¿Photoshop en mis fotos? No, gracias

Arte óptico con maquillaje y sin filtros o trucos de fotografía en la era pre digital. No todo pasa por el retoque fotográfico.

Aunque parezca mentira hubo un tiempo en el que no existía Photoshop

Foto: Getty

La serie de imágenes Art of face, realizadas por el tándem formado por el fotógrafo Alexander Khokhlov y la maquilladora Valeriya Kutsan, se está dejando ver bastante últimamente en internet. No es de extrañar, pues estos retratos a modelos cuidadosamente maquillados nos hacen pensar que estamos ante pinturas digitales. En ellos encontramos guiños a artistas como Roy Lichtenstein o Mondrian. También a estilos como el arte óptico.

No sabemos hasta que punto ese trabajo está sometido a alguna clase de procesado digital, pero a nosotros nos han recordado los tiempos pre-Photoshop en los que el maquillaje, mucho trabajo en el cuarto oscuro, una estudiada iluminación y trucos como colocar una gasa frente al objetivo eran los únicos ingredientes para eliminar las imperfecciones en la fotografía de moda.

Otra fotógrafa y artista plástica que juega con la pintura y el maquillaje hasta el punto de convertir a sus modelos en pinturas vivientes es Alexa Meade. En la mayoría de las ocasiones sus pinturas vivientes aparecen sobrepodemos ver a sus modelos paseando por sitios como los vagones del metro de Washington D.C. Os recomendamos que no os perdáis el en el que explica su peculiar forma de trabajar.

 

Liu Bolin y Desiree Palmen son otros dos fotógrafos que juegan con el maquillaje, la pintura y la vestimenta para hacerse invisibles y camuflarse en el entorno. En la obra de ambos, sobre todo en la de Liu Bolin, juega un importante papel el dominio de las leyes de la óptica para engañar a nuestra percepción. Lo que fundamentalmente diferencia la obra de estos artistas es que en la de Bolin el se hace más hincapié en la estética, mientras que Palmen con sus fotos de camuflaje parece estar más interesado en las connotaciones filosóficas y políticas de su trabajo.

Sculpture face by Alexander Khokhlov on 500px.com
Sculpture face by Alexander Khokhlov

 

Como decimos todos estos ejemplos nos hacen recordar los tiempos de la fotografía analógica, en los que el maquillaje era mucho más importante que ahora. Entonces era muy complicado corregir errores una vez realizada la foto, aunque es cierto que existían especialistas que pincel en mano hacían maravillas quitando arrugas. Y es que no hay que engañarse pensando que la imagen que se registraba en un negativo era intocable.

Basta con echar un vistazo al laborioso trabajo que realiza en el cuarto oscuro Pablo Inirio, un copista que se dedica a positivar en papel los negativos de una de las agencias más míticas del mundo: Magnum. Resulta asombroso echar un vistazo a algunas de imágenes sobre las que ha trabajado, como este retrato de Audrey Hepburn, y ver  las anotaciones de este experto sobre todo lo que hay que modificar en la copia final. Para entender mejor cómo trabajaban codo con codo los fotógrafos con los maquilladores hace décadas hemos seleccionado una par de fotos de los años 60 y las hemos destripado.

La modelo Jean Shrimpton presumiendo de ojos azules en los 60.

La modelo Jean Shrimpton presumiendo de ojos azules en los 60.

Getty

En esta foto de la modelo Jean Shrimpton realizada en la década de los 60 vemos como el maquillaje es prácticamente lo único que se interpone entre su piel y el objetivo. Salta a la vista que el resultado es mucho más natural que la inmensa mayoría de imágenes de moda que vemos hoy día. Un detalle que sería impensable ver actualmente es que parte de su cabello queda suelto en el aire, algo que el tampón de clonar de Photoshop se encarga de eliminar en la posproducción digital. Nos llama también la atención el efecto de estrellas que reflejan las pupilas de la modelo. Algo que probablemente se logró con un filtro especial colocado en el objetivo de la cámara.

Liz Taylor en los años 60 sin Photoshop pero en una foto muy manipulada

Liz Taylor en los años 60 sin Photoshop pero en una foto muy manipulada

Getty

Aquí podemos ver a Liz Taylor en una imagen tan manipulada que el resultado poco tiene que envidiar a lo que es posible lograr hoy día con Photoshop. Además de aplicar sobre su rostro una capa de maquillaje considerable al realizarse la foto se usó un filtro difuminador. También la iluminación jugó un importante papel para borrar cualquier marca de expresión de la actriz. Pues se usó una potente luz frontal sobre la cara para no dejar rastro de imperfecciones.

Visto lo visto no deja de ser paradójico que el colágeno, el principal ingrediente de la película fotográfica, se utilice hoy por empresas como Fuji, una de las grandes fabricantes de carretes, para crear cosméticos como los que se empleaban para maquillar a las modelos cuando su imagen quedaba inmortalizada en haluros de plata.

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