“El logo ahora es muy urbano, no como en los ochenta, cuando solo se asociaba a algo caro”

Silvia Venturini Fendi abre a S Moda las puertas del gran bastión del lujo italiano.

“El logo ahora es muy urbano, no como en los ochenta, cuando solo se asociaba a algo caro”

Sudadera (7.000 €) y gorro de borrego (590 €), todo de Fendi. Foto: Mari Luz Vidal

«Es un lugar increíble. Desde la terraza puedes contemplar cómo la ciudad se extiende al mar. Se oyen incluso las voces de Roma. Resulta difícil explicar los sentimientos que provoca». Así describe Silvia Venturini Fendi lo que significa para ella el Palazzo della Civiltà Italiana. Un imponente edificio, de mármol travertino, que Mussolini encargó construir en los años treinta con motivo de la Exposición Universal de 1942. No se celebró. La Segunda Guerra Mundial estalló antes, en 1939; y el conocido como Coliseo cuadrado nunca fue ocupado de forma permanente. Hasta que en 2015 Fendi trasladó aquí su sede. «Se diseñó como símbolo de la excelencia italiana; y uno de los rasgos distintivos de la marca es precisamente su savoir faire». Para esta creativa, la tercera generación de la dinastía femenina y feminista más importante de la moda italiana, «pasear por Roma es como hacerlo por un museo al aire libre; es importante preservar la herencia cultural de la ciudad». Con casi 2,2 millones de euros, en 2014 la casa financió la restauración de la Fontana di Trevi. Lejos quedaban los flashes, las fiestas en Studio 54 y la alegre superficialidad de los años ochenta, cuando la heredera era una figura habitual de la élite social de Roma. Hoy la Ciudad Eterna es mucho más que el escenario monumental de su pasado histórico. El trío de tótems formado por Valentino, Gucci y Fendi ha reavivado el pulso creativo de esta urbe, que inaugura un nuevo imperio romano contemporáneo.

Silvia Venturini Fendi, directora creativa de accesorios y ‘menswear’ de Fendi. Foto: Cortesía de Fendi

La colección de otoño-invierno 2018-2019 incluye una colaboración con Hey Reilly. Este artista –que es un auténtico fenómeno en Instagram– había subido a esta red social imágenes de la marca alteradas digitalmente; pero Fendi, en lugar de interponer una denuncia, decidió invitar al escocés a hacer un remix digital de su logo, que se volvió viral al instante tras el desfile en febrero.

Cada temporada tenemos a un artista invitado. En esta ocasión, elegí a Hey Reilly, a quien descubrí a través de Instagram. De hecho, ¡somos amigos en redes! Me encanta su sentido de la ironía, creo que es muy inteligente. Habla de temas delicados, con mordacidad, pero en un tono bastante ligero. Compartimos el mismo espíritu lúdico, que siempre está presente en Fendi. Desde el principio hemos promovido este tipo de colaboraciones, con líneas especiales que exploran el lado más creativo e ingenioso de la casa. Somos muy abiertos y hemos trabajado con gente increíble. Forma parte de nuestro ADN. Nos gusta compartir experiencias con nuestros clientes e ir más allá.

El estampado Zucca –que multiplica el logo de la firma hasta convertirlo en un print en sí mismo–vuelve a ser omnipresente. ¿Cuál es la principal diferencia entre la logomanía de los noventa y el enfoque actual? ¿Son las redes sociales y el street style los agentes dinamizadores de esta nueva ola de branding masivo?

A los chicos de hoy les gustan los logos y los mezclan sin complejos. Responde a una nueva forma de interpretar la ropa, que versiona cualquier legado con una actitud street. Por eso precisamente este año hemos decidido lanzar la colección FF Reloaded. Es una forma de expresión ligada a la identidad de la marca. El logo ahora es muy urbano, no es como en los ochenta, cuando solo se asociaba a una etiqueta con un precio caro.

