Ser parado no es ‘cool’

La moda políticamente incorrecta pierde su tirón comercial: Francia se indigna con una sudadera con la palabra 'parado' y un precio de casi 300 euros.

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Poco podía imaginarse Nike en 2006, al tiempo que lanzaba una camiseta en conmemoración de la épica victoria de los Yankees de Nueva York sobre los Red Sox de Boston, dos equipos de béisbol cuya rivalidad dentro y fuera del terreno de juego es histórica, que años después iba a tener que retirarla del mercado por lamentables causas ajenas a su voluntad: los atentados de la maratón de Boston que tuvieron lugar el pasado abril causando la muerte a tres personas e hiriendo a más de 260. La prenda en cuestión llevaba escrita la frase "Boston Massacre" (masacre de Boston) y fue retirada ese mismo mes de todos los outlets de la firma deportiva para no herir sensibilidades.

Hace poco más de una semana, la firma de ropa francesa Le Léon -autodefinida en su página web como "contestataria, con el objetivo de denunciar en clave de humor algunos de los males de nuestra sociedad"-  se convertía en noticia por la comercialización de una sudadera con la palabra "Chômeur", desempleado en francés, bordada a mano en su pechera. Las reacciones de Twitter a esta inoportuna prenda cuyo precio ascendía a 285 euros (la tercera parte de lo que cobra de media un parado en Francia, país donde la tasa de desempleo se sitúa alrededor del 10% de la población activa) no se hacían esperar, y ésta ha sido capada de la recién estrenada tienda online de la marca antes de empezar a venderse. Su creador, Léon Taieb, justificaba su diseño con estas palabras ante los medios: "Quería una cosa graciosa y la palabra "parado" suena ocurrente, al fin y al cabo es algo que somos todos los domingos. ¿No? De todos modos no hay que tomarse nuestras propuestas al pie de la letra y no era mi intención insinuar que estar en el paro fuera cool". La maniobra de Taleb no pasa el corte de esa moda de inocentes mensajes subversivos y símbolos tergiversados (juegos de palabras que apuestan, entre otras cosas, por rebautizar a las más emblemáticas firmas de lujo) que triunfa hoy en día entre las nuevas marcas de streetwear, y por ende, aprovechando el tirón, también entre las maisons a las que intentan parodiar.

Los eslógans inapropiados en jerséis y prendas varias venían siendo hasta el momento el mejor reclamo (¿o antireclamo?) publicitario de Urban Outfitters. La cadena de ropa estadounidense ostenta, seguro, el récord de prendas jubiladas a la fuerza de sus tiendas por resultar agraviantes a ojos de colectivos varios y público en general. Las camisetas "come menos" y "Obama black" han sido de sus últimos descartes. Aunque incluso marcas aparentemente tan blancas como GAP se han visto envueltas en polémicas de este tipo. Esta última tuvo que retirar del mercado una camiseta estampada con el siguiente enunciado: "Manifest Destiny", hace un par de años. Una frase con connotaciones racistas empleada como lema en los momentos previos a la guerra de Secesión que algunos grupos de nativos norteamericanos consideraron humillante. 

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Las zapatillas deportivas diseñadas por Jeremy Scott que Adidas retiró el verano pasado.

Adidas

El diseñador Jeremy Scott se pilló los dedos el año pasado con una problemática similar. Un mes antes de lanzarse su última colección para Adidas, firma con la que colabora habitualmente, colgaba en Facebook una foto de las zapatillas estrella de su repertorio. Unas sneakers ajustadas al tobillo mediante unos grilletes de plástico que no tardaron en encender los ánimos en la red social porque tocaban de refilón el tema de la esclavitud. Tanto que Adidas decidió no poner a la venta las deportivas haciendo además constar públicamente y por escrito sus disculpas. El propio Scott se vio obligado a demostrar cuál había sido su verdadera inspiración. Concretamente, este monstruo de peluche.

Pocos se acordarán pero, en 2007, Zara se vio forzada a despachar de sus tiendas una mochila de tela porque uno de sus dibujos calados entre flores y animales parecía tener la forma de una cruz gamada. No es la primera vez que el imaginario fascista sirve así de inspiración, queriendo o por accidente, a través de sus más reconocibles insignias. Sin ir más lejos, la firma Boy London, una de las preferidas de Rihanna, Jessie J, o Rita Ora, tiene por logo un águila que recuerda al emblema nazi. Lo mismo podría decirse de una de las piezas de bisutería que puso de moda Lanvin el verano pasado. Un ave rapaz en forma de gargantilla copiada a diestro y siniestro -entre otras, por Zara– sin provocar reticencia alguna. Será que la fundadora de la casa, Jeanne Lanvin, dejó bien clara su postura sobre el régimen nacionalsocialista durante el periodo de la Francia ocupada con sendas creaciones bautizadas por ella misma como "Libertad" y "Liberad a Francia".

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¿Está el logo de Boy London inspirado en el águila del escudo del Parteiadler?

Huffington Post

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