Mitos y leyendas sobre las mujeres que han marcado Cannes

La escasa presencia de directoras enciende la polémica. ¿Hace lo suficiente el certamen para garantizar la visibilidad de las mujeres, más allá de la alfombra roja? Repasamos la historia del festival a través de las mujeres.

CANNES

¿Es machista el Festival de Cannes? Por lo menos, así lo considera la asociación feminista La Barbe, que han denunciado que solo una de las veinte películas que competirán desde hoy por la Palma de Oro esté dirigida por una mujer. "Que los responsables políticos tomen conciencia sobre la dominación masculina que reina en el sector y que actúen en consecuencia", ha exigido la asociación, que el año pasado se manifestó en la legendaria escalinata que da acceso al Palacio de Festivales para protestar por la reducida presencia de mujeres en Cannes. En la última edición, no hubo ninguna entre los directores en competición. En esta edición, la única que lo ha logrado se llama Valeria Bruni-Tedeschi, hermana de Carla Bruni, que intentará hacerse un hueco en el palmarés con Un château en Italie, donde relata la muerte de su hermano, enfermo de sida. "No me siento sola por ser la única mujer. Hay más mujeres cineastas en otros rincones del festival", responde Bruni-Tedeschi, apuntando a la sección paralela Un Certain Regard, en la que este año compiten seis directoras (entre ellas, Sofia Coppola con The Bling Ring).

En cualquier caso, el debate sobre la presencia femenina lleva varias temporadas abierto. O incluso varias décadas. ¿Qué papel ha cedido históricamente el festival a las mujeres? ¿Se debe esforzar el certamen en favorecer su visibilidad? ¿Y por qué no se apunta a la tendencia iniciada por Sundance en enero, cuando anunció una sección oficial perfectamente paritaria? Según las neofeministas de La Barbe, el 97% de los directores participantes en el festival, desde su fundación en 1947, han sido hombres. "La cuestión que se impone hoy es si disponemos de suficientes mujeres que se sienten acompañadas y apoyadas en su voluntad de convertirse en realizadoras", ha intervenido la portavoz del gobierno francés y ministra de los Derechos de la Mujer, Najat Vallaud-Belkacem, señalando sutilmente al festival como culpable.

Las mujeres no ocupan un lugar invisible en la historia del festival, aunque no siempre hayan figurado en él por su trabajo ni por su intelecto. Las imágenes de archivo de la época dorada del certamen, cuando los actores estadounidenses desembarcaban en la Costa Azul en crucero, describen a una larga galería de pin-ups y otras starlettes aficionadas a desfilar en paños menores por la Croisette. Por ejemplo, Simone Silva, escogida Miss Festival en 1954, que levantó el escándalo al quitarse el sujetador en una sesión de fotos junto a Robert Mitchum. Ese rol meramente cosmético todavía no es propio de otra época. Lo demuestran las desconocidas modelos que deambulan por las fiestas nocturnas en busca de una oportunidad o la presencia de celebrities sin oficio ni beneficio, como Paris Hilton y Kim Kardashian, asiduas del VIP Room, el club más exclusivo durante las doce noches que dura este festival.

topless

Simone Silva y Robert Mitchum.

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En la alfombra roja, siempre han sido ellas -y sus vestidos- las que han captado todas las miradas. Lo hicieron Sofia Loren y Grace Kelly, que visitó por primera vez el festival pocos años antes de convertirse en monarca, solo unos kilómetros al este de Cannes. La misma expectación generan hoy Angelina Jolie o Nicole Kidman, escogida en esta edición para formar parte del jurado, en el que cada año figura una actriz susceptible de representar al mundo de la moda en la alfombra roja, convertida en campo de product placements para toda marca que se precie. O cómo la moda consigue infiltrarse incluso en un mundo tan aparentemente impropio como el del cine de autor.

Sophia Loren

Sophia Loren en el Festival de Cannes en 1959.

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Existe otro reducto históricamente dominado por mujeres: el cargo de maestra de ceremonias en las galas de apertura y de clausura, que ha recaído sin excepción (o casi: Vincent Cassel lo hizo una vez y el cómico Édouard Baer, dos) en una joven actriz convertida en embajadora internacional del ideal francés de mujer. Tras Mélanie Laurent y Bérénice Bejo, este año toma el relevo Audrey Tautou. El ejercicio de presentación en Cannes ofrece visibilidad y prestigio, pero puede girarse en contra de su protagonista. Le sucedió a Sophie Marceau en 1999, cuando tenía que entregar la Palma de Oro a los hermanos Dardenne. Decidió improvisar un discurso algo delirante que disparó las alarmas. ¿Qué droga había consumido? "Salía de ver a niños enfermos en un hospital. Quise hablar de lo que sucedía fuera de la burbuja del festival, pero me hice un lío y me salió mal", se justificaba Marceau hace un par de años. Su discurso sigue siendo ridiculizado hoy en Francia por todo cinéfilo con memoria.

Si nos centramos en el Palmarés, la proporción entre hombres y mujeres se invierte de manera radical. Solo una mujer ha conquistado los máximos honores: la australiana Jane Campion, ganadora en 1993 por El piano, que se hizo con la Palma de Oro y la catapultó hacia una breve gloria hollywoodiense. En la composición de los jurados sucede algo parecido. Solo nueve mujeres han presidido el jurado oficial a lo largo de las 66 ediciones del festival. La primera fue Olivia de Havilland en 1965. Jeanne Moreau lo sería dos veces, en 1975 y 1995. Por méritos propios, pero también porque, supuestamente, el presidente del certamen, Gilles Jacob, estaba enamorado de ella. En sus memorias, Jacob describe a la actriz con la definición que Truffaut hizo de ella: "Tiene lo mejor de una mujer y de un hombre, pero sin los inconvenientes de ambos". Moreau también ganó el premio de interpretación en 1960 y ha sido maestra de ceremonias en tres ocasiones.

Las presidentas del jurado han dado lugar a todo tipo de leyendas. La escritora Françoise Sagan desembarcó en Cannes para presidir el jurado en 1979, después de diez años sin haber visto una sola película, según confesó. Fue una edición marcada por la presencia de monstruos como Francis Ford Coppola, Werner Herzog, Andrej Wajda o Terrence Malick. Apocalypse Now parecía la gran favorita, pero Sagan obligó al jurado, en una reunión de deliberación tensa, a compartir el premio con El tambor de hojalata. Acto seguido, abandonó su hotel sin pagar una factura de miles de francos del minibar y del servicio de habitaciones.

Pero la presidenta que más difícil lo puso debió de ser Isabelle Adjani, que aceptó hacerse cargo del jurado en 1997. En primer lugar, impuso la condición de decidir en la composición del mismo (incluyó a Tim Burton, Paul Auster, Gong Li, Mira Sorvino, Mike Leigh y Nanni Moretti). Además, exigió que Catherine Deneuve (otra de las reinas del certamen, que nunca ha aceptado presidir el jurado pero se ha convertido en presencia semiobligatoria) le cediera a su guardaespaldas, que el alcalde de Cannes le dejara utilizar su camerino y que el festival cubriera los siguientes gastos: trayecto en Le Train Bleu (lujoso tren nocturno, equivalente francés del Orient Express, que dejó de circular en 2007) para su secretaria personal, su ama de llaves y su hijo, microondas para cocinar su régimen ultraproteínico cuando así lo deseara e instalación de varias líneas telefónicas y de dos faxes. Además, exigió al resto del jurado que desayunara pimientos y rábanos y que vieran las películas a la misma hora que ella, en el pase de las 8 de la mañana aborrecido por los festivaleros más noctámbulos.

Pero si estas leyendas (difícilmente verificables) respecto a las mujeres que han ostentado el máximo poder ejecutivo en La Croisette se multiplican, puede que también sea por reflejo machista. Eso afirma Isabelle Huppert, que generó todo tipo de rumores sobre su supuesto autoritarismo al frente del jurado en 2008. Aseguran que la actriz impuso conceder a su amigo Michael Haneke como ganador de la Palma de Oro, frente a un jurado que hubiera preferido al director francés Jacques Audiard. "Es totalmente falso. Se lo inventaron literalmente todo. Nunca había sentido semejante impotencia ante la difamación", respondió el año pasado la actriz francesa a S Moda. Antes de concluir con una reflexión reveladora: "¿Se dan cuenta de que ese tipo de rumores nunca aparecen cuando el presidente es un hombre?".

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Jane Campion, la única mujer que ha ganado la Palma de Oro.

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Sofia Coppola

Kirsten Dunst y Sofia Coppola en la edición de 2006.

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