Billie Jean King en el torneo de Wimbledon de 1965 con polo y falda plisada de Fred Perry. Foto: Getty

Si Gucci, Missoni o Valentino han dejado claro que la falda con pliegues es una de las prendas del momento, el polo no se queda atrás. La apuesta firme de Marni, Céline o Rochas por estos tops confirma que los vamos a ver (y mucho) en las tiendas a lo largo de todo el verano. Thom Browne es el que ha dejado entrever esta combinación en su sentido más purista, con todo al blanco, mientras que en Salvatore Ferragamo lo ha hecho en la paleta de rosas y Margaret Howell en la de oscuros, con polo de manga larga. En webs como Net-a-porter o My Theresa no es difícil encontrar ambas referencias con una clara alusión a este deporte.

Propuestas primavera-verano 2018 de Salvatore Ferragamo, Versace, Thom Browne y Margaret Howell Foto: Imaxtree

1. Polo de Rochas 2. Top sin mangas, de Carven 3. Polo de L’Etoile 4. Falda de Gucci 5. Minifalda de Lacoste 6. Falda plisada de punto, de Jonathan Simkai

En las tiendas, el polo es un básico de firmas como Lacoste que adopta toda una variedad de posibilidades que van desde la más clásica de Mango, en blanco, a versiones glitter y otras acanaladas en Zara o Acne Studios. En cuanto a las faldas, la mayoría de las faldas ajustan su largo a la altura del gemelo, como las solía llevar la icónica tenista Suzanne Lenglen, vestida por el diseñador Jean Patou, en los años 20. A ella también le debemos, en parte, muchas de las diademas-turbante de colores que pueblan ahora las estanterías de Bershka.

Mango y Reformation versionan el clásico polo de tenis en color blanco.

Polos de Lacoste y de Acne Studios.

Diadema-turbante de Bershka como las que Suzanne Lenglen convirtió en su sello de identidad. Foto: Getty

Otras firmas apuestan por restar (muchos) centímetros, la tendencia que fue adoptando esta prenda en la pista de tenis con el paso de los años. Zara, H&M o Sfera recuperan esas minifaldas de tablas reducidas a la mínima expresión que vistieron las jugadoras Chris Evert o Margaret Court. Zara lo hace en blanco, al igual que H&M, aunque la marca sueca también las incluye en negro y rosa pastel. La versión más purista, en blanco, la de la línea deportiva de Tory Burch, con un fino ribete en color verde.

Minifaldas con una clara inspiración en el tenis de H&M, Sfera y Zara. Foto: Getty

¿Por qué el blanco? Los colores en el tenis, una historia ‘de provocación’

Aunque ahora resulte común ver entre las propuestas low-cost prendas de inspiración de tenis de diferentes colores, la tónica que siempre se impuso fue el del color blanco. Era una manera de “esconder el sudor, especialmente entre las mujeres” explicaba Ben Rothenberg, autor de The Stylish Life: Tennis, a la CNN. El uniforme de las tenistas imponía, como se puede ver en las fotografías de finales de los años 30, este color en las faldas y las prendas de arriba.

En los años 30 la moda en el tenis imponía faldas plisadas y blusas o vestidos con cuello, pero siempre de color blanco. Foto: Getty

Las tenistas Jean Bostock, Peggy Dawson-Scott, Betty Hilton, Joy Gannon, Kay Stammers, P. J. Halford, Joan Curry y Molly Blair en 1948. Foto: Getty

Junto a las licencias de Lenglen de utilizar prendas sin mangas, fue el diseñador Teddy Tinling el que puso patas arriba la ropa que utilizaban las tenistas. Lo hizo, por ejemplo, en los años 40, cuando diseñó un vestido con una banda suave para la tenista Joy Gannon, una infracción potencialmente seria que iba contra la estricta norma de que los jugadores vistiesen de blanco. Volvió a saltarse las reglas un año después, cuando creó un vestido con una banda de color todavía más ancha para Betty Hilton. Trastornó Wimbledon en el 62, cuando vistió a la brasileña Maria Bueno con un culotte de color fucsia que se veía con cada salto de la tenista. Para él no era novedad: el culotte de encaje que diseñó para Gussie Moran a finales de la década de los cuarenta supuso todo un escándalo para el histórico torneo.

Diez años de margen sin apenas diferencias estilísticas entre estos ‘uniformes’ deportivos que llevaron Karen Hantze en 1960 (izq.) y Margaret Court en 1970 (dcha.) en Wimbledon. Foto: Getty

Teddy Tinling junto a la tenista Gussie Moran. A la derecha, Maria Bueno en 1962, cuando lució un culotte del diseñador que escandalizó Wimbledon.

Con el nacimiento de la ATP y la WTA (Women’s Tennis Associaton) en los años 70, la televisión y el márketing hicieron mella en la indumentaria de los tenistas, que se llenó de vivos colores. Lo hizo Tinling de nuevo, cuando vistió a Billie Jean King con un vestido azul para la legendaria ‘Batalla de sexos’. Martina Navrátilová marcó varios hitos uniformada de blanco y azul o blanco y rojo, como cuando ganó el campeonato de Wimbledon en 1982. Su estilismo, formado por polo y minifalda, fue inmortalizado en la portada de Newsweek en septiembre de ese año. Las faldas se llenaron de colores y los polos, de estampados, como los de Chris Evert-Lloyd o Hana Mandlíkova, vestida a menudo por la firma Ellesse.

Martina Navrátilová. Foto: Getty

Para diferenciarse de otros torneos como el Open de Estados Unidos, Wimbledon impuso el color blanco en una orden que comenzó a tener vigencia desde 1963. Al ver que tenistas como Navrátilová lo combinaban con otros tonos, el torneo revisó su código en 1995 para asegurar que los jugadores fuesen “casi en su totalidad” de blanco. En 2014 se impuso con rigurosidad, y la norma se extendió incluso hasta las suelas y las prendas íntimas. Los colores clásicos del tenis, de vuelta a sus orígenes.

Hana Mandlíková, Andrea Jaeger y Chris Evert-Lloyd. Foto: Getty

Ellesse es una de las firmas que más se puede ver en las fotos de la tenista Hana Mandlíková. Foto: Getty

A la izquierda, Chris Evert-Lloyd. A la derecha, la actriz Farrah Fawcett, una asidua del tenis. Foto: Getty

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