Agilidad y visión global: las aptitudes imprescindibles para encontrar un trabajo en moda

Comienza un nuevo curso en las principales escuelas. En La tecnocreativa, recién inaugurada en Madrid, apuestan por una educación flexible para dar respuesta a las necesidades del futuro más inmediato.

La tecnocreativa

Los profesionales del futuro más inmediato tendrán que ser ágiles y flexibles. Foto: getty images

La moda, efímera por definición, se enfrenta a un panorama más voluble que nunca. Inmersa en un escenario global de cambios, la industria necesita adaptar sus programas de formación para preparar a los profesionales del futuro. Así lo creen Rocío Ortíz de Bethencourt e Isabel Goiri Basaldúa, que acaban de inaugurar una escuela de moda y diseño en Madrid, La tecnocreativa (José Abascal 51). “No podemos olvidar que la moda forma parte del estilo de vida y que las tendencias sociológicas, políticas, económicas o culturales se reflejan en lo que ocurre en el sector”, explica Ortíz de Bethencourt.

Frente a la velocidad que cada día acelera el sistema, los planes de estudio oficiales son rígidos y en ocasiones no permiten responder con agilidad a la demanda de las empresas: “Desde que decides impartir una asignatura que demanda la industria hasta que te la aprueba el ministerio, la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) o la consejería de educación correspondiente de cada comunidad autónoma ha pasado demasiado tiempo, ya es tarde”. Ellas han apostado por un modelo flexible en el que es el alumno el que dibuja su itinerario formativo con cursos o talleres que funcionan individualmente o en conjunto. “Hemos creado un modelo educativo innovador, muy parecido a los anglosajones. Va dirigido a personas que quieren adquirir una técnica concreta. No es oficial, no impartimos grados, no impartimos posgrados, no impartimos formación profesional; impartimos cursos de diferentes duraciones, temáticas y precios. Enfocados a unas destrezas muy concretas para que cada alumno se vaya configurando su propio recorrido académico”, cuenta Ortíz de Bethencourt, que presume de 30 años de experiencia en la docencia. Goiri Basaldúa, por su parte, es directora creativa de Basaldúa y tercera generación al frente de la casa de costura. Cursos con nombres tan atractivos como Ecodiseño, Filosofía y moda, Realidad virtual aplicada al retail, Shibori o Bordados, uno de los más reclamados.

La tecnocreativa

El diseño requiere comprender un panorama global e interconectado. Foto: getty images

El ritmo del futuro

Para adaptarse al mercado laboral del futuro más inmediato, los estudiantes que se planteen su travesía académica deberían tener en cuenta las tendencias que ya están remodelando el sector: “Habrá una vuelta hacia el slow fashion. A tener poco y mejor. Es una filosofía que ya se está instalando en el norte de Europa y que afecta a la moda pero también a otros sectores como la gastronomía o la decoración”, dice Goiri Basaldúa. La rueda de las tendencias que ya nacen obsoletas está a punto de romperse, defienden las expertas: ni el sistema soporta más consumo, ni el cliente está dispuesto a seguir aceptando obsolescencias programadas. “Si tienes ropa de alguna firma de hace cinco o seis años y te compras ropa de esa misma firma ahora ves la diferencia: la de antes era de mejor calidad. Se nota incluso en Zara. Los tejidos y las hilaturas son cada vez peores y la gente se ha hartado de ello”.

Los profesionales necesitarán un conocimiento general de todas las áreas de la empresa. “Las personas que están en diseño hoy tienen que ir muy de la mano con las que están en compras, en producto y en logística. Hasta ahora los departamentos de diseño funcionaban muy aislados de la cadena de valor: los directores creativos eran los niños mimados. Ahora tienen que trabajar conjuntamente”. También es imprescindible entender cómo el diseño juega un papel clave en una industria globalizada: “Los alumnos tienen que entender que hay que ir a las ferias, que hay que enviar fichas técnicas a Asia y se mandan en inglés, que en su producto influyen las condiciones sociopolíticas o económicas. Esta semana, por ejemplo, ha subido el precio del petróleo. ¿Qué va a pasar? El poliéster se hace con petróleo, los barcos se mueven con petróleo… el precio de una prenda de poliéster va a subir y eso hay que repercutírselo al consumidor final”.

¿El éxito? Combina técnica y artesanía

En estos perfiles redondos que demandan las empresas es importante encontrar equilibrio entre las últimas tecnologías y las técnicas tradicionales que exigen tiempo y dedicación. Junto al popular curso de bordado, La tecnocreativa ofrece también cursos sobre tejidos (la materia en la que los estudiantes llegan más verdes), otro enfocado a diseñar vestuario para los personajes de videojuegos o uno especializado en Clo3D, la innovadora herramienta que permite diseñar en tres dimensiones y que ya utilizan en compañías como Hermès o Inditex. “España es un país puntero en mano de obra cualificada, hemos tenido magníficos patronistas, curtidores, zapateros… Esta sabiduría se estaba perdiendo hasta que ha llegado una nueva generación que quiere recuperar esos oficios y que no tenían donde formarse”. Tras una deslocalización demoledora en los noventa, el país vuelve a tejer industria, una que cada vez valora más el tiempo y el trabajo manual invertido en cada pieza.

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