El vertiginoso crecimiento de la moda de tallas grandes: crece tres veces más rápido que el resto

“Queda demostrado que la consumidora gastará en las categorías en las que se sienta representada”.

Precious Lee

La modelo Precious Lee desfilando para Christian Siriano, primavera-verano 2022. Foto: getty images

El mercado de la moda de tallas grandes se encuentra en plena expansión desde que hace apenas unos años empezara a ser considerado por la industria. ¿El último dato? El que extrae NPD, una de las principales firmas de investigación de mercados, que sostiene que en el mercado estadounidense este sector crecía un 18% en 2021, en comparación no con el aciago 2020 sino con 2019, el último año antes de la disrupción de la pandemia.

Un ritmo que es tres veces más acelerado que el del resto de segmentos y que además alcanza por igual a diferentes generaciones y estratos sociales. Se trata de un crecimiento ligado al aumento de la demanda, pero no tanto por el número de clientes sino por un cambio en el paradigma. Hoy las personas con talla grande también quieren divertirse con la moda y exigen oferta a su medida. “Es un área en auge pero desatendida por la industria de la confección”, afirmaba la analista de la consultora Kristen Classi-Zummo. “El mercado de ropa interior ha sido pionero en tallas inclusivas, demostrando que la consumidora gastará en las categorías en las que se sienta representada”.

“La oferta ha ido aumentando en todas las cadenas en los últimos años, por un incremento de la demanda y por presión social”, observa María Martín-Montalvo, directora de Relaciones Institucionales de ISEM Fashion Business School. El número dos por volumen de negocio en España, Mango, culminaba el año pasado la integración de su etiqueta Violeta en la colección general: ahora ofrece en su catálogo tallas hasta la 54.

Pero aún queda mucho camino por recorrer. La compañía de macrodatos Edited analizaba a principios de año las tendencias más buscadas en las tiendas online y ponía números a cuántas de ellas llegaban hasta las tallas más grandes. Los resultados hablan por sí solos: solo un 34% de las prendas con aberturas o un 19% de las minifaldas. Sobre la pasarela, si bien la diversidad racial empieza a ser una realidad, la corporal está costando bastante más: solo un 1,81% de las modelos que desfilaron en la temporada actual, primavera-verano 2022, tenían una talla no normativa. Maniquíes como Paloma Elsesser, Precious Lee, Jill Kortleve o Tess McMillan empiezan a protagonizar grandes campañas, pero irónicamente en muchos casos las prendas que lucen no suelen llegar a las perchas de las tiendas.

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