El gesto de independencia tras el vestido blanco de Meghan Markle en su esperadísima reaparición en el Jubileo de Isabel lI

Los miembros de la Familia Real Británica tienen por costumbre vestir siempre diseñadores británicos en las grandes ocasiones. Pero Meghan Markle ya no es oficialmente miembro de esa Familia, por lo que se pone lo que quiere.

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    Decía ayer la periodista y crítica de moda del New York Times, Vanessa Friedmann, que quizá lo más impactante de la aparición de Harry y Meghan en un acto oficial de la Familia Real Británica fue "lo poco impactante que resultó". La pareja quiso dar una pátina de absoluta normalidad a su presencia en la londinense catedral de San Pablo con motivo del 70 aniversario de la subida al trono de Isabel II y para lograrlo apareció en escena como si "el cisma americano" jamás hubiese tenido lugar.

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    A la sensación de normalidad contribuyó el hecho de que aparecieron adaptándose a la perfección al código de vestimenta habitual en los actos oficiales: él con un chaqué adornado con sus condecoraciones correspondientes, ella perfectamente coordinada con su cuñada, Kate Middleton, quien para la ocasión escogió un amarillo pastel. Markel, por su parte, blanco roto.

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    Si bien en ocasiones anteriores las elecciones de Markle para los grandes actos protocolarios habían suscitado comentarios maliciosos entre la prensa especializada (como en su primer Trooping the Colour, cuando se puso un escote palabra de honor y la crítica consideró que se trataba de un corte inadecuado), todo en la selección del outfit en esta ocasión decía "paz". Hasta los códigos cromáticos.

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    Sin embargo, un detalle contenía cierta dosis de "independencia", como calificó al gesto de nuevo la periodista Vanessa Friedmann. El hecho de que Meghan Markle escogiese un traje  alta costura de Dior para esta aparición, cuando es una norma no escrita pero férrea que los miembros de la Familia Real han de vestir diseñadores británicos, significa un cambio en su actitud y una declaración de intenciones: ya no soy parte de The Firm, me visto como quiero.

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    Friedman ha comparado esta actitud estilística con la de Diana de Gales, quien empezó a aportar guiños audaces su característico e imitadísimo estilo propio una vez se hubo divorciado.

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