Narciso Rodriguez: «Las mujeres ganan en feminidad con el tiempo»

Pocas fragancias se trasforman en clásicos. For Her, nacida hace ocho años, es una excepción. Entrevistamos a su artífice en Chipre, la cuna de la familia olfativa a la que pertenece la fragancia.

Narciso Rodriguez

Foto: Rubén Vega

Antes era más sencillo. Un perfume podía eclipsar al resto: Opium de YSL lo hizo en los años 70 y Poison de Dior, en los 80. Hoy no hay reyes. Hay peones. Sin embargo, unos pocos logran escapar del pelotón y erigirse en clásicos. «Jamás pensé que se trasformaría en un icono. Lo creé en homenaje a la mujer. Eso es todo», confiesa el diseñador estadounidense de origen cubano y español Narciso Rodriguez. Su fragancia For Her, nacida en 2003, es un arquetipo. Su secreto: el almizcle y la familia olfativa a la que pertenece: los chipres. En una época marcada por los lanzamientos, las reformulaciones y las ediciones limitadas, el modisto, de 50 años, ha optado por una extravagancia: volver a sus raíces. El marco es otra singularidad: Pafos, en la costa sureste de Chipre. Es la primera vez que pisa la isla. «Estaba nervioso. Había oído hablar tanto de este lugar… Muchas materias primas se usaban en la perfumería chipriota hace miles de años. Además, me fascinan la mitología, los mosaicos y las leyendas. Y ¿cómo no iba a sentir curiosidad si me llamo Narciso?», plantea. La idea no fue suya, sino de Christophe Fabrega, vicepresidente de Narciso Rodriguez Parfums. «Cuando le propuse la escapada, me dijo: “¿Chipre? ¿Qué se te ha perdido en Chipre?”. Le expliqué que estaba en la cuenca oriental del Mediterráneo, le hablé sobre su tradición perfumista, sobre Afrodita. Él escuchó intrigado».

El padre de la perfumería moderna, François Coty, lanzó Chypre en 1917. Quiso condensar en él los olores de estas tierras por donde pasaron griegos, helenos, romanos, bizantinos, genoveses, venecianos, otomanos y británicos. Fue la primera fragancia de gran consumo. Chypre –con bergamota, labdanum, jazmín, rosa, musgo y almizcle– fue el primer superventas. El almizcle es el corazón de For Her. Una amiga de Narciso solía perfumarse con un aceite egipcio basado en este acorde. El creador convirtió ese ingrediente –hoy sintético pero cuyo origen es animal (una glándula cercana al ano del ciervo almizclero, así como suena)– en la base de sus perfumes. «Me fascina su adaptabilidad. Demuestra lo distintas que son la moda y la perfumería: la primera es específica; la segunda, abstracta. Reacciona con la piel». La fragancia es más que un referente, es un éxito. En España es la más vendida por punto de venta (en los 811 establecimientos donde se comercializa, y vende un 46% más que el número dos).

A Narciso no le obsesionan los reconocimientos. Y eso que lleva unos cuantos. Su Eau de Toilette fue galardonada con un FIFI, el más prestigioso del sector, en 2004. Y el modisto fue el primero en recibir dos CFDA –dos Oscar de la moda– seguidos (en 2004 y 2005) a mejor diseñador femenino. «Los premios son curiosos. Es maravilloso que tus colegas reconozcan tu labor. Pero tu vida no debe depender de ello». Él mide la suya con otros parámetros: sus amigos, su pareja, su familia, los artistas que admira, los países donde ha trabajado. Colecciona unos cuantos. EE UU, donde nació y donde presenta su colección; Brasil, donde tiene una casa; Italia y Francia, donde ha desfilado y, por supuesto, España.

Chipre, EE UU y Madrid. Loewe lo nombró en 1997 diseñador de su línea femenina. Ocupó el cargo durante cuatro años. «Trabajar en una casa con una historia tan rica y de tanta calidad me pareció fascinante». No fue todo coser y cantar. «Traje conmigo a parte de mi equipo neoyorquino. Loewe era tradición; nosotros, modernidad. Fue un shock. Pero creamos un caldo de cultivo que sigue vigente. Hoy es una firma increíble».