Top (c. p. v.), falda (c. p. v.), medias (150 €) y deportivas (790 €), todo de Fendi. En las escaleras del Palazzo della Civiltà Italiana, conocido como Coliseo cuadrado. Foto: Mari Luz Vidal

El clan Kardashian-Jenner siempre ha sido fan de la casa. Y ahora Fendi responde a ese afecto fichando a la familia influencer más famosa de Estados Unidos para celebrar el décimo aniversario del bolso Peekaboo.

Que estemos celebrando este aniversario significa que hace 10 años tuve una buena idea. El esbozo fue muy rápido, no hubo meses de desarrollo, pero es un bolso que nunca me ha cansado. Y eso es interesante porque cuando trabajas en moda sientes la necesidad constante de hacer cosas nuevas y, sin embargo, una década después, sigo pensando que el Peekaboo es el bolso perfecto. Y resulta reconfortante ver que una buena idea es para siempre. Para el proyecto #MeAndMyPeekaboo hemos elegido a mujeres con una personalidad fuerte, pasionales, revolucionarias e imparables. Como la familia Kardashian. Todas las familias son únicas. Yo crecí en el seno de una de mente abierta, rodeada de mujeres nada convencionales, y eso se ha reflejado en mi enfoque desde el principio.

De hecho, forma parte de la tercera generación de la dinastía italiana con más glamour de la moda.

Tengo recuerdos maravillosos de mi madre y mis tías en el atelier. La vida familiar giraba entorno al estudio. De niña pasé allí muchas horas, siempre con mujeres, cuando ellas tenían que demostrar que valían tanto como ellos. Y aunque trabajaban juntas, cada una tenía una personalidad y un sentido de la estética propios. Por eso Lagerfeld dice que son «cinco dedos de una mano». En una especie de ósmosis, cada una me ha ayudado a apreciar la singularidad, la calidad y el toque humano de los productos. Su huella ha determinado quién soy hoy.

Palazzo della Civiltà Italiana, símbolo de la arquitectura fascista italiana y, desde 2015, sede de Fendi. Foto: Mari Luz Vidal

En los años setenta, la industria de la moda en Italia era un negocio eminentemente patriarcal.

Mi abuela era una mujer muy estricta en una era caracterizada por el rigor estético. Ha sido y sigue siendo un referente muy importante para mí. Como mujer, admiro la entereza de mi abuela, mi madre y mis tías, que tuvieron que mantenerse firmes en un sector dominado por hombres. Eran féminas con mucho carácter, que tuvieron que adoptar comportamientos más masculinos y dejar a un lado todo lo superfluo. Al fin y al cabo, no eran solo diseñadoras, eran empresarias. Las respeto y admiro enormemente.

Su hija Delfina también ha sido madre de una niña.

Fendi es una maison de mujeres para mujeres. Forma parte de nuestras raíces, nuestra historia y nuestro ADN. Pero no debemos olvidar la increíble aportación de un hombre que, junto a las cinco hermanas, y durante estos 50 años, ha revolucionado Fendi: Karl Lagerfeld.

Vestido con motivo FF (950 €), medias (150 €) y sandalias con un emblemático Touch of Fur y detalle de visón (1.150 €), todo de Fendi. Foto: Mari Luz Vidal

Usted tenía cinco años cuando él llegó a Roma.

Era una niña la primera vez que lo vi. Su apariencia y su figura, vestido con una bata blanca, me hicieron pensar que era un pintor. Tenemos una relación muy especial, basada en un profundo y muy sincero afecto mutuo. La admiración y el respeto también son mutuos. Nuestra forma de trabajar en equipo es libre y creativa. Él está en París y yo en Roma, de manera que suele enviar ideas y, cuando nos reunimos, supervisa cómo hemos interpretado esas directrices iniciales.

¿Qué diferencia al káiser del resto de creativos?

