«Mi novio me regaló mi primer móvil para controlarme»: Naomi Campbell recuerda con Cindy Crawford su relación tóxica

La supermodelo más conflictiva comienza su programa de entrevistas con su compañera y amiga rememorando sus comienzos. ¿Ocupará el puesto de Oprah Winfrey gracias a la cuarentena?

Cindy Crawford y Naomi Campbell en una fiesta en Nueva York en 1992. Foto: getty

Con la cuarta ola feminista batiendo todavía con fuerza y en pleno 2020 queda cada vez más claro qué relaciones son sanas y cuáles no. Si cuestiona tu ropa, tus amistades o tus salidas y quiere saber qué haces, dónde estás y con quién a cada momento, las alarmas saltan.

En los años noventa, sin embargo, el amor romántico no se situaba en el punto de mira constante. Si a día de hoy, según el CIS, todavía uno de cada cuatro jóvenes españoles ve como normal el control constante en una pareja, es posible imaginar las cifras de entonces, cuando todavía no se estudiaban estas percepciones y algunos comportamientos eran aceptados socialmente.

De esas concepciones erróneas no escapaba nadie. Ni siquiera las estrellas más populares. Ni las supermodelos, como acaba de revelar Naomi Campbell. En la primera edición de su programa de entrevistas en la Red, No filter with Naomi, la británica invitó a su amiga y compañera de profesión Cindy Crawford a compartir una charla en la que recordaron sus comienzos en la profesión.

La conversación parecía banal. Se centraba en su relación con los fotógrafos de entonces (Richard Avedon, Helmut Newton) o con los diseñadores. Hasta que llegaron al tema de los móviles. Ocurrió justo después de que la estadounidense contara a su amiga los tres consejos que le ha dado a su hija, la también modelo Kaia Gerber, para ejercer sobre las pasarelas. «Sé puntual, estudia el porfolio de los fotógrafos con los que trabajes para saber qué te van a pedir y deja el móvil a un lado en el backstage. Conecta con quienes te maquillan y peinan, porque probablemente serán tus amigos».

En ese punto, Campbell añade que ellas no tenían móviles y que el contacto personal importaba. Crawford  aprovecha para recordar que su amiga fue la primera en disponer de uno de estos dispositivos. «Sí, mi novio me regaló mi primer móvil para saber dónde estaba en todo momento y localizarme», confiesa la que fuera una de las modelos más cotizadas. Cindy Crawford sigue con el tema y rememora lo que le costaba a su colega prestar su teléfono cuando alguien se lo pedía. «Era tan caro llamar», recuerda. Pero no era ese el motivo por el que su amiga no compartía el móvil. Y ella se lo aclara: «Sí, costaba mucho. Pero también estaba aterrorizada por si justo llamaba mi novio y no me encontraba u otra persona lo cogía. No sabía qué podía pasar». Tras esta confesión, la maniquí se apresura a zanjar el tema para continuar con la charla distendida. «Sea como fuese, eso ya se acabó».

El rechazo a su lunar y el derroche noventero

Antes de llegar a la confesión de Naomi Campbell sobre la relación tóxica que mantuvo, Cindy Crawford se sinceró sobre otro aspecto: su famoso lunar. Reveló que de niña lo odiaba y que por tanto no se enfadó cuando  empezó a moverse para trabajar como modelo en Chicago y le dijeron que se lo quitara. «Mi primera agencia de modelos, muy pequeña y de la que no recuerdo el nombre, me recomendó eliminar mi lunar. Mi madre lo evitó. Me dijo: ‘Está bien, pero ten en cuenta que sabes cómo te ves ahora, pero no sabes cómo te quedará la cicatriz'».

Lo mantuvo, pero se encontró al inicio de su carrera con que lo eliminaban en las fotografías. «Lo retiraban cuando trabajaba en Japón y lo quitaron en mi primera portada en la edición británica de Vogue», cuenta. La edición estadounidense de la revista, en cambio, mantuvo en la primera portada de la supermodelo intacto el lunar. «Al verme en primera plana con él, creo que ayudé a muchas mujeres y niñas a sentirse cómodas con sus pecas. Pasó de ser lo que nos generaba inseguridad a lo que nos hacía destacar».

En otro momento de la conversación, Naomi Campbell señala el derroche que se vivía en esa época en el mundo de la moda. «Los diseñadores eran muy generosos. Si veías un outfit que te gustaba y decías ‘Lo quiero’, te lo regalaban», dice. Su compañera le espeta entonces  que a ella se le daba mejor eso que al resto. «Pero sí, es verdad que podías quedarte un bolso o una chaqueta que te gustaba». Con las sucesivas crisis económicas que se han vivido desde esa época de esplendor, todo ha cambiado. «Ahora no sucede», acepta Campbell.

Con esta primera entrevista y una segunda ya publicada, con el diseñador Marc Jacobs, la supermodelo ha seguido los pasos de Miley Cyrus, que también realiza un programa semanal con invitados de excepción. ¿Se convertirán la maniquí y la cantante en las Oprah Winfrey y Ellen DeGeneres de la cuarentena? Los entrevistados de alto copete, un canal donde transmitir, el interés de los medios y las audiencias disparadas ya los tienen. El tiempo determinará en qué quedan estos experimentos.

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