La dinastía de casanovas que sólo acepta a reinas de la belleza

El enlace del príncipe Rahim Aga Khan con la modelo Kendra Spears perpetúa el legado de sus antecesores. Su abuelo fue un playboy que se casó con Rita Hayworth y su padre hizo lo propio con una modelo británica.

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Foto: Corbis/ AKDN

Que tiemble Mónaco, los Aga Khan ya les toman ventaja como la dinastía con más bellezas en su árbol genealógico. El reciente anuncio del compromiso entre el príncipe Rahim con la 'mini Cindy Crawford' de las pasarelas, Kendra Spears, llega para perpetuar el legado de perfección y glamour que esta estirpe ha desarrollado en sus tres últimas generaciones. Spears, chica Prada y portada de publicaciones como Dazed and Confused, Elle o Voguey a la que vimos en el último desfile de Louis Vuitton–, está a punto de convertirse al islam para pasar a formar parte de esta estirpe millonaria. Un linaje de Casanovas y gentlemen que acumula, entre su lista de amantes y esposas, nombres como el de Rita Hayworth, Pamela Churchill, Jean Fontaine, Zsa Zsa Gabor, Judy Garland, Kim Novak, Gene Tierney, Simone Simon o Sarah 'Sally' Croker Poole.

La dinastía de los Aga Khan se inició en 1800 y responde al título de imanes de la comunidad ismaelita nizarí perteneciente al chiísmo con más de 15 millones de fieles repartidos por 23 países en Asia, Africa, Europa y Norteamérica. Según apuntó Vanity Fair en una reciente entrevista al padre de Rahim, Karim (el IV Aga Khan), la fortuna de esta familia, que suele mantenerse alejada del ojo público, podría superar los 10.000 millones de euros. Una cifra que responde a los ingresos de sus inversiones en el sector de la energía, la aviación, empresas farmacéuticas, telecomunicaciones y en hoteles de lujo. La agencia familiar dedicada al desarrollo filantrópico (AKDN), que controla todo el engranaje empresarial de los Khan, emplea a 80.000 trabajadores en una treintena de países y ha sido la encargada de hacer oficial un compromiso inesperado.

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Kendra Spears, sobre la pasarela, vistiendo los diseños de Diane Von Furstenberg o Vera Wang.

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Muy pocos imaginaban que la belleza de 24 años que llamó la atención de la agencia de modelos Ford por su cuenta de Myspace en 2008, y terminó finalista en su concurso de supermodelos para saltar a la primera línea de las pasarelas, mantenía una relación con Rahim Khan (42 años). El posible heredero de un imperio de fe y poder que ha sido criado en un mundo de chateaux en Francia, yates, jets privados y caballos de carreras.

Ella, la chica de Seattle que soñó con ser neurocirujana hasta que le llegó la fama y su polémico contrato con Next Models. Él, el hijo de un rey sin reino (aunque los Aga Khan no tienen territorio político, la Reina Isabel les concendió el título de 'altezas' en los años 50 cuando llegaron a Reino Unido) que estudió en Brown, cursó un máster en Barcelona y acabó trabajando para la agencia familiar. Una historia de amor que ha permanecido en secreto. Hasta ahora. Hasta que las fotos del compromiso de Spears y Khan (con posado a lo Middleton) han corrido como la pólvora y a las que se ha añadido un escueto tuit desde la cuenta de la modelo en el que agradece las felicitaciones.

Poco se sabe del futuro de Spears en las pasarelas, aunque sí se intuye que la joven se convertirá al islamismo para celebrar su enlace. Así lo hicieron (parte) de sus antecesoras, porque los Khan son célebres por su abultado historial amoroso con iconos de la belleza. El padre de Rahim, Karim, era un dandy de Harvard que se casó con uno de los rostros más fotografiados de los años 60, la modelo Sarah Croker-Poole, Sally (convertida después en la princesa Salima). Con ella tuvo dos hijos –entre ellos Rahim– y se divorció en 1995. El Aga Khan IV volvió a contraer matrimonio en 1998, con Gabriele Renate Homey, miembro de la familia Thyssen y ahora convertida en la princesa Inaara a la espera de divorciarse del magnate.

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Su padre, Karim Aga Khan, el día de su enlace con Sarah Crichton Stuart, en octubre de 1969

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Pero si existe una figura emblemática en esta familia fue su abuelo, Alí Khan, quien encarnó al perfecto playboy de la Jet Set. Mujeriego, embajador de las Naciones Unidas, jockey propietario de caballos de carreras y con canciones dedicadas a sus continuos romances con las estrellas de la época.

Consiguió enamorar a su primera esposa (Joan Yarde-Buller, una belleza de la nobleza británica) cuando le susurró si se casaría con él en una fiesta. Ella se divorció de su entonces marido (un Guiness) y dio el sí tres años después, en 1936. Tuvieron dos hijos (Karim y Amin) y se divorciaron tras las continuas infidelidades del dandy. Fue conseguir los papeles en 1949 y casarse con Rita Hayworth, embarazada, en una suntuosa fiesta en Cannes con una piscina llena de perfume y 600 botellas de champagne. La actriz dijo basta a su relación cuando los escarceos del playboy con Joan Fontaine se hicieron públicos.

Entonces llegaría su tercera esposa, la top model parisina Bettina, musa de Hubert de Givenchy y belleza de la época –el diseñador bautizó a una de sus camisas con su nombre y le dedicó uno de sus perfumes más emblemáticos, Amarige–. Alí Khan estaba con ella (embarazada) cuando falleció, en un fatídico accidente de coche en 1960 en Longchamp. Ese mismo día le dijo a un amigo en las carreras, "no apuestes por mi caballo, hoy no tengo mucha suerte". Y es que la tragedia también ha golpeado a esta dinastía que se mueve entre la espiritualidad y la riqueza material. En diciembre de 2011, el nieto de Alí y Rita Hayworth, Andrew Ali Aga Khan Embiricos, se suicidó en su apartamento de Manhattan asfixiándose con una bolsa de plástico tras un largo historial de drogadicción. Los ricos (a veces) también lloran.

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Su abuelo, Alí Khan, posa con Rita Hayworth tras el nacimiento de la princesa Yasmin en 1950.

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