Lagerfeld es parte de la familia. Siempre ha estado aquí. Empezó a trabajar con mi madre y sus hermanas en los sesenta, y creo que Karl vio en ellas a unas aliadas. Jamás rechazaron ninguna de sus ideas, ni siquiera cuando propuso cortar pieles de lujo en retazos pequeños. Así es como revolucionó el segmento peletero. Karl siempre ha aportado las referencias y las inspiraciones más increíbles; y a su lado ha estado también el equipo, perfeccionando esas ideas hasta el último minuto.

Lagerfeld (director creativo de las colecciones de piel y prêt-à-porter desde 1965) y Silvia Venturini Fendi sobre la pasarela (2010). Foto: Getty

Aseguran los que la conocen que le obsesiona la funcionalidad. ¿Cómo conciliar pragmatismo con fantasía y diversión?

Nuestras colecciones respiran un aire desenfadado y libre, pero la funcionalidad es clave, sobre todo cuando viajas. Nos mueve diseñar prendas reales, que sean fáciles y frescas. La ligereza es importante. Somos muy exigentes: los materiales tienen que ser excelentes y la artesanía, exquisita; pero sin dejar de lado nunca la ironía.

Su primer encargo en la empresa fue diseñar una línea más joven, Fendissime. Era el año 1987.

Fendi es una casa en constante evolución. El legado, la tradición y la artesanía siempre están ahí. Pero tenemos la mirada puesta en la experimentación y la innovación. Me fascina la idea de explorar el futuro y lo desconocido. Es lo que me da alas para crear cosas nuevas. Creemos que nada es imposible. Para nosotros no existe la palabra ‘no’. Estamos abiertos a todas las ideas.

Estudio de la firma. Foto: Mari Luz Vidal

En 1997 nació el Baguette, el primer it bag de la historia.

Me limité a revivir el espíritu de una época en la que los accesorios eran muy funcionales. La creación fue sencilla. Nació del deseo personal de cambiar, como reacción a la insatisfacción del minimalismo de los noventa, que me parecía restrictivo a nivel creativo. Todavía es revolucionario ideológicamente: sencillo y cómodo a la vez.

¿Qué elementos hacen de un bolso un icono?

No existen reglas ni secretos. Ocurre sin más. Pero debe ser atemporal. Una de esas piezas que quieres que pertenezcan siempre a la familia.

Alessandro Michele, Pier Paolo Piccioli, Maria Grazia Chiuri, Giambattista Valli… Son diseñadores respetados y poderosos; y todos empezaron en Fendi. El atelier funciona casi como un hub creativo, que alimenta las mentes más despiertas de Roma.

Para nosotros el diálogo es muy importante. Compartir opiniones y distintos puntos de vista es extremadamente constructivo para la generación de nuevas ideas. Ellos son jueces imparciales. Y Fendi apoya a las nuevas generaciones, así como el talento creativo innato. Son el futuro; e inyectan energía nueva.

Vestido (950 €), impermeable (c. p. v.), medias (150 €) y sandalias (1.150 €), todo de Fendi. Foto: Mari Luz Vidal

Según algunos analistas, «aquellas casas históricas que se limiten a perpetuar un legado arcaico morirán; y sus diseños quedarán relegados a piezas de museo». ¿Cómo encontrar ese equilibrio perfecto entre pasado y futuro?

Nosotros creemos firmemente en la necesidad de preservar y poner en valor nuestras tradiciones. Por eso creo que es sumamente importante recordar de dónde venimos y saber hacia adónde vamos, porque nuestro futuro depende de eso. Nuestro objetivo es mantener vivos los códigos de calidad y creatividad. Pero al mismo tiempo, nos esforzamos en innovar y experimentar e invertimos mucho en investigación y tecnología. Tal vez seamos una empresa tradicional con una gran historia, pero muchas cosas han cambiado y siempre nos ha gustado arriesgar. Forma parte de nuestro ADN.

Puerta con logo del cuartel general de la ‘maison’ en Roma. Foto: Mari Luz Vidal

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