Silicon Valley se muda a Chamberí, por Ana Pastor

«Son un ejemplo más de quienes están construyendo este país desde dentro»

Plaza de Chamberí

Foto: Mirta Rojo

Caerse, levantarse y volver a empezar. Esa parece ser la conexión más directa entre todos ellos. El miedo al fracaso está ahí, pero no le dan el papel protagonista que acaba siendo mortal para cualquier proyecto profesional. Son un grupo de mujeres y hombres que, como en muchos sectores laborales, tratan de salir adelante en la circunstancia más adversa a la que jamás se ha enfrentado nuestro país en lo económico. Pero no se rinden y a su favor juega la ausencia de fronteras tan característica de Internet que permite ampliar negocio fuera de España. Han creado y dirigen empresas que facturan ya un mínimo de un millón de euros y su nombre de guerra es Chamberi Valley.

En 1999 Iñaki Arredondo fundó Madpixel con su socio Koldo García. Probablemente nunca pensaron, mientras trabajaban hasta altas horas de la madrugada en casa de uno de ellos, que hasta el gigante Google se fijaría años después en sus proyectos. Entre sus logros están ahora las imágenes de alta resolución de obras de arte de museos de todo el mundo. Pero también han puesto en marcha The Mad Video, una plataforma interactiva que, por ejemplo, te permite saber la marca de ropa de un vídeo y comprarla online.

Desde hace un tiempo, Iñaki y Koldo han salido a jugar en las grandes ligas y ya tienen sede en Silicon Valley (San Francisco), el corazón de las principales empresas tecnológicas del mundo y uno de los puntos más competitivos del mapa. Y sí. Son españoles. Y No. No son los únicos. Miguel Arias creó Imaste en 2003 con dos amigos de la Universidad Politécnica. Tres ingenieros dispuestos a ofrecer servicios a estudiantes extranjeros que vinieran a Madrid. Empezaron invirtiendo 4.000 euros y, por supuesto, sin sueldo. El primer año no tenían ni para la tinta del fax con el que se comunicaban con sus clientes. Ahora exportan a varios países sus propuestas de eventos de empleo de todo tipo. En el caso de Iñaki Arrola la inspiración vino desde su entorno. Su padre se acababa de comprar un coche en 2004 y se quejaba: «Misma marca, distinto precio según el concesionario». Ahí nació coches.com para facilitar la búsqueda al precio más barato. A María Fanjul le quitaba el sueño no poder pagar las nóminas de sus empleados en StepOne, que ayuda a empresas españolas a instalarse en Silicon Valley. Dos años después de fundarla tenía 12 empleados, era rentable y había llevado a más de 200 empresas desde aquí hasta Estados Unidos. Como María, Iñaki o Miguel, otros (Ticketea, Sindelantal, Saluspot, etc.) se establecieron en el madrileño barrio que da nombre al nuevo grupo que forman todos ellos: Chamberi Valley, que se ha convertido en una red de apoyo mutuo. Son un ejemplo más de quienes están construyendo este país desde dentro, de quienes dan sentido a la palabra patriotismo, otra manera de contribuir a la marca España, de demostrarle al mundo, cada uno desde su pequeño o gran negocio, que aún tenemos mucho que decir ahí fuera. Nunca te rindas. Nunca des nada por hecho.

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