Soleá Morente: «He recibido críticas crueles e innecesarias»

La artista nos recibe en su casa de Madrid para hablar de su nuevo trabajo 'Lo que te falta' y de lo que significa llevar un apellido como el suyo cuando te dedicas a la música.

Soleá Morente: «He recibido críticas crueles e innecesarias»

Soleá Morente.

En el salón de la casa madrileña donde vivió con sus padres (y en cuyo buzón todavía están sus nombres) nos recibe Soleá con una sonrisa contagiosa, la cara lavada y muchas ganas de compartir Lo que te falta, su tercer disco que acaba de salir a la venta. Está producido por David Rodríguez (La Estrella de David) quien firma alguna de sus canciones junto Ana Fernández-Villaverde (La Bien Querida), Jota (Los Planetas), Yung Beef o la propia Soleá. El disco suena a Bambino, a Dolores Vargas ‘La Terremoto’ o al Pescaílla pasado por la túrmix de la Morente. Y lo defenderá en directo el 18 de abril en la Sala Apolo 2 de Barcelona y el 25 en la madrileña Ochoymedio.

Soleá se sienta en el sofá donde ha compuesto sus primeras canciones. A su lado, una estantería soporta el peso de los años con fotografías antiguas de su padre, portadas de revistas protagonizadas por su hermana Estrella y ella, decenas de vinilos y el título oficial universitario que certifica a María Soledad Morente Carbonell como licenciada en filología hispánica. Algunos libros de Virginia Wolf, Cristina Morales o Ángeles Caso evidencian la pasión de Soleá por la lectura. Y dos vinilos enmarcados de Bernardo de Los Lobitos escrito con la letra de su padre presiden la pared y sus recuerdos.

¿Cuál es tu primer recuerdo asociado al flamenco? Es muy fuerte que comiences preguntándome por esto porque hace poco he vivido una experiencia increíble aquí, en la casa donde me he criado. Como no tengo novio ni nada romántico ahora mismo, me pasé San Valentín sacando de la estantería todos los discos que mi padre escuchaba. Entonces me di cuenta de que los cantes de Bernardo de los Lobitos, Marchena o Mairena formaban parte de mi día a día de chica. Fue lo primero que escuché y por eso los he enmarcado.

También tienes en un marco el título universitario de filología hispánica. Eso es cosa de mi madre. Ya le he dicho que lo quite de ahí. Pero a ella le hace ilusión.

¿Qué recuerdas de la universidad? Primero estudié un año de filología inglesa pero me fui corriendo a hispánica porque era muy difícil. Fue una época de mi vida a la que me encantaría volver. Tenía a Luis García Montero de profesor y no me perdía ninguna clase suya. Las disfrutaba muchísimo.

¿Qué asignatura te daba? Lorca y la Generación del 27. Te prometo que no queríamos que se terminara el trimestre.

¿Qué te ha aportado la filología? El conocimiento de la palabra, el hábito a la lectura y la disciplina de estudiar para los exámenes. A la hora de escribir, tiro de muchas poesías, novelas y ensayos que descubrí en la universidad. Cuando lo estudiaba no podía ni imaginar lo que me iba a influir como músico. Le estoy eternamente agradecida a mi padre por eso.

¿Por? Después de selectividad yo iba directa al escenario y mi padre me sugirió que pasara primero por la universidad porque él se había quedado con las ganas de haber estudiado. Se venía conmigo de libre oyente a algunas clases de Luis. Por eso para mí fue una etapa genial. Menos mal pápa que me obligaste a conocer todo esto.

¿Cómo empezaste este disco? Por No puedo dormir, la canción que habla del lexatín. Estaba terminando el disco anterior y había escrito algunas canciones que me daba vergüenza enseñarle a nadie. No sabía si tirar por flamenco o montar una banda de rock tipo Los Punsetes, que me apetecía un montón. Le dije a David Rodríguez que me echara una mano. Le invité a la presentación del primer disco de mi hermano y justo después me dijo que le apetecía tirar por todo eso que teníamos en mi casa. Y yo que quería ir por la electrónica, la psicodelia, la banda de rock… Ja, ja, ja. Le hice caso. Buceé en referentes como María Jiménez, el Pescaílla, Bambino y llevé mis textos a la rumba, a la improvisación. Grabamos todo a la primera, sin repetir ni doblar voces.

¿Por eso suena tan fresco? Y porque me ha sacado el punto de rabia que tenía dentro en el momento que las estaba cantando. Yo intentaba disimularlo pero David me insistía en que cantara con ese primer sentimiento que me salía.

¿Y cuál era? Suena muy tópico pero el amor y desamor. Es lo que mueve todo. Aunque el disco también es una declaración de intenciones de reivindicar no estar preocupada en la superproducción. Ni en simular lo que no somos, como hacemos en las redes sociales.

¿A quién enseñaste tus primeras composiciones? A mis amigas del día a día: una es dentista, otra empresaria y otra ha estudiado cine. Como no son profesionales de la música me dan mucha cancha y no juzgan si es el acorde adecuado. Son muy importantes para mí. Hablamos mucho de las cosas que nos suceden y luego yo lo canto.

¿Cuál es el primer documento sonoro en el que sales cantando? En Misa Flamenca de mi padre junto a mi hermana. Yo tendría 5 años y cantamos un texto de Juan de la Encina que se llama Vida mía. Recuerdo que mi padre estaba grabando en Cinearte y llamó a mi madre para que nos llevara. El compartía mucho su trabajo con la familia. Aunque a veces le teníamos harto y le pedía que nos llevara. Ja, ja, ja.

