Poesía para ver y sentir

S Moda encuentra en cuatro grandes poetas españoles contemporáneos versos que hablan de moda. Y cuatro actrices, de distintas generaciones, se meten en el papel de sus musas para interpretarlos.

Poetas

SIN TÍTULO, POR ALMUDENA GUZMÁN

Almudena Guzmán (Navacerrada, 1964) posee el Premio Hiperión y el Internacional de Poesía Claudio Rodríguez. Ha publicado su antología ‘El jazmín y la noche’ (Visor, 2102).

AHORA me ha dado por comprarme camisetas,
corpiños y camafeos con rosas.

Rosas y venga rosas, rosas y nada más.

(Qué lejos estoy del jardín.)

Poetas

Carme Elías lleva una gabardina de Jean Paul Gaultier. Los espejos son de LA Studio (lastudio.es) y Lou & Hernández (louyhernandez). La alfombra de paja en la pared es de Bazar Delic y el biombo de arpillera de Nicolás Tado.

Pablo Zamora

MALETAS PERDIDAS, POR LUIS GARCÍA MONTERO

Luis García Montero (Granada, 1958) es uno de los máximos exponentes de la actual poesía en castellano. Con más de 25 libros, atesora el Premio Nacional de Poesía.

Esta mañana sucia de Estocolmo,
después de aterrizar en la perfumería
y en las tiendas de ropa,
estuve barajando la ley de los destinos.
El azar y el espejo
componen un murmullo de chaquetas vacías.
En las costuras duermen
las posibilidades y sus sombras.

Me he sentado a mirar
la orilla de los cuerpos en humildad de espera,
como al quedarme con tu bolso
cuando te vas al probador.
Una corriente viva de precios y etiquetas,
minuciosa lo mismo que la lluvia,
ordenará las perchas de lo que no seremos,
lo que vamos a ser,
lo que alguna vez fuimos.
Y todo se reúne en nuestra indecisión.

Por los armarios cruzan las preguntas
con pies de plomo.
¿Qué camisa defiende las verdades del joven
en la prudencia de la piel madura?
¿Y cómo puedo defender tu amor,
buscar amor de hoy en el amor de siempre?
Valoro los encajes de la vida,
y levanto mis manos perturbadas
al demonio pacífico
de la ropa interior.
Pero yo sé que los desnudos
sólo nos pertenecen con los ojos cerrados.

La ley del probador
nos abre la mirada,
negocia el porvenir en un espejo.
Así que no conviene despreciar
las maletas perdidas. Los aeropuertos guardan
equipajes fugados
que ayudan a entender la primavera nórdica.

Celebremos el día que tiene nuestra talla.
El sol azul sobre los barcos tibios,
la habitación de hotel con ropa nueva,

y que tú seas quien decida
lo que voy a ponerme.

Poetas

Aura Garrido luce vestido negro con escote de pico y cola lateral de Viktor & Rolf. Las esculturas Árbol movido por el viento y Hoja son de Cristina Duclos.

Pablo Zamora

EL RÍO, POR KIRMEN URIBE

Kirmen Uribe (Ondarroa, 1970) es Premio Nacional de Narrativa por ‘Bilbao-New York-Bilbao’ y Nacional de la Crítica por su poemario ‘Mientras tanto dame la mano’ (Visor, 2004).

En otro tiempo hubo un río aquí,
donde ahora no hay más que bancos y baldosas.
Hay más de una docena de ríos bajo la ciudad,
si hacemos caso a lo que dicen los más viejos.
Ahora es sólo una plaza en un barrio obrero.
Y esos tres chopos son la única señal
de que el río sigue ahí debajo.

Todos llevamos dentro un río oculto a punto de desbordarse.
Cuando no son los miedos, es el arrepentimiento.
Si no son las dudas, la impotencia.

Un viento del Oeste azota los chopos.
La gente camina a duras penas.
Desde el cuarto piso una señora mayor
arroja ropa por la ventana:
tira una camisa negra y una falda de cuadros
y un pañuelo amarillo de seda y unas medias
y aquellos zapatos blancos y negros de charol
que llevaba puestos el día de invierno que llegó del pueblo.
Eran como avefrías heladas sus pies sobre la nieve.

Los niños han salido corriendo tras la ropa.
Ha tirado, por fin, su vestido de boda,
que se ha posado torpemente sobre un chopo,
como si fuera un pájaro demasiado pesado.

Se oye un gran ruido. Se asustan los transeúntes.
El viento ha arrancado de cuajo uno de los chopos.
Las raíces del árbol parecen la mano de una mujer mayor,
que espera que cuanto antes otra mano la acaricie.

Poetas

Marisa Paredes lleva un jersey de cuello cisne de Marina Yachting. La ventana de madera es de La Europea (laeuropea.es).

Pablo Zamora

EL JERSEY ROJO, POR JOAQUÍN PÉREZ AZAÚSTRE

Joaquín Pérez Azaústre (Córdoba, 1976) ha sido galardonado con el Premio Adonáis y el Premio Loewe por sus poemarios ‘Una interpretación’ y ‘Las Ollerías’.

Un rumor de lluvia,
un paso entreabierto en la ventana.

Cuando el cuerpo y las ganas son color
los poros reconocen un letargo,
una luz comprimida en unas cestas,
un rumiante de tiempo
o una imposición.

Se puede diseñar una estructura,
el diente de una espera,
una musculatura física y mental;
pero cómo vivir lo que nos viene,
cómo asimilar en un minuto
la dinamita o carga de una vida.

El hombre sigue sujeto a la mecánica
de la casualidad,
y hay un sentido o un significado
en la inminencia blanca de la lluvia:
un chaparrón perdiendo sus agujas
sobre la colcha gris de la piscina.

La lluvia sólo quiere que la escuches:
salir a acariciarla,
dejar que se te moje el perfil rubio,
el jersey rojo,
los tacones que ensalzan tu esbeltez;

dejarla sobre el peso de unas hojas,
del aire desenvuelto en su latencia
o en un acecho de agua.

Acepta un nuevo estado, sal afuera
por mucho que prefieras un paraguas.

Antes o después la lluvia nueva
hará que sí la escuches, que prefieras
salir de donde estás para mojarte.

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