Stella McCartney de la A a la Z: el manifiesto de la diseñadora que siempre quiso hacer las cosas bien

La diseñadora británica celebra su 20 aniversario con un diccionario visual que resume los valores de esta pionera de la sostenibilidad.

Stella McCartney. Foto: Damian Foxe

En 2021 la firma de Stella McCartney (Londres, 1971) habrá cumplido dos décadas; 20 años dedicados a reivindicar una forma más sostenible e inclusiva de fabricar y consumir moda. Por eso ahora, que su causa es más oportuna que nunca, la diseñadora ha querido un último asalto: su propuesta para la próxima primavera no es una colección al uso, sino una suerte de manifiesto titulado The A to Z of Stella McCartney. En él Stella resume, alfabéticamente y por conceptos, los valores que han dado forma a su trabajo durante ese tiempo. «La idea surgió al inicio del confinamiento; tener tiempo para pensar me hizo reflexionar acerca de lo que de verdad importa y sentar las bases de nuestra filosofía. Por eso quise crear un diccionario que deletreara el ADN de nuestra marca y que se convirtiera en la huella de nuestras futuras intenciones, una especie de guía que explicara nuestros valores, lo que hacemos y dónde queremos llegar mientras diseñamos la moda más sostenible y deseable«, explica la diseñadora.

Stella se crio en el campo londinense rodeada de animales y una familia numerosa fruto del amor entre Paul y Linda, entonces integrantes del grupo Wings. El ex-Beatle y su mujer educaron a sus hijos con una conciencia medioambiental: «Siempre hemos creído en esta filosofía y, gracias a la forma en la que me educaron mis padres, he podido traducir estas ideas a mi empresa de forma natural», dice. «Todo esto antes se veía como pasado de moda en la industria, pero ahora necesita este tipo de manifiesto para plantear su futuro».

La S de Sostenibillidad representada por el ilustrador japonés, Hajime Sorayama. Foto: CORTESÍA DE STELLA MCCARTNEY

The A to Z of Stella McCartney suma 26 looks explicados en 26 conceptos, interpretados a su vez a través de la obra de 26 artistas y fotógrafos que han colaborado dándole vida al proyecto. Cada uno de ellos escogió una letra del abecedario que reflejara su visión y los valores de la firma. Peter Blake, Cindy Sherman, Olafur Eliasson o Ed Ruscha son algunos de los implicados que han contribuido interpretando letras como la B de Británico, la C de Consciente, la D de Deseo o la S de Sostenibilidad. «Tengo la fortuna de conocer a muchos artistas a los que admiro profundamente y que además son amigos», comenta la diseñadora. Entre alguna de las joyas de la colección se encuentra el icónico vestido Ariella de lunares que vio por primera vez la luz en invierno de 2011, esta vez revisado con materiales contemporáneos como la viscosa ecológica y el acetato de Eastman, o las primeras Stan Smith veganas fruto de su larga relación con la firma Adidas: «Los consumidores son cada vez más conscientes de la procedencia de los materiales, pero creo que la mayoría no saben diferenciar la piel verdadera de la falsa, y esto me hizo reflexionar sobre la cantidad de animales que podríamos salvar si las Stan Smith cambiaran la piel de las granjas por una vegetariana y dejaran de utilizar pegamentos procedentes de animales. Nos costó mucho convencerles, pero finalmente lo hemos conseguido, creo firmemente que este es el futuro», explica.

La fotografía de William Eggleston (arriba)redondea el concepto de eternidad del manifiesto. Foto: Cortesía de Stella McCartney

Curiosamente, para Stella exportar a países como Estados Unidos complementos que no sean de piel supone un 30% más de impuestos. Sin embargo,  la diseñadora ha decidido asumir ese margen y no cargárselo a su consumidor. «Fijar un precio a mis prendas ha sido una tarea difícil desde el principio. Creo en la calidad, creo en un producto justo, y desde el momento en el que pagas a alguien de manera justa, los precios suben». Por esa razón, la creadora aboga por un modelo de negocio sostenible, también en lo económico. «No podemos seguir produciendo colecciones sin tener en cuenta el efecto que produce en el planeta, por eso pienso que el alquiler y la reventa de prendas es gran parte del futuro de nuestra industria», aclara.

«Cuantas más marcas empiecen a reclamar una cadena de suministro ecológica, más barato y accesible será todo para todos». De hecho, la colección que presentó en febrero de 2020, justo antes de que estallase la crisis del coronavirus estaba catalogada en más de un 75% como eco-friendly. El actual manifesto pone la guinda a un momento en el que McCartney goza de una responsabilidad considerable. En 2019 saltaba la noticia de su nombramiento como Asesora de Sostenibilidad del grupo de lujo LVMH y entre sus misiones está la de orientar a su presidente, Bernard Arnault, el hombre más poderoso e influyente de la industria. «Creo que está preparado esta conversación y que la magnitud de lo que podríamos hacer juntos puede suponer un antes y un después. Debemos alzarnos como industria porque los gobiernos han fracasado en la creación de unas leyes que protejan el medioambiente. No sabemos si tendremos suficiente tiempo para reaccionar antes de que sea tarde para nuestros hijos.  Lo que sé es que ahí está la oportunidad y quiero llevarla a cabo».

El icónico vestido Ariella, creado en 2011, representa la letra T de Timeless (atemporal). Foto: Cortesía de Stella McCartney

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