¿Os sacaba del cole para grabar? Solía ser en fin de semana. Pero a veces, nos íbamos a Granada porque tenía que hacer cosas allí y decía que por un viernes que nos saltáramos el colegio no pasaba nada. Esos días eran súper guays.

Desde entonces no has parada de cantar. Sí y siempre con mi hermana. Pero ella cantaba fuerte. Ja, Ja, Ja. En 1996 mi padre nos llevó de coristas con Omega. Nos creíamos ya súper mayores. Flipábamos. Pero yo solo quería que no se me escuchara mucho a su lado.

¿Tiene algún significado la corona que llevas puesta en la portada del disco? Que tenemos que ser las reinas y protagonistas de nuestra propia historia. En este disco hay mucho desgarro y cojones. Con perdón, que está feo una filóloga hablando así. Pero quiero decir que este disco es un canto al no tener miedo.

Hay un tema de Yung Beef. ¿Os conocéis? ¡Claro! El es granaíno. La Zowi y yo nos conocemos desde pequeñas, su padre era guitarrista de flamenco y era muy amigo del mío. Juntos con Pepe Habichuela y un campamento de niños franceses hicieron un trabajo precioso llamado Malgré la nuit.

Pero la Zowi es más pequeña que tú, ¿no? Sí. Yo la iba a recoger al cole. Ella y su hermana Lola se quedaban a dormir en casa. Y con el tiempo hemos acabado admirándonos. Fernando y ella son unos artistazos increíbles. Cuando llamé a Fernando para decirle que había cogido su tema, me dijo que me sintiera libre. Tiene lo mismo de talentoso que de generoso.

Soleá Morente.

En el disco también haces un guiño a la canción de Parrita Una gitana del rastro. ¡Es que ese tema es muy grande!. Mi madre nos lo ponía mucho cuando éramos pequeños. Toda la influencia de Los Chicos, Los Chunguitos o Las Grecas me viene de ella. Además, mi padre que no era gitano vino a Madrid a enamorarse de una gitana criada en el rastro. Y ahí tuvieron lo suyo. Por eso siempre me impresionó mucho esa canción de Parrita.

¿Y por qué la has llamado Mundo Nuevo? Porque hemos hecho la canción en este salón, mirando a la plaza del Campillo del Mundo Nuevo.

Has colaborado con la Fundación Secretariado Gitano para apoyar su trabajo con niñas y mujeres gitanas. Sí. Cuando me llamaron para cantar con Marina Carmona me pareció un proyecto necesario. Conocí a un montón de niñas gitanas deslumbrantes, valientes y con gran sensibilidad. Había una boxeadora, una futbolista, una cineasta y todas muy reinas. Aunque parezca mentira que tengamos que seguir pidiendo igualdad, todavía es muy necesario hacerlo.

¿Es más machista el mundo gitano? Hay machismo en todas las razas. En la sociedad en general. Por mi experiencia, te puede llegar alguien que no es gitano, con un montón de carreras, súper preparado y te encuentras con la sorpresa de que es machista. Es algo muy arraigado pero considero que hemos avanzando mucho. Nos estamos liberando de muchos prejuicios. Mira las traperas cómo reivindican un sector oculto de la sociedad. Pero todavía queda mucho trabajo.

¿Sigues sintiendo presión por apellidarte Morente? Cada día lo llevo mejor. La experiencia me dado recursos ante situaciones complicadas. Pero he tenido momentos difíciles. He recibido críticas crueles e innecesarias. Soy consciente de que hay una expectativa por el padre y la hermana que tengo. Pero yo me sigo formando porque es la única manera de seguir creciendo. El mejor consejo que nos ha dado mi padre es que nos formemos cada día. Disculpa si mezclo tiempos verbales y hablo en presente de mi padre. Todavía me cuesta hacerlo en pasado.

En el 2009 le acompañaste a recoger el Ojo Crítico y diez años después te lo dieron a ti. ¿Qué se te pasó por la cabeza y el corazón al recibirlo? Todavía estoy flipando. Me llamó Luz Casal con esa voz inconfundible. Y me hizo mucha ilusión porque trabajo en una tierra de nadie: no estoy ni en el festival flamenco ni en el Primavera Sound. Y que me den cariño, me valoren con un premio así y me den un achuchón lo valoro mucho. Cuando se lo otorgaron a mi padre lo vivió con una ilusión increíble. Estábamos en este salón y recuerdo ir hacia el Círculo de Bellas Artes con él súper contento. Fue justo un año antes de irse de este planeta.

Cuéntame un sitio especial en el que hayas cantado. Cualquier escenario que antes haya pisado mi padre le imprime una emoción especial. Cantar con Prado Negro en el Palacio de Carlos V en la Alhambra, con toda esa energía sabiendo que mi padre está ahí fue de nudo en la garganta.

¿Y le has cantado a alguna vaquilla como tu hermana? Yo no me he atrevido a esas cosas. Estrella sí que es súper valiente.

¿Tienes algún otro proyecto entre manos? Sí. Estoy grabando con Paco Ibañez. Llevaba detrás de él dos años. Soy muy perseverante y he insistido mucho porque soy muy fan. Estoy enamorada de su actitud tan digna ante la vida, era muy amigo de mi padre y Palabras para Julia me acompaña desde el principio en la música. Estoy trabajando con él en algo precioso.

Siempre te has sabido rodear muy bien. Y ojalá siga así. Hay veces que pienso que mis compañeros se hartarán de mí. Espero que no. Necesito tirar de la gente que admiro. Afortunadamente cuento con amigos y familia con un talento muy grande.

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