El dúo creativo Otrura, premio L’Oréal Paris a la Mejor Colección: «El sector de la moda solo puede avanzar si logramos que evolucionen los oficios»

Practican lo que ellos mismos llaman "costura emocional": prendas para todos los días en las que los matices marcan la diferencia. Y eso les ha hecho triunfar en la MBFWMadrid.

A Sergio Lázaro y Verónica Abián les gusta definir Otrura como una “casa de moda contemporánea”. No solo tiene sentido, es además el momento de hacerlo: “ Nos gusta diferenciar entre marca, firma y casa. Una marca tiene un ADN y unos valores que transmitir, una firma es quizá una evolucion de la marca, en la que detrás hay una figura creativa única, y la casa tiene una connotación etimológica, es, de algún modo, una empresa que da cobijo lo que hay dentro. En este sentido, no entendemos la evolución de nuestro sector sin el papel que tenemos que jugar para lograr que evolucionen los oficios”, explica Sergio. “Queríamos que ese nombre reflejara una atmósfera de cuidado, nosotros no somos las caras visibles, somos más bien como anfitriones”, señala Verónica.

Mucho se ha hablado de la desindustrialización en materia textil que sufrió España hace algunas décadas y del complicado modelo de consumo que se puede sostener en la moda nacional más allá de las grandes empresas . Otrura nació como una forma de dar respuesta a ambas cuestiones dentro de sus posibilidades. “En las últimas décadas muchos proyectos de moda en España giraban en torno a la figura del autor y, en algunos casos, a la confección de prendas para ocasiones especiales. No había surgido una casa más global, que focalizara la creatividad en los oficios. Vimos, además, que fuera sí funcionaba trabajar un prêt à porter de alta calidad, en el que importa el saber hacer y la excelencia de la prenda de diario”, explica Sergio. “Tuvimos siempre claro que queríamos que esto naciera como algo global, aunque fuese algo pequeño. No queríamos ser un atelier, sino generar un universo aplicable a cualquier product0”, añade Verónica.

Foto: Cortesía de Otrura

Comenzaron haciendo zapatos junto a un artesano que los cosía en un garaje de la Toscana. Después se recorrieron España de arriba a abajo hasta dar con los talleres capaces de hacer realidad sus ideas. No era fácil. En Otrura practican la sastrería detallista, en la que el envivado, la caída, la costura correcta o la pinza adecuada marcan la diferencia de modo casi imperceptible. Piezas de las que se conservan porque superan la prueba del tiempo gracias, precisamente, a esos matices. Ellos lo llaman “costura emocional”, porque su mayor meta es que signifique algo para quien lo lleva. “Nuestros clientes son de los que cogen la prenda y saben perfectamente cómo sientan esos detalles”, comenta Verónica. “O que los descubren”, comenta Sergio “Nos hemos dado cuenta de que tenemos seguidores que empiezan a redescubrir los oficios. Hay toda una generación que está empezando a apreciar el valor , por ejemplo, de la porcelana, los muebles…”, añade. Y apunta una cuestión fundamental: “La moda comienza a moverse a distintas velocidades.Hay consumo rápido, tiene que existir, pero también otro tipo de consumo que prioriza otras cosas”.

No se trata de moda lenta, ni siquiera de sostenibilidad. Ambos conceptos se sobreentienden cuando toda tu atención se centra en mantener un diálogo constante con los talleres. En Otrura no existe el protagonismo del creativo, ni siquiera el concepto de ‘moda de autor’ en sentido clásico. “Esto es un intercambio. Creo que cuando hablamos de lujo o de excelencia tenemos que tener eso en cuenta”, apunta Sergio. Por eso Otrura no es una de esas enseñas que guardan el misterio de dónde fabrican, ni reivndican de forma explícita el hecho en españa. Se da por hecho cuando el equipo humano se pone en el centro. “Sergio ahora les está enseñando a trabajar la sastrería masculina para que les surjan otros encargos y puedan ir hacia delante”,  comenta Verónica.

Era de esperar que el taller fuera el protagonista de su desfile del pasado jueves, en el marco de las Mercedes Benz Fashion Week. “Hemos sido muy ambiciosos. Nuestras colecciones las concebimos de modo anual, y , en esta occasion, se trata del movimiento 5 y 6 de la colección. Todo se centra en el trabajo latente detrás de cada pieza”, explica Sergio. Su esfuerzo mereció la pena, y se alzaron con el L’Oréal París a la Mejor Colección de la pasarela madrileña.

Fue su forma de lanzar “una crítica constructiva ante lo que está pasando”, cuentan. “Confiamos en el desfile como herramienta de comunicación, aunque muchas veces se haya denostado. En lo que no creemos es en el desfile sin mensaje, como rutina establecida”, explican. Hacerlo en España es para ellos una cuestión de coherencia. “Hay que apoyar. Puede que el sector tenga muchas cosas que mejorar, pero si no estás dentro no puedes opinar”, comenta Verónica. “Lo que más echamos de menos es el hecho de involucrarse de manera crítica con la moda española. Hacer críticas constructivas. Lo necesitamos si queremos crecer”.

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