Mia Wasikowska: “Trabajar en cine no tiene nada de glamuroso”

Comparte cartel con Julianne Moore en 'Maps to the stars'. Es solo uno de los proyectos con los que sorprenderá este año. Aprendan a pronunciar su apellido porque ha llegado para quedarse.

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Foto: Getty

Todos los focos se concentrarán en Julianne Moore, pero puede que el personaje más fascinante de Maps to the stars –la nueva película de David Cronenberg, que llega a la cartelera este viernes– sea la joven pirómana a quien interpreta Mia Wasikowska. A los 25 años, la actriz australiana vive su mejor momento en Hollywood, donde ya ha logrado convertir su rostro indescifrable, situado en algún punto entre la candidez y la depravación, en marca de fábrica. Tras rodar con Tim Burton, Jim Jarmusch y Park Chan-wook, Wasikowska suma y sigue. Sus próximas películas serán Tracks, que ha rodado en el bush australiano con Adam Driver (Girls); The Double, adaptación de la novela de Dostoievski que protagoniza junto a su pareja, el actor Jesse Eisenberg; una nueva adaptación de Madame Bovary; y Crimson Tide, lo nuevo de Guillermo del Toro, un relato fantástico en el que encarnará a una escritora decimonónica junto a Tom Hiddleston y Jessica Chastain. Aprendan a pronunciar su apellido: Mia Wasikowska está aquí para quedarse.

¿Cualquier parecido con su personaje en Maps to the stars es pura casualidad?

No me reconocí en ella, pero me gustó mucho la idea de interpretar a una psicópata, una persona que no se ve a sí misma como la ven los otros. Me gustó interpretar a un personaje que inspira miedo en los demás. Fue divertido.

¿Comparte la turbia visión de Hollywood que da la película?

Mi manera de ver Hollywood es muy distinta, porque ha sido genial trabajar allí y conocer a ciertas personas. Pero hay cosas en el guion que me resultaron muy familiares. La de Cronenberg es una versión exagerada, como sacada de un delirio febril, pero también refleja una realidad. Cualquier industria repleta de personas ambiciosas, poderosas, solitarias y asustadas tiene unos cimientos así de inestables.

¿Cómo logra alcanzar esa estabilidad, si su trabajo no se la proporciona?

Yo vivo en Sídney y no en Los Ángeles, y tiendo a volver a casa entre rodaje y rodaje. Así es como logro algo de estabilidad. Mi método consiste en escucharme a mí misma y mantenerme en contacto con quien soy en realidad y con lo que quiero. Tener una vida al margen de la industria del cine es importante.

¿Recuerda su primera vez en Hollywood?

Fue deprimente. Fui para pasar un casting para la serie En terapia a los 16 años. Me acompañó mi madre. Nos quedamos en un hostal en Hollywood Boulevard. Recuerdo haber pensado que era un lugar horrible. Yo esperaba palmeras y gente patinando junto a la playa, como en las series de televisión. El lugar me pareció horripilante. Después he conocido una parte bonita, pero la primera vez lo odié. Y, de todas maneras, nunca viviría allí.

¿Hasta qué punto En terapia lo cambió todo?

Es el papel más largo que haya interpretado nunca. En total, estuve cuatro horas seguidas delante de la cámara. Eso es lo bueno de la televisión. No me importaría volver si me vuelven a ofrecer algo así.

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Mia Wasikowska y Julianne Moore en ‘Maps of the stars’.

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¿Qué hizo cuando la llamó David Cronenberg?

Decidí ver algunas de sus películas. Siempre está bien hacer algo así, porque te ayuda a entender el estilo del director y te hace tener un conocimiento más profundo de lo que intentan hacer. No las he visto todas, pero mis favoritas son La mosca e Inseparables.

Habiendo visto sus películas, se le presupone un director difícil.

En realidad, es un hombre muy agradable. He llegado a una conclusión: cuanto más oscuras son las películas de un director, más simpáticos, tranquilos y modestos son. Los directores más oscuros son las personas más normales. Me parece muy sana su manera de tratar con esos temas a través del cine. Creo que me perturbaría mucho más un director que hiciera pequeñas películas de lo más dulce.

Existe una secuencia en la película, ese momento escatológico en que Julianne Moore se sienta en el retrete, que ya es de culto. Cronenberg ha dicho que enseñó el guion a otras actrices y todas tenían “grandes problemas” con la escena. “En cambio, con Julianne ni siquiera hubo que hablarlo”, ha dicho.

Fue una de esas escenas que te mueres de ganas de rodar, pero debo decir que después de filmarla nos sentimos algo aliviadas. Julianne es genial y no tiene miedo de nada. Es impresionante ver cómo se ha volcado en esta película.

¿Cómo se ve a sí misma como actriz a la edad del personaje de Julianne Moore, una actriz desesperada por sus problemas para conseguir papeles?

No lo sé. Ligeramente feliz, espero.

Ha interpretado a grandes heroínas literarias, como en Alicia en el país de las maravillas, Jane Eyre o Madame Bovary, de próximo estreno. ¿Qué la conduce hacia este tipo de papeles?