Su oficina estaba en un señorial palacete de la carrera de San Jerónimo. Mandó levantar la castiza moqueta de su despacho. «Me maravillaban el ritmo y la teatralidad de la ciudad… Estaba justo al lado del Thyssen y del Prado. Iba mucho a inspirarme. Y por las noches andaba hasta Chueca y cenaba con mis amigos. Es una parte importante de mi vida. A veces cuando trabajas fuera no te das cuenta; no sabes cómo de significativo será ese capítulo. El tiempo lo pone en su lugar». Un día lo llevaron a una corrida. «Resulta difícil describir lo que sentí. Me impactó tanto. Siempre llevo un cuaderno. Dibujé y dibujé. De repente, empezó a atardecer y las luces se encendieron. Seguía con la cabeza enterrada en el bloc. Al levantar la mirada me sorprendió la escena de colores y trajes brillantes. Acabé el cuaderno. La gente me veía extasiada. El drama y la sangre terminaron por marearme».

Conserva un archivo en su piso de Nueva York con fotos e ilustraciones de moda cortesana y religiosa. «Me han dado muchas ganas de contemplarlo», dice. Nació en Nueva Jersey en un barrio de cubanos, italianos y españoles. «Vivíamos enfrente de los españoles. Venían a nuestras fiestas y nosotros íbamos a las suyas. Cuando llegué a España fue como reencontrar a todos esos tíos y tías que me habían adoptado». Su nombre es de origen español; su abuelo era canario y se llamaba igual. «Fue un gran sinvergüenza [lo dice en español, no en inglés]. Se subió a un barco rumbo a Cuba. Tenía 14 o 15 años. No miró atrás».

Sus padres abandonaron la isla en los años 50. Buscaban el sueño americano. Quisieron que Narciso fuera abogado o doctor. «Es el estereotipo del macho latino». El creador desafió el cliché y se graduó en la prestigiosa Parsons The New School for Design de Nueva York (1982). Luego vendrían Anne Klein y Donna Karan (1985), Calvin Klein (1991), Cerruti (1995) y el nacimiento de su marca homónima (1997). Sobre el momento en que sintió que había escogido el camino correcto afirma: «Te lo diré cuando llegue». Su definición de la belleza huye de los tópicos.

En esto también juega en otra liga. «Las mujeres ganan en feminidad con la edad. Un ejemplo es Marisa Paredes. Es hermosa, chic, elegante, segura de sí misma, fuerte…». Su auténtica musa murió en un accidente. Su avioneta se estrelló en 1999. Carolyn Bessette viajaba con su marido John F. Kennedy Jr. «Cuando quieres tanto a alguien y se va, no dejas de pensar en ella. Cuando alguien tan cercano fallece, lo llevas dentro porque todo lo que te dio fue bueno». El estadounidense diseñó su traje de novia en 1996. Los medios recogieron el enlace y colocaron a Narciso Rodriguez en el mapa. Hubo más espaldarazos. El último en 2008, en el Grant Park de Chicago. Michelle Obama apareció vestida de Narciso. Su marido había ganado las elecciones. Otros hitos: la revista Time lo escoge como uno de los 25 hispanos más influyentes del planeta (2005), Rachel Weisz recoge un Oscar por El jardinero fiel con una de sus creaciones (2008), Charlize Theron aparece con otro suyo en Cannes (1998)… «Son momentos únicos. Mi firma es pequeña. Visto a mujeres especiales y tengo el honor de que algunas me pidan sus vestidos de novia. Pero no suelo aceptar encargos así. Son eventos públicos pero a la vez íntimos. No lo hago por negocio, sino porque alguien me conmueve». Carmen Kass posa desnuda en el anuncio de For Her. «No se creó para la fragancia. Narciso tenía esa foto en su casa. Había pedido a los fotógrafos Inez y Vinoodh una imagen sobre el significado de la moda para la mujer. Es una alegoría», cuenta Fabrega, de Narciso Rodriguez Parfums. Y una dedicatoria, de ahí su nombre, Para Ella. Pero ¿para quién? «Narciso es muy sentimental. Cuando habla del anuncio habla de su alma. Le gustaría que un día llamáramos a uno de sus perfumes Alma, en español. Carolyn se perfumaba con almizcle. Él la adoraba…».

Narciso Rodriguez

El mítico For Her eau de toilette creado en 2003.

Rubén Vega

Narciso Rodriguez

Botes con acordes de los chipres.

Rubén Vega

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Chipre inspiró la familia olfativa en la que se basa Narciso Rodriguez For Her.

Rubén Vega

Narciso Rodriguez

«Mi firma es pequeña, visto a mujeres especiales. Y tengo el honor de que algunas me pidan sus trajes de novias».

Rubén Vega

Narciso Rodriguez

El diseñador dibuja un frasco de For Her para S Moda.

Rubén Vega

Narciso Rodriguez

Narciso Rodriguez durante la entrevista.

Rubén Vega

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Escena de un taller olfativo que tuvo lugar en la isla de Chipre.

Rubén Vega

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Botes con esencias de notas olfativas.

Rubén Vega

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