‘Manspreading’: el año que se juzgó a los hombres que se abren de piernas

La palabra que define a la invasión de espacio masculina, especialmente en el transporte público, se gana un puesto en la lista de finalistas del diccionario Collins.

‘Manspreading’: el año que se juzgó a los hombres que se abren de piernas

El juicio al desparrame masculino en el transporte público, una de las palabra del año. Foto: Instagram/ #manspreading

Manspreading: dícese de cuando un pasajero (hombre) abre tanto sus piernas al estar sentado en el autobús o un vagón de transporte público que ocupa el espacio del pasajero sentado a su lado. Oseáse, esos tipos que deciden abrirse de piernas y ocupar dos asientos (o incluso tres) sin importarles un pimiento si están invadiendo tu espacio personal. Sin traducción oficial al español, este anglicismo se ha convertido –al igual que dadbod (fofisano) o ghosting (eso que le hizo Charlize Theron a Sean Penn)– en finalista a palabra del año del Collins Dictionary. Aunque la ganadora ha sido Binge-watching (lo que vendría a ser un ‘atracón de series’, o verse una temporada del tirón desde el sofá, deporte favorito en tiempos de Netflix), el diccionario británico ha querido reconocer los dos años de activismo virtual (e incluso institucional) contra esos sujetos empeñados en desparramarse sobre el asiento del metro para incredulidad, resignación y hastío del resto de viajeros.

Todo comenzó el 8 de mayo de 2013, cuando se lanzó el Tumblr Men Taking Up Too Much Space on The Train (hombres que ocupan demasiado espacio en el metro) y que recogía simplemente eso, instantáneas de adultos con las piernas abiertas en los vagones de metro de Nueva York. Según Known Your Meme, la popularidad de las fotos fue creciendo y a finales de año ya apareció el blog One Bro, Two Seats, otro Tumblr dispuesto a ir un paso más allá para «avergonzar públicamente a gilipollas mediante el photoshop». ¿Cómo? Colocando cualquier objeto imaginable entre las piernas de los sujetos culpables y dando pie a series tan desopilantes como éstas:

Foto: Tumblr/ One Bro Two Seats

Foto: Tumblr/ One Bro Two Seats

El blog Saving Room for Cats (guardando espacio a los gatos) también fue uno de los más populares ese año, cuando aprovechó el hueco ocupado por estos señores para ‘photoshopear’ al animalico favorito de Internet:

Chistes visuales aparte, el término manspreading no apareció hasta agosto de 2014, cuando un blog de noticias de Nueva York decidió bautizarlo como Man Spread (desparrame masculino) y ahí empezó la locura. Un mes después, la federación de transporte de Nueva York anunció una campaña de sensibilización contra el manspreading (lanzada en enero de 2015) y el New York Times se hizo eco  del movimiento con el titular Tío, cierra tus piernas. El término ha alcanzado tales cotas de popularidad que hasta las figuras públicas no se han librado de ser señaladas como manspreadrers, veáse Bill Clinton en la portada de Esquire:

Aquí Bill Clinton, practicando (sin saberlo y como bien han parodiado en Internet) el 'manspreading' en su mítica portada de 'Esquire'. Foto: Esquire/ imgur

Foto: Aquí Bill Clinton, practicando (sin saberlo y como bien han parodiado en Internet) el ‘manspreading’ en su mítica portada de ‘Esquire’. Foto: Esquire/ imgur

Y Tom Hanks, que fue pillado en el metro ocupando dos asientos e Internet no perdió la oportunidad de ridiculizarlo (hay casi 10.000 entradas en Google al respecto). Él se vengó del escarnio cuando visitó el late night de James Corden, y entonó un «oíd, idiotas de internet, el tren estaba medio vacío, había muchísimo espacio».

Que el diccionario Collins haya resaltado la labor activista contra el esparcimiento masculino no es casualidad. 2015 ha sido ese año en el que se se perdió definitivamente la vergüenza (especialmente en lo virtual) a denunciar actitudes relacionadas con el «privilegio masculino». Auspiciados por la voluntad de convertirse en virales, rotativos y diversas webs han jugado al ¿Qué pasa si una mujer hace (inserte aquí cualquier actitud como tradicionalmente masculina) como lo haría un hombre? El intercambio de roles de género, ese fenómeno que da tanto clickbait y que además es tremendamente efectista para propagar el activismo feminista, también ha probado el manspreading. Lo hizo la web MiC, que no dudó en mandar a un hombre y una mujer para practicarlo y grabar las reacciones de la gente. Cuando ella lo hacía, la gente tomaba fotografías y las subía a las redes sociales. Cuando tocaba el turno de él, y pese a estar ocupando tres asientos en un vagón lleno, el resto de pasajeros ni se inmutaba y permanecía de pie. El Evening Standard hizo el mismo experimento en el metro londinense con resultados similares.

No todos parecen cómodos con la causa de señalar la invasión masculina de espacio bajo el hashtag #manspreading (en Instagram hay más de 7.000 fotos etiquetadas así). El propio diccionario Collins reconoce que también existe el she-bagging (cuando una mujer ocupa demasiado espacio con sus bolsas) pero, según aluden los académicos, «es mucho más fácil preguntar a una dama que aparte a su bolsa de la compra que preguntar a un hombre si puede cerrar sus piernas». Vaya con los artífices del Collins, al final serán unos mansplainers de manual.

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