Igual que me gusta trabajar con grandes directores, como David Cronenberg o Jim Jarmusch, también me gusta hacerlo con grandes textos. Cuando me ofrecen cosas como Madame Bovary, no se me pasa por la cabeza rechazarlo. Me encanta ese personaje. Es una antiheroína que polariza al lector. Hay algunos que simpatizan con ella y otros que la consideran una zorra [risas].

¿No es duro enfrentarse a papeles sobre los que todo el mundo tiene una imagen predefinida?

Mientras seas consciente de que es así, no me supone un problema. Nunca espero que a todo el mundo le guste lo que hago. Nunca me digo: “¡Qué genial, a todo el mundo le va encantar mi actuación!”. Si piensas eso, es inevitable que te sientas decepcionada. En cambio, si no tienes ninguna expectativa, te suele salir mejor en la vida. Por otra parte, nunca tendría la pretensión de querer interpretar versiones definitivas de personajes como Alicia o Jane Eyre. Como mucho, me digo que está bien formar parte de una película que hará revivir esas novelas y que tal vez hará que la gente reconecte con esos libros. No sé si ayuda, pero me gusta pensar que sí.

El director Edward Zwick dijo una vez que la escogió para su película Resistencia cuando era una auténtica desconocida por “la vivacidad de su vida interior”. ¿Sabe a lo que se refería?

No tengo ni idea.

Tal vez a que desprende algo distinto a las demás actrices de su edad. Por ejemplo, después de Alicia en el país de las maravillas rechazó los papeles de joven ingenua para escoger otros más oscuros y torturados. Supongo que no es casualidad.

Es verdad. Tal vez hacer películas tan oscuras sea mi forma de rebelarme… Recuerdo que, después de Alicia en el país de las maravillas, me llegaron infinitos guiones donde la protagonista era descrita como “una chica pálida y con ojeras”. Nunca he escogido mis papeles desde el punto de vista físico, pero sí me he sentido atraída hacia los que me resultaban algo diferentes. Aunque es posible que, si los agrupamos a todos, sí que se parezcan un poco… En cualquier caso, no tengo la sensación de haber hecho nada que no me apeteciera. En mi opinión, he elegido lo obvio. Soy, ante todo, una fanática del cine. Y lo soy gracias a mi madre, que se pasó toda mi infancia haciéndome ver grandes películas.

¿Cuáles le inspiraron?

Hay cuatro interpretaciones que siempre cito: Gena Rowlands en Una mujer bajo la influencia, Holly Hunter en El piano, Juliette Binoche en Azul y Emily Watson en Rompiendo las olas.

¿Le gustaría rodar con Lars von Trier?

No lo tengo claro. Depende de lo que me pida. Me gustan los directores precisos y estrictos, siempre que no se comporten mal o te humillen. Ahora acabo de rodar con Guillermo del Toro. Es un tipo excelente. Es muy preciso, pero también le gusta escuchar las opiniones de los actores. Reúne lo mejor de cada lado.

Tampoco ha escogido nunca papeles de mujer florero. Tampoco debe de ser casualidad.

No, es una decisión consciente. De hecho, me gustaría rodar más con mujeres directoras. Es curioso que en las escuelas de cine haya más mujeres que hombres, pero que luego nadie las contrate. Hay que provocar un cambio respecto a estas cuestiones, aunque supongo que tiene que venir de la sociedad en general y no solo del cine.

Empezó como bailarina. ¿Lamenta no haber seguido por ese camino?

A veces lo echo un poco de menos. Me gusta cómo bailar te hace sentir. Y supongo que me ha ayudado en la interpretación, porque la danza te hace ser consciente de todos los músculos que hay en tu cuerpo. Aprendes que moviendo solo uno de ellos puedes alterar toda tu expresión corporal. Ahora ya no bailo. Hago pilates y yoga, aunque no se me da muy bien. No tengo tiempo para hacerlo regularmente. Lo que más me gusta hacer en mi tiempo libre es pasear en la playa, cerca de mi casa en Australia. Y también ver a mis amigos, claro. Cualquier cosa que no implique pensar en el cine está bien [risas].

La mayoría de actrices de su edad son incitadas a convertirse en iconos de estilo. Usted misma fue imagen de Miu Miu en 2012. ¿Cómo lleva la parte glamurosa de su trabajo? A veces se diría que se resiste a ella…

A mí no me parece un trabajo nada glamuroso. A menudo me encuentro en situaciones que hacen que me pregunte qué le verá la gente de glamuroso, divertido o excitante a este oficio. ¿Cuál fue la última? Recuerdo que en el rodaje de Tracks entraba en maquillaje, me ensuciaban la cara y luego me sacaban fuera para rodar a temperaturas infernales. Incluso cuando, desde fuera, puede parecer glamuroso, como en una alfombra roja, en realidad es incómodo. Por lo menos, esa es mi experiencia al respecto.

En Maps to the stars, su personaje entra en contacto con Carrie Fisher gracias a Twitter. ¿Qué opina usted de las redes sociales y de la importancia que han cobrado en el mundo de hoy?

La verdad es que no utilizo ninguna. Pero tengo e-mail [risas].

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Mia Wasikowska en ‘Maps of the stars’.

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