Lo que dejó el grunge: un cadáver bonito y unas guapas herederas

Nadie habría dicho que el movimiento musical más destructivo de las últimas décadas daría algún fruto positivo años después y mucho menos en forma de niña mona. Y es que bajo la etiqueta de grunge -que significa, literalmente, mugre- se agruparon bandas torturadas y, algunas de ellas, con finales nada felices. El más llamativo, quizá porque lo protagonizó quien fuera la cabeza más visible de esta corriente, fue Kurt Cobain, líder de Nirvana. En el momento álgido de su carrera, en 1994, se volaba la tapa de los sesos con solo 27 años y dejando a Courtney Love como la viuda oficial del rock y con una niña en brazos. Este mes se cumplen 20 años del lanzamiento de Nevermind, aquel segundo álbum de este grupo que supuso el reconocimiento mundial de este género.

Kurt dejaba a una pequeña huérfana, Frances Bean, fruto de su tortuosa relación con la cantante de Hole. Tenía dos añitos y le esperaba un futuro incierto a cargo de esa madre de carácter más bien inestable. Poco se supo de su infancia hasta que hace unos años reapareció. Era el vivo retrato de su padre. Courtney comenzaba a pasearla por las fiestas con una suerte dispar: la niña conseguía una cierta popularidad, pero no era precisamente una princesa guapa y delicada. A Frances le faltaban un poco de clase y estilo. Además, la relación con su madre estaba muy lejos de ser perfecta, ya que ambas terminaron por sacarse los colores vía Twitter, con pérdidas de custodia incluidas.

Un sospechoso aumento en los labios de Frances hacía pensar que sus relaciones con la Love habían mejorado. No en vano, la cantante es experta en estas lides. Pero la pequeña Cobain no quiso quedarse ahí.

Este mes de agosto era Hedi Slimane quien la retrataba mostrando su cara más madura e indie. Había que reconocer que la adolescente había mejorado bastante su aspecto perdiendo algo de peso, normalizando el tamaño de sus labios y tatuandose como buena mujer de su tiempo. Era su decimonoveno cumpleaños y su puesta de largo oficial. Un par de semanas después venía otra gran revelación: Frances Bean tenía, además, glamour. La había retratado Rocky Schenck, conocido por sus imágenes de inspiración años 30. ¿Será el espaldarazo definitivo de Cobain para iniciar una carrera como modelo? Desde luego, es un buen comienzo.

FrancesBean

La parte más indie de la hija de Kurt Cobain.

Hedi Slimane

Hay otras bandas grunge -menos malogradas- que ya han hecho su aportación al mundo de la moda con sus retoñas. Una de las más conocidas es Daisy Lowe, hija de Gavin Rossdale. Él era el cantante de Bush, y concibió a Daisy sin él saberlo con la modelo Pearl Lowe. Ésta ocultó a padre e hija su relación hasta que él estuvo casado con Gwen Stefani. En su fructífera carrera como maniquí cabe destacar que Daisy ha sido imagen de una de las marcas emblemas del grunge, Doc Martens.

¿Qué hay de las nuevas generaciones? Nos atrevemos a augurar que hay una princesa grunge en ciernes. Es Tiger Hutchence, cuyos padres fueron el malogrado Michael (líder de INXS) y la no menos malograda Paula Yates. Ambos murieron en circunstancias nada agradables: él, ahorcado en un armario; ella, por una sobredosis de heroína. Pero en su momento formaron una familia feliz. Se puede predecir el salto al estrellato de Tiger porque tiene a quien parecerse: Paula Yates también era madre de esas socialités llamadas Peaches y Pixie Geldof. De hecho, Tiger vive con Sir Bob Geldof desde que perdió a sus padres y él la cuida como a una hija más. Sus hermanas ya la están asesorando para su futuro salto a la fama.

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