¿Música? A un festival también se va a cazar tendencias

De cómo el 'street style' cambió las tornas: la nueva pasarela está allí donde el hedonismo y el desparrame hacen acto de presencia.

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Foto: Cecilia Díaz Betz

Galliano siempre podrá decir que él estuvo allí primero (o antes). En 2004, el gibraltareño no se cortó en subir a la pasarela parisina una colección inspirada en los crusties de Glastonbury. Esos seres capaces de estar días sin ducharse, embarrados y con el único objetivo de desparramar en el festival por antonomasia británico. "Quiero enseñar cómo lucen las mujeres después de pasar unos días de fiesta", dijo. Ese mismo año Dior hizo ojitos a un raver y traveller de pedigrí: Johnny Hood, un adolescente escocés al que la agencia de modelos Oxygen fichó tras verle de parranda en el festival Guilfest.

Ha pasado casi una década desde que el diseñador adaptase los códigos festivos a la meca del diseño, y hoy no existe firma de moda (y belleza) o fotógrafo de street style que reniegue de aprovechar el tirón festivalero en su política de marketing. Si Amancio Ortega envía a sus polémicos ojeadores a todo evento digno de negrita en la crónica musical o Hunter se alejó del target granjero campestre gracias a Kate Moss y sus botas de agua perennes en los tiempos de Pete Doherty, ¿por qué no copiar y explotar el estilo de cuando la juventud baila? Y es que muchas firmas saben que la indumentaria que triunfe en el festival de hoy, se colgará en sus perchas la próxima temporada.

Sólo hay que echar un vistazo a las campañas de las cadenas de fast fashion para verificar esa extraña retroalimentación que se da entre la moda y la música. Los británicos, alumnos aventajados en esta filosofía hedonista, ganan por goleada: la revista de Asos dedica la portada de su último número a las Haim (y a las chaquetas festivaleras) y ofrece en su tienda virtual más de 400 looks en una sección específica (mucho fleco y zapatillas cómodas). Topshop ha dado un paso más allá y ha fichado a Kate Bosworth para inspirar su propia colección, titulada The Road to Coachella, y que llega con video preciosista y banda sonora etérea para ilustrar aquello del peregrinaje al festival californiano.

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Kate Bosworth, Coachella y Topshop. El gigante británico ficha a la actriz para idear un video (y un catálogo) de uniforme festivalero.

Topshop.com

El certamen que se celebra en el club de polo de Indio (California) quizá sea, por ahora, el festival más rentable para que las firmas exploten su promoción. H&M, Diesel, Armani, Mulberry, Guess o House of Holland se encargaron en la última edición de patrocinar u organizar fiestas durante el calendario del evento, aprovechando que el certamen se ha convertido en un auténtico escaparate del famoseo internacional (tal ha sido su exposición de celebrities, que muchos se preguntan si ha matado al espíritu festivalero).

Las marcas, además, no molestan a los visitantes. Según un estudio de la agencia Target Media, el 39% de los festivaleros opina que los anuncios no molestan, y el 15% considera que las acciones comerciales enriquecen el evento.

¿Qué tienen los festivales para que las firmas no les quiten el ojo de encima? El Primavera Sound tampoco pasará desapercibido para la prensa internacional de moda, que peregrinará hasta Barcelona para cazar tendencias durante este fin de semana. Aunque no será una tarea fácil, tal y como explica Nana Lima, redactora de Gloss (Brasil). "Los festivales se han convertido en una pasarela igual de apetecible que Cannes o los Globos de Oro, pero cada vez se hace más difícil hacerse con nuevas tendencias desde que las cadenas de fast fashion hacen su propia guía de estilo festivalero", apunta.

Federica Palladini, que cubre el certamen para Elle Italia, afirma que "la moda influye a los festivales, pero éstos también influyen a la moda". Según cuenta, Coachella o Glastonbury "no solo necesitan un buen cartel de música", la prensa de tendencias se interesará en ellos "en función de las celebrities que vayan o de quién que esté al otro lado del escenario". Alicia Tan, que escribirá para Juice (Singapur) asegura que el atractivo reside en que "los festivales son mucho más accesibles que las pasarelas. Es gente real con estilos que vemos en las estanterías de las tiendas".

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Estilismos para todos los gustos en la jornada de puertas abiertas que ayer vivió el festival barcelonés.

Cecilia Díaz Betz

¿Existe el uniforme festivalero para este 2013? Tras el alud de coronas de flores y minishorts (todo un clásico) que vimos en Coachella hace unas semanas, las analistas de tendencias difieren de este concepto. Alicia Tan es optimista y no cree que el estilo festivalero se ciña a unas normas. "Aunque Coachella se ha convertido en el paradigma por el alud de celebrities e iconos de estilo que lo visitan, no creo que se hayan establecido uniformes específicos. Me gusta ver el eclecticismo que te encuentras en cada evento", apunta. Sofia Vigano, que llega para radiografiar el estilo del Primavera Sound para Vogue Italia, sí que pronostica un certamen marcado por "las tachuelas y las prendas a rayas", aunque asegura que en este festival lo importante es "ser muy retro" y propone "sustituir a estos musts por adornos florales sobre fondos de tartán".

¿Próxima parada? Según indican estas expertas, los festivales de estilo que no te puedes perder son: Fuji Rock, Sonar, Glastonbury, Exit Festival y Terraneo Festival. Que el ritmo (y el coolhunter de turno) no pare.

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Modelos y música: Verónica Blume se dejó ver ayer posando frente a las cámaras.

Cecilia Díaz Betz

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