La cuestionada gran amistad entre Donald Trump y Tom Brady

Al contario que muchos atletas, el marido de Gisele Bündchen evitó censurar al candidato republicano cuando dijo que la apología del acoso sexual era “charla de vestuario”.

Donald Trump

Tom Brady y Donald Trump, todo confidencias en una imagen de 2005. Foto: Getty

Si la campaña de Donald Trump quisiese organizar un concierto de apoyo como el que se vivió esta misma semana para recaudar fondos para Hillary Clinton, y en el que estaban Billy Crystal, Sarah Jessica Parker, Emily Blunt, Julia Roberts, Jack Gyllenhaal, Anne Hathaway, Lena Dunham, Neil Patrick Harris y Lin-Manuel Miranda, lo tendría un poco más difícil para llenar el cartel.

Los famosos que apoyan al candidato republicano son pocos y tampoco se les oye mucho. En su bando están Jon Voight, Kid Rock, la actriz de Fuera de onda Stacey Dash, que se ha reciclado en comentarista conservadora para el canal Fox News, y el cantante de Kiss, Gene Simmons. Ellos, y un deportista que hasta ahora se había mantenido en un discreto segundo plano. Tom Brady, el marido de Gisele Bündchen, conserva una larga relación con Trump, al que ha llamado repetidamente “un buen amigo”.

Hace 15 años, cuando Tom Brady vivía su primer año como quarterback de los Patriots, el magnate le invitó a hacer de juez en uno de sus concursos de belleza. “Es el primero que hice y pensé que era muy guay”, explicó hace unos meses. Después, ambos han forjado una amistad en el green: “Trump siempre me ha invitado a jugar a golf y siempre he disfrutado de su compañía. Apoyo a todos mis amigos en todo lo que hacen y creo que es bastante notable lo que ha conseguido en su vida. Ir de los negocios, de ser un increíble hombre de negocios, a ser una estrella de la televisión, y luego pasar a la política, son tres carreras muy distintas y eso es muy notable”, declaró Brady. Antes, un reportero había captado una imagen de su taquilla en el vestuario, en la que se veía muy claramente una gorra de la campaña de Donald Trump, con el lema ‘Make America Great Again’.

Para alguien que controla su imagen tan bien como Tom Brady, no parece que la dejara allí por casualidad. Y en septiembre declaró que el candidato suele llamarle en los momentos más importantes para darle “discursos motivacionales”. Cuando todo el mundo le había incluido en la lista de famosos que están con Trump, el jugador de fútbol americano reculó y aclaró que aún no había decidido a quién votaría y que aquello no era un apoyo oficial a su candidatura, pero Trump sí que lo ha estado usando como tal. En diciembre atribuyó sus buenas perspectivas en el estado de Massachussetts a que Tom Brady “le va diciendo a todo el mundo que soy el mejor”.

La semana pasada, la filtración del vídeo en el que el candidato presume de sus habilidades para el acoso sexual coincidió con el retorno de Tom Brady, que había estado de vacaciones por Italia aprovechando una sanción de cuatro partidos (algo que tampoco sentó demasiado bien en la NFL, la liga de fútbol americano). Lógicamente, los reporteros le preguntaron si seguía siendo pro-Trump y Brady optó por levantarse de la rueda de prensa y dejar al periodista con la palabra en la boca. La pregunta era especialmente pertinente y se había ido repitiendo en todas las zonas mixtas y ruedas de prensa deportivas de Estados Unidos debido al término que Donald Trump –bien asesorado– utiliza una y otra vez para definir sus declaraciones, que califica de “charlas de vestuario”. Otros atletas no tuvieron problemas para distanciarse y aclarar que ellos no hablan así ni dentro ni fuera del vestuario. “¿En qué clase de vestuarios ha estado Donald Trump?”, tuiteó por ejemplo el pitcher de los Dodgers, Brett Anderson. “He estado en vestuarios toda mi vida y eso no es charla de vestuario”, añadió otro jugador de béisbol, Sean Doolittle.

 

Tom Brady, en cambio, se quedó callado. Posteriormente, aclaró en una entrevista en una emisora de radio que lo hizo porque en los Patriots se enseña a los jugadores “a hablar lo mínimo” y que él intenta mantenerse alejado de los titulares. Después se salió por la tangente con una disquisición sobre cómo en su carrera siempre ha utilizado a la gente que duda de él como una motivación extra.

El apoyo implícito de Brady, que sin embargo no acudió a la Convención Republicana el pasado agosto, como algunos esperaban, lo convierte probablemente en el atleta más famoso que se alinea, aunque sea por omisión, con el republicano. En el bando contrario, el jugador de baloncesto LeBron James se ha mostrado abiertamente partidario de Hillary Clinton y algunos analistas creen que este movimiento podría ser clave para los resultados de la demócrata en el estado de Ohio, donde juega James, de cara a movilizar al electorado joven y afroamericano.

Si Brady es pro-Trump, ¿qué opina Gisele? La supermodelo no se ha pronunciado al respecto y las pocas opiniones políticas que ha emitido en su larga carrera como celebridad no indicarían mucha afinidad con el republicano. En 2007, se declaró partidaria del aborto legal –“si una mujer no se considera preparada para criar un hijo, ¿por qué debería tenerlo?”, dijo– y en muchas ocasiones ha dejado claro su activismo ecologista. Tanto Donald Trump como su compañero de ticket, Mike Pence, tienen un largo historial de negacionistas del cambio climático, algo que no se adhiere demasiado con la filosofía de la modelo.

Donald Trump y Tom Brady

El año pasado, Tom Brady apoyó la candidatura de Donald Trump, él siempre le ha apoyado en el campo de juego.

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