La difícil tarea de ser hombre y feminista (y no morir en el intento)

Cada vez son más los hombres que se declaran en favor de la igualdad, pero la falta de tradición y los prejuicios convierten su causa en una tarea doblemente complicada.

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Foto: Cordon Press

"Dios, líbrame de mis amigos que de mis enemigos me encargo yo", dijo Voltaire. A juzgar por los últimos aliados con los que cuenta la causa feminista la plegaria del escritor y filósofo francés se presenta más oportuna que nunca. La última colección de Karl Lagerfeld para Chanel, con bolsos que llevan frases del estilo "feminista pero femenina", o las recientes declaraciones de la cantautora británica Annie Lennox ("Soy una feminista que ama a los hombres") evidencian la ceremonia de la confusión a la que se presta la lucha por la igualdad. ¿Qué tendrá que ver la feminidad o el amor por los hombres con la misión que tan bien explicó la actriz Emma Watson en su célebre discurso de la ONU? Ante tanta desinformación, la existencia de hombres que se declaran feministas resulta algo tan exótico como admirable.

"No soy feminista porque amo a los hombres. Creo que la idea de asaltar el poder y sacar de ahí a los hombres nunca va a funcionar porque se necesita equilibrio. Yo misma me siento muy en contacto con mi lado masculino, me siento 50% hombre y 50% mujer". Así explicaba su postura la actriz Shailene Woodley en una entrevista para la revista Time. Parece que la intérprete anda algo despistada, pues la Real Academia Española define el feminismo como el "movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres" y también como una "doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres". Nada de "asaltar el poder" ni "odiar a los hombres". En resumen, se trata de un concepto que a priori no admite mayor discrepancia que la que cabría esperar de algo tan natural como la igualdad de oportunidades en un mundo desarrollado. Pero a diferencia de otros conjuntos de ideologías y movimientos contemporáneos, al feminismo siempre hay que interrogarlo dos veces. ¿Por qué un término con una definición tan clara se entiende tan mal?

Quizás encontremos la respuesta en las palabras de hombres que sí comprenden la naturaleza del concepto. Ander Bergara, técnico de Emakunde (Instituto Vasco de la Mujer) y coordinador de Gizonduz, un programa dirigido a implicar a los hombres en favor de la igualdad, asegura que el género masculino "es parte del problema, luego también tiene que serlo de su solución". Desde su creación en 2007 el programa Gizonduz ha diseñado iniciativas y cursos de formación por los que ya han pasado más de 5.000 varones. "No podemos negar que las cosas están cambiando, pero no lo hacen al ritmo que nos gustaría. En los últimos años hemos visto una progresiva incorporación de la mujer a ámbitos que antes tenían vedados: mundo laboral, círculos de poder… Sin embargo, en los hombres no se ha dado esa circunstancia, todavía cuesta acercarlos a terrenos que tradicionalmente les han sido ajenos".

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Portadas de noviembre y diciembre de la revista ‘Male Feminist’.

En esa misma línea trabajan los responsables de la revista estadounidense Male Feminist, cuyo primer número verá la luz en noviembre. O eso es lo que todo el mundo creía hasta que hace una semana mostraron su primera portada en redes sociales y se descubrió el engaño. Titulares como "750 maneras de decir que los hombres son lo peor" o "5 mujeres que deberían sonreír más" demuestran lo divertido que al parecer resulta ridiculizar a los hombres feministas. Nada que ver con el activismo real, como el de la asociación española independiente Red de Hombres por la Igualdad, que defiende la igualdad de género participando activamente en la lucha contra la discriminación e impulsa "la deconstrucción del modelo de masculinidad patriarcal". Josetxu Riviere, uno de sus integrantes, explica cómo trabajan: "La idea consiste en compartir experiencias y opiniones que redundan en diferentes facetas para poder avanzar en el objetivo de la igualdad. Asimismo nos interesa cuestionar los privilegios de muchos hombres, que no todos, y reflexionar sobre las nuevas masculinidades".

Ha llovido mucho desde el excluyente ideario que promulgó la activista australiana Irina Dunn en 1970. "Una mujer sin un hombre es como un pez sin bicicleta", dijo. Afortunadamente para el progreso, pocos se atreven hoy a descartar a los hombres en la batalla en favor de la igualdad. La periodista Raina Lipsitz, de la edición estadounidense de Al-Jazeera, celebra la implicación de todos, pero es pesimista: "Hay hombres que nacen feministas, otros alcanzan una mentalidad feminista y otros lo son por imposición. La mayoría de los hombres nunca elegirán el feminismo, simplemente algún día despertarán en un mundo igualitario. Los hombres que abogan por los derechos de las mujeres a expensas de sus propios privilegios son maravillosos pero constituyen una minoría. No podemos confiar en ellos para nuestra liberación".

Frente al punto de vista de Lipsitz, Emma Watson defendió todo lo contrario ante la ONU. "Hombres, me gustaría aprovechar esta oportunidad para hacerles llegar una invitación formal. La igualdad de género también es su problema. Es hora de que veamos los géneros como un conjunto en vez de como un juego de polos opuestos. Debemos parar de desafiarnos los unos a los otros porque ambos podemos ser más libres". Pese a la desconfianza de algunos, incluso en los círculos feministas, la labor de los hombres en favor de la igualdad no puede ser subestimada. "Hay un avance indudable, pues solo hay que ver cómo era nuestra sociedad hace unos años", apunta Riviere, de la Red de Hombres por la Igualdad. Que se lo pregunten al expresidente Zapatero, declarado feminista, que diseñó sus gobiernos basándose en el principio de paridad y no salió muy bien parado.

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Joseph Gordon-Levitt y Ryan Gosling.

Cordon Press

Celebridades masculinas como Ezra Miller, Daniel Radcliffe, Pharrel Williams o Daniel Craig, que en algún momento se han declarado feministas, parecen tener claro que el feminismo es una cuestión que también les compete a ellos. "No entiendo qué hay de ofensivo en una etiqueta que para mí significa igualdad de oportunidades. Si todos pudiéramos ser y hacer lo que quisiéramos, la sociedad saldría beneficiada", afirmó el actor Joseph Gordon-Levitt en una entrevista para The Daily Beast. Hace un año contábamos en S Moda cómo Ryan Gosling se convirtió en héroe por accidente cuando una seguidora decidió abrir una página en Tumblr llamada Feminist Ryan Gosling. Aquello derivó en un superventas literario bendecido por el silencio cómplice del actor. Con todo, resulta curiosa la ambivalencia que existe, tanto en hombres como en mujeres, a la hora de interpretar un concepto que en teoría es claro. ¿O quizás no?

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