Los León, la familia unida jamás será vencida

El 30 de abril llega la esperada segunda entrega de las aventuras de Carmina Barrios, progenitora de Paco y María León y reina madre de un clan de artistas que parece no tener límites.

Familia León

Foto: Daniel Alea

Carmina Barrios es la jefa. Así aparece registrada en la agenda del móvil de su hija, María León, y como tal ejerce cuando la familia se reúne en público en las contadas ocasiones en las que lo hace. La última vez fue en el pasado Festival de Cine de Málaga, donde presentaron la esperada Carmina y amén. «La gente hacía reventa de entradas a las puertas del Teatro Cervantes», comenta asombrada María. Un punto más que puede sumar Paco León a esta gran aventura cinematográfica familiar.

Todos están ahí, al pie del cañón, aunque pocos seguidores conocen sus nombres, a excepción de los hermanísimos, Paco y María, ganadora de la Concha de Plata y del Premio Goya a mejor actriz revelación por La voz dormida (2011).

Ambos afirman tener muy claro que el único ingrediente de su profesión que la jefa no debe probar en exceso es la sobreexposición pública. Porque, como dice el director y actor: «Carmina es mi particular Marlene Dietrich. Y la frescura que tiene solo se desgasta de una manera: abusando de ella».

Estaba claro que la protagonista interesaba más allá de las paredes de su casa sevillana. «Yo notaba que el público tenía ganas de más, así que se me ocurrió una segunda parte tirando del hilo de una de las reflexiones que ella hace al final de la película», cuenta el director. En esta ocasión, su marido muere y Carmina decide guardar el secreto dos días para cobrar la paga extraordinaria. Todo lo que se diga más allá es destrozar la historia.

Las cosas han sido distintas en esta oportunidad. Paco ha contado con 600.000 euros y cuatro semanas de rodaje. «Hemos realizado una propuesta más cinematográfica, menos en clave de falso documental. Y en lo referente al guión, Carmina y amén es más ficción, tiene una trama más sólida, con más actores. El lenguaje de la protagonista también llega más lejos, y ella evoluciona», resume Paco.

Para entender en su justa medida lo que supone la llegada a los cines el próximo 30 de abril de la segunda entrega de esta saga, hay que hacer un breve recordatorio de lo que supuso Carmina o revienta hace dos años. Aquel experimento rodado en 11 días con 40.000 euros, dos cámaras digitales «y la única aspiración de que al menos llegara a verse en algún sitio», recuerda Paco, terminó su carrera comercial con más de 800.000 euros recaudados y casi medio millón de espectadores. Todo gracias a un sencillo estreno multiplataforma que constituyó un hito al llegar el mismo día a cines, videoclubs online y DVD. Sin olvidar los tres premios previos que logró en el festival malagueño (mejor actriz para Carmina, el especial del jurado y el del público) y las tres candidaturas posteriores a los Goya (mejor director novel, mejor actriz revelación y actriz de reparto para María León).

Familia León

María actúa en la serie Con el culo al aire (Antena 3) y va a estrenar la cinta Marsella. Paco termina Aída y en septiembre rodará Embarazados.

Daniel Alea

Esta vez el dinero no ha salido de su bolsillo, sino de Telecinco Cinema (detrás de fenómenos como Lo imposible o el reciente taquillazo Ocho apellidos vascos). «Reconozco que me venía bien, pero puse como condición que me dieran libertad total en el rodaje y a la hora de distribuir la película. No quería productores, sino cómplices. Y estoy encantado porque ha sido justo así, un experimento dentro de la industria», comenta Paco.

Si el presupuesto se ha multiplicado por 15, las expectativas también. Pero ni entonces ni ahora hablamos de una película al uso. «¿Sabes qué pasa?», continúa Paco. «A mí me parece una especie de juego, como si se tratara de actividades extraescolares. Me mueven más las ganas que la responsabilidad. Estoy como cuando le ponía los Reyes a mi hermana… deseando que se despertara por la mañana para ver los regalos. Estoy expectante por saber si gusta. Y si lo hace la mitad de lo que me gusta a mí, soy feliz».

María siempre dice que quien descubrió el animal escénico que es Carmina no fue su hermano ni tampoco ella, sino su padre, Antonio, que aparece anecdóticamente durante unos segundos en las dos películas. Su tío Paco es quien se ha encargado de interpretarlo en las dos ocasiones, ya que el progenitor nunca tuvo vocación de actor, prefiere ver los toros desde la barrera.

«Cuando Carmina era joven tenía una cintura estrecha, unos ojazos verdes y una melena morena que provocaba que se la rifara todo el barrio. Pero ella solo le hizo caso al que le ofreció medio bocadillo de jamón en un baile», dice su hija. Con su marido trabajando de sol a sol en una venta, crió a sus tres hijos (el tercero, Alejandro, también aparece en las dos películas, aunque no se dedica a la actuación) «y pasó de ser una joven refinada a convertirse en la mujer que hoy conoce media España», explica María León.

Algunos de los avatares que Paco relata en el filme son reales, otros son exagerados y muchos, directamente, inventados. El mérito está en que todos funcionen al mismo nivel. «Si normalmente me apunto a un bombardeo, ¿no lo voy a hacer si me lo pide mi hijo? Una y mil veces. Nunca he tenido miedo, solo hacía lo que él me decía», cuenta la protagonista relajada.

Su paso por el último Festival de Málaga demostró la expectación que ha generado esta segunda parte: además de los llenos en los distintos pases, la cinta se llevó los premios al mejor guión y mejor actriz de reparto para Yolanda Ramos.

Las anécdotas: Paco León (no está claro si en clave irónica o no) comentó que el Festival de Cannes se había interesado por su proyecto. También que estuvo a punto de contar con la duquesa de Alba para una escena de la película, «pero su estado de salud lo impidió», recuerda.

Familia León

El fenómeno cinematográfico de Carmina Barrios se basa en que se mueve entre la realidad y la ficción.

Daniel Alea

Eso sí, esta vez el estreno será solo en cines, siguiendo el modelo convencional, por mucho que Paco León haya intentado ofrecer una alternativa. «La industria tiene unas maneras muy sólidas de funcionar y no solo basta con querer. Lo que hice con la anterior se pudo porque era muy barata, y yo era muy conocido. Estaba solo con mi dinero y podía tirar de eso, así que arriesgué y salió bien. Ahora cuentan más cosas y, además, repetirme no me gusta».

Yolanda Ramos y Teresa Casanova, la madre de Eduardo Casanova (Fidel en la serie Aída), son las incorporaciones extrafamiliares de este Carmina y amén, mujeres con las que Paco León tiene años de relación. La primera procede del mítico Homo zapping de Antena 3 y a la segunda la conoce porque durante 10 años ha llevado a su hijo al rodaje de la serie de Globomedia, que actualmente graba sus últimos capítulos.

El resto del reparto procede de la primera entrega. Todos forman algo más que una familia. Paco Casaus, quien interpreta al marido de Carmina, es el compadre de los León, que en Andalucía es lo mismo que tener un vínculo de sangre. Él y Antonio coincidieron en el servicio militar y nunca más se separaron. Sus respectivas mujeres, Carmina y Ana María García, son amigas desde que se conocieron. Ellos son el tío Paco y la tía Anita. Y si no cabe duda de que el primero es un artista (se graba en la retina la frase que pronuncia sentado en un banco en la primera entrega: «La vida es tan bonita… que parece de verdad»), la segunda cuenta su amistad con la reina Sofía con la misma naturalidad con la que cocina un caldo de puchero.

Porque el glamour que rodea a la fama de sus hijos no es lo que ha hecho que Carmina se deje convencer para este proyecto. No le puede resbalar más todo lo que conlleva la popularidad: apenas ha acudido a galas, tampoco acompañó a María a recoger la Concha de Plata a San Sebastián ni se sentó a su lado en los premios de la Academia, aunque el Goya estaba cantado para ella. Prefirió ver la ceremonia por la televisión en el sofá de su hija en Madrid, y esperar a abrazarla cuando llegó a casa. Para la jefa, llevar su vida con naturalidad, delante y detrás de la cámara, es vital.

María cuenta que, si de algo le ha servido este rodaje, es para darse cuenta de que cada día se parece más a su madre: «No sabría cómo explicarlo, pero siento que me voy carminizando». Si la actriz termina siendo la jefa, solo los años lo dirán. Ya lo explica Paco: «Interpretar puede ser muy fácil, o imposible».

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