De izquierda a derecha: chaqueta de Khrisjoy, jérsey de House of Sunny y suéter de Lirika Matoshi. Foto: Instagram

Contra el chándal gris, uniformes infantiles psicodélicos: el boom por mezclar estampados y colores

Tras varios meses en los que el 'new comfort' y los looks monocromáticos en tonos tierra parecían inundarlo todo, una tendencia nicho gana fuerza frente a los ecos de nuevos encierros globales: apostar por prendas llamativas y looks aniñados para levantar el ánimo.

«Este es mi pequeño consejo para todos aquello que viváis en zonas en las que ahora hace frío: vestido con colores brillantes». La periodista y podcaster Aminatou Sow lo tiene claro. ¿Qué se avecina otro encierro? Pues a vestirse en casa con una paleta cromática digna de una colorista escandinava. «Creo firmemente que si te pones colores fluorescentes para andar por casa te sube la serotonina», contaba entre risas en un reciente episodio de Call your girlfriend, el popular podcast que comparte con la periodista Ann Friedman. Y no está sola en este afán por la explosión multicolor.

Tras nueve meses de reinado total del chándal gris y los looks monocromáticos en deprimentes y neutrales tonos tierra a lo Skims, la fatiga de vestimenta pandémica (todo ese fenómeno de apatía y malestar, de no saber qué ponerse y de mezclarlo todo de forma algo esquizofrénica que tan bien recoge y define aquí Leticia García) empieza a generar sus propias y fascinantes subtendencias: entre ese universo de posibilidades según venga el juego y el estado anímico doméstico, ahora mismo apunta maneras una corriente que apuesta por mezclar estampados sin oficio ni beneficio alguno, tirar de imaginario infantil o recrearse en accesorios de crochet multicolor y de combinaciones imposibles para vestirse y alegrarse, en cierta manera, la existencia. Vestirse de tripi porque ya total, y para lo que hay que esperar ahí fuera, un poco de color y alegría no nos sentará mal.

 

La ansiedad por un optimismo cromático ante un presente plagado de incertidumbre se está materializando en distintas vertientes. Si bien casi todas convergen técnicas que apuntan a resaltar el espíritu háztelo tu mismo con lo que pilles del armario y de los restos de temporada, muy en sintonía con los tiempos apocalípticos que vivimos, también gana fuerza el carácter infantilizado y aniñado.

Ahí está el furor por los de anillos multicolor, surrealistas y con aire de preescolar por sus formas poco ortodoxas de la firma española La Manso, la mexicana Blobb o los collares de Beepy Bella (que ha lucido Hunter Schafer en lo último de Euphoria). La invasión de los estampados, entre la psicodelia y el trazo infantil, también se puede seguir en firmas de jerséis como los de House of Sunny o, en versión más asequible: Cider y Coco Fennell.  De esta última es casi todo el vestuario de Una joven prometedora, una apuesta fílmica que seguro sentará cátedra en un resurgir por vestir infantilizado, al igual que Carey Mulligan en la cinta, con un uniforme que sublima la ira femenina en estampados de flores y manicuras pastel.

Con Ella Emhoff, la hijastra de Kamala Harris como nuevo icono de estilo del crochet multicolor, y con influencers virtuales como @lilmiquela apostando seriamente por esta nueve vertiente psicódelica, esta nueva afición a vestirnos con nuestras labores se extiende a firmas como la italiana Rat Hat o Lirika Matoshi. A nadie le amarga una buena sesión de colorterapia, aunque todo quede en casa